Fallece Rufino Domínguez, reconocido activista indígena migrante

No logró vencer su batalla contra un tumor cerebral canceroso

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Fallece Rufino Domínguez, reconocido activista indígena migrante
Rufino Dominguez junto a su segunda esposa, Oralia Maceda, foto tomada en mayo 2017. / Foto: Eduardo Stanley
El sábado 11 de noviembre por la noche falleció en Fresno, California, el activista y organizador Rufino Dominguez Santos, de 52 años, casado y padre de cinco hijos —producto de dos matrimonios. Rufino fue co-fundador del Frente Indígena de Organizaciones Binaciones (FIOB), el que desarrolló —y aún desarrolla— un innovador programa político en defensa de los intereses de los inmigrantes campesinos, especialmente aquellos de origen indígena.

Entre los años 2010 y 2016, Rufino fue encargado de la Secretaria del Migrante del gobierno de Oaxaca, puesto al que renunció antes de completarse el sexenio del gobernador Gabino Cué Monteagudo debido a denuncias de corrupción del gobierno y a la represión policial contra maestros rurales en huelga.

De inmediato Rufino regresó a Fresno con la intención de retomar el activismo de base en favor de los derechos de los inmigrantes y de involucrarse en proyectos organizativos cuando fue diagnosticado con un tumor cerebral canceroso al que no pudo vencer.

“Para ir a la escuela secundaria, Rufino deja su pueblo natal, San Miguel Cuevas, y se traslada a Juxtlahuaca, en la Mixteca, donde recibirá educación de los Hermanos Maristas, influenciados por la Teología de la Liberación”, dice el Dr. Gaspar Rivera Salgado, del Centro Laboral de la Universidad de California de Los Angeles (UCLA), amigo  de Rufino y uno de los co-fundadores del FIOB. “De esta manera, Rufino recibe una formación de izquierda”.

En esta época, y siendo aún muy joven, Rufino lidera una lucha en su pueblo contra los abusos de un cacique local. Si bien sale victorioso de esta confrontación, debe salir de su pueblo.

“Entonces se hace migrante y sigue la llamada ‘ruta oaxaqueña’ que lo lleva primero a Sinaloa y después a San Quintín, Baja California”, comenta Rivera Salgado. “Allí había luchas de los jornaleros por organizarse, Rufino se expone a la ideología del sindicalismo de izquierda y sus métodos de lucha”.

En los 80s, Rufino llega al Valle de San Joaquín de California y se establece en Livingston. Después de encabezar una protesta contra el bajo pago en la pizca del tomate, Rufino funda Organización de los Pueblos Explotados y Oprimidos (OPEO), que a diferencia de las agrupaciones tradicionales por pueblos y que realizan tareas de beneficiencia, OPEO presenta una agenda política a favor de los trabajadores indígenas del campo.

Se suma al Comité Cívico Popular Mixteco (CCPM), constituido por maestros rurales quienes posteriormente influyen en la creación del primer sindicato de maestros de Oaxaca, luego llamado “Sección 22”, reconocido por su combatividad.

El objetivo es luchar contra la opresión de los más pobres y marginados.

Rufino busca ampliar esa lucha e incluir a otras comunidades, por lo cual se forma el Frente Mixteco Zapoteco Binacional (FM-ZB).

“Es un frente, una alianza, y es étnica”, asegura Rivera Salgado. “Pero Rufino no se detendría aquí y más adelante juega un papel fundamental en la formación del  FIOB”.

Esta organización surge en California producto de agrupación y trabajo político anterior y su originalidad es que “regresa” a Oaxaca a organizar a los indígenas, sin descuidar el trabajo en California, mismo que después se extiende a Baja California. Para entonces Rufino ya se había establecido en Fresno.

La energía y visión de Rufino son cruciales para la evolución de este movimiento, que luego incluye indígenas de los estados de Guerrero y Michoacán radicados en California.

Sin embargo, Rufino siempre tuvo presente que esta lucha era parte de un panorama más amplio: la organización y lucha de los trabajadores en general, para lo cual era necesario solidaridad, educación y organización.
En 1994 irrumpe en México el Ejército de Liberación Zapatista y el FIOB se adhiere a sus principios, estableciendo sólidos lazos de cooperación.

Poco después, con el inicio de la construcción del muro fronterizo desde 1996, durante el gobierno del Demócrata Bill Clinton, la movilidad de los trabajadores del campo llega a su fin, lo que obliga al FIOB a cambiar sus métodos organizativos. A esto se le suma el surgimiento de una nueva generación de líderes indígenas a ambos lados de la frontera. Rufino era consciente de estos cambios y quiso regresar de California para contribuir a ese cambio.

Rufino fue el motor detrás de la reivindicación del orgullo indígena.

“Fue importante que surgiera aquí, lejos del ambiente racista de México”, explica Rivera Salgado. “También ayudó la tradición de luchar por la dignidad étnica de EEUU”

Rufino no era alto, algo delgado, siempre bien peinado y sus camisas bien planchadas. Era parco, pero hablaba con firmeza. Siempre saludaba en su idioma, el Mixteco. Tenía una visión y trabajó intensamente para concretarla. Vivió con orgullo su origen indígena y su trabajo político, mismo que realizó con un amplio sentido comunitario, nunca individualista.

El FIOB ya se ha comprometido a continuar el inmenso trabajo organizativo de Rufino Dominguez Santos, cuyos restos serán llevados a su querida tierra Mixteca.