Sale libre de la cárcel y le compensarán con $15 millones

Frank O'Connell Hombre estuvo encarcelado por 27 años por un crimen que no cometió

Guía de Regalos

Sale libre de la cárcel y le compensarán con $15 millones
Frank O'Connell y su hijo Nick. (suministrada)

La Junta de Supervisores del condado de Los Ángeles aprobó pagar $15 millones de dólares a un hombre que estuvo en prisión por 27 años por un asesinato ocurrido en 1984 que él no cometió.

El pago pone fin a una demanda presentada por Frank O’Connell, quien fuera convicto de matar a tiros a Jay French de 27 años en el estacionamiento del complejo de apartamentos donde vivía la víctima en South Pasadena. La balacera fatal ocurrió el 5 de enero de 1984.

French y su exesposa habían estado peleando por la custodia de su hijo y los amigos le dijeron a los detectives que la exesposa había hablado de matar a French para poner fin a la disputa.

Un vecino en el complejo de apartamentos señaló a O’Connell entre las fotos que le mostró la policía y dijo que la víctima, mientras agonizaba, identificó a su atacante como “el tipo del (auto) Pinto amarillo”, según la acusación.

Otra persona, que vivía al cruzar la calle, dijo que había arrancado el auto Pinto color amarillo de O’Connell en varias ocasiones y que había visto a éste besar a la exesposa de French en su jardín mientras su esposo estaba en el trabajo.

Los detectives al final descubrieron que O’Connell sostenía un amorío con la exesposa de French y había empezado a vivir con ella durante el verano antes del tiroteo.

O’Connell optó por un juicio con un juez, pero sin jurado, y fue convicto en abril de 1985 y sentenciado a 25 años a de por vida en prisión.

Investigadores de Centurion Ministries, Inc., una agencia no lucrativa que investiga potenciales casos de inocencia, encontró evidencia exculpatoria que no fue develada por los fiscales durante el juicio. Esa evidencia incluía un intento de asesinato previo en contra de French por parte de otro exnovio de su exesposa poco antes de que la corte le diera custodia del niño a éste.

El testigo que identificó a O’Connell entre las fotografías luego cambió su historia y dijo que apenas había visto al atacante y que se sintió presionado a identificar a alguien.

En marzo de 2012, una corte admitió una petición de habeas corpus por parte de O’Connell, que estipula que un detenido no puede ser retenido en prisión a menos que hayan sido llevados ante una corte para un juicio anteriormente. Cuando los fiscales declinaron llevar el caso a juicio nuevamente, O’Connell fue puesto en libertad.

Un año más tarde, O’Connell y su hijo Nicholas presentaron una demanda en contra del condado de Los Ángeles alegando violaciones de derechos civiles.

“Yo era completamente inocente, y sin importar cuán desilusionado estaba, le debía Nick seguir peleando por mi libertad”, expresó O’Connell.

Los abogados del condado recomendaron llegar a un arreglo, citando los riesgos e incertidumbres de un litigio.

“El caso de Frank debe ser una llamada de atención al Departamento del Sheriff y al condado: el sistema de justicia criminal debe proteger a toda la sociedad – víctimas de mala conducta policial así como víctimas de crímenes. Hace 32 años el Departamento del Sheriff cometió el más grande acto de injusticia: le robaron los mejores años de vida a un hombre inocente. Ninguna cantidad de dinero puede compensarle lo que perdió, pero ojalá que dichas prácticas corruptas nunca ocurran en el futuro”, expresó Barry Litt, abogado de O’Connell con la firma Kaye, McLane, Bednarski & Litt, LLP.