Monterrey derrota a Atlas a domicilio y da un paso a semifinales

Los Rayados dominaron y los rojinegros lograron descontar, sin embargo parece que la serie se define para el superlíder del torneo mexicano

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GUADALAJARA, México – Bien dicen que del dicho al hecho hay mucho trecho. En la semana, los jugadores del Atlas aseguraron en los micrófonos que les picaba el orgullo que dieron como amplio favorito al Monterrey, pero sólo quedó en palabras, de esas que se lleva el viento.

En los primeros minutos, la escuadra rojinegra se mostró nerviosa, dudosa, inestable, les temblaron las piernas y eso lo olieron a la perfección los Rayados, quienes anotaron apenas al minuto 4 y al 17′ ya tenían el juego 2-0. Pudieron ser más, pero todo quedó en una dura derrota 2-1 para la causa atlista.

Los regios sí tienen calidad, pero no era para tanto. Javier Salas regaló una jugada de trámite en el área y luego Rafael Márquez no pudo despejar de manera correcta. Cuánto lamento atlista. La historia pudieron cambiar, pero esta tiene mucho peso.

El escenario para la vuelta luce complejo. Los Zorros necesitan ganar 2-0 en un Estadio donde el Monterrey no ha perdido en el torneo.

Aunque hubo reacción de la escuadra atlista, los dos goles de Rogelio Funes Mori liquidaron esas ilusiones que había en el entorno, pocas, sí, pero las había.

Christian Tabó anotó su mejor gol desde que llegó al Atlas en el Apertura 2015. Prendió el esférico con derecha al 35′ y lo clavó en el ángulo. Un golazo, mismo que sirvió para meter al Atlas en el partido y despertar a los 36 mil aficionados, quienes estaban inmóviles.

El complemento fue del Atlas, pero la más clara fue errada por Milton Caraglio, quien se mostró por debajo de su nivel. A los Rojinegros les faltaron ideas al frente, al grado de que Stiven Barreiro le reclamó a Matías Alustiza que no disparara a lo loco, que tejiera las jugadas.

En las ultimas 7 Liguillas del Atlas, en tres se ha enfrentado a los Rayados, en dos los eliminaron y en la actual serie la cuesta arriba para los tapatíos está muy marcada. Una hazaña, un milagro, llámelo como usted quiera, pero eso requiere el Atlas el domingo en el partido de vuelta.

Al final, como siempre en el sello atlista, hubo dramatismo, pero todo quedó en rostros apretados, pues lo no cayó a pesar de la insistencia imprecisa y amorfa.