‘No nos vamos hasta entregar el último pavo’

Restaurante oaxaqueño en L.A. hornea pavos y gallinas por este Día de Acción de Gracias

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‘No nos vamos hasta  entregar el último pavo’
Arturo Aguílar y su hija Erika Aguilar muestran un pavo ya preparado listo para entregar a sus clientes en el restaurante Valle Oaxaqueño. (Araceli Martínez/La Opinión).

Desde el domingo, Arturo Aguilar y su hija Erika junto con al menos diez de sus 30 trabajadores empezaron a preparar los pavos para el Día de Acción de Gracias.

“Los ponemos a marinar para que se concentren bien los jugos. Ya el miércoles por la noche comenzamos a hornearlos. La gente pasa a recogerlos el jueves desde las 12 del mediodía. A veces llegan  hasta las 5, 6 de la tarde. No nos vamos hasta que entregamos el último pavo”, dice Arturo Aguilar, propietario del restaurante El Valle Oaxaqueño.

Aunque 18 años atrás, abrió su negocio de comida oaxaqueña no fue hasta hace seis años cuando comenzaron a vender pavos para la celebración de Acción de Gracias.

Arturo Aguílar, propietario del restaurante El Valle Oaxaqueño muestra orgulloso uno de los pavos que vende en su negocio cada Día de Acción de Gracias. (Araceli Martínez/La Opinión).
Arturo Aguílar, propietario del restaurante El Valle Oaxaqueño muestra orgulloso uno de los pavos que vende en su negocio cada Día de Acción de Gracias. (Araceli Martínez/La Opinión).

“Los clientes empezaron a preguntar, no van tener pavos. Nos dijeron que si hacíamos muy buen pan, los pavos debía también quedarnos buenos. Nos aventamos. El primer años. preparamos unos 20 pavos para probar que tal nos iba, y pusimos letreros afuera del restaurante, con el anuncio de que tendríamos pavos horneados listos para el Día de Acción de Gracias. Los 20 pavos se vendieron de volada y la gente quería más. Tuvimos que hacer como 30, 40 más. Ese fue el comienzo. Y cada año  los pedidos han ido en aumento”, precisa.

Cuenta que además de los pavos, a petición del público, comenzaron a hornear gallinas. “El mexicano prefiere el pavo para el Día de Acción de Gracias pero el centroamericano pide gallina“, expone.

Eso si, aclara que mientras un pavo se lleva cuatro horas y media en el horno, la gallina es más dura y se toma en quedar bien cocida y suavecita cinco horas y media.

Arturo Aguílar y su hija Erika Aguilar preparan algunos de los pavos que son ordenados por sus clientes en El Valle Oaxaqueño para la cena de Acción de Gracias. (Araceli Martínez/La Opinión).

“Ambas van rellenas con carne y verduras. El pavo o gallina lo servimos acompañado con frijoles, arroz y diez bolillos. Es una receta de pavo de mi mujer al estilo Oaxaca”, aclara.

Este año vendieron 200 pavos y 150 gallinas ya horneadas para Acción de Gracias. “Los tamales casi nos los piden este día sino hasta Navidad”, comenta.

Por otra parte, revela que las ventas de pan en Acción de Gracias aumentan 15 veces más comparado con cualquier otro día festivo. del año. “Por ejemplo, si en un día normal vendemos 1,500 bolillos, en Acción de Gracias se venden 15,000.  La gente compra mucho pan. Tal vez porque se reúne mucha familia y tienen invitados para la cena”, comenta.

Las ventas de pan se dispararon durante el Día de Acción de Gracias. (Araceli Martínez/La Opinión).
Las ventas de pan se dispararon durante el Día de Acción de Gracias. (Araceli Martínez/La Opinión).

Aguilar dice que normalmente cierran a las 10 de la noche El Valle Oaxaqueño pero en Acción de Gracias trabajan hasta las 8 de la noche.

“Los trabajadores se quedan contentos porque sabe que ese día tienen un extra”, dice Erika Aguilar quien ayuda a su padre en el negocio. “Además el latino siempre busca una oportunidad para ganar más dinero y si se la dan, así sea en Acción de Gracias, la toma. Ellos saben que si queremos progresar, tenemos que sacrificar algo”, afirma.

Cerca de las 10 de la noche, Aguilar se reúne con su familia  a disfrutar de la cena del pavo con sus seis hijos y seis nietos.

Erika Aguílar esta lista para entregar calientito uno de los 200 pavos que prepararon este Día de Acción de Gracias en el restaurante El Valle Oaxaqueño. (Araceli Martínez/La Opinión).
Erika Aguílar esta lista para entregar calientito uno de los 200 pavos que prepararon el Día de Acción de Gracias en el restaurante El Valle Oaxaqueño. (Araceli Martínez/La Opinión).

“Ellos ya saben que nosotros celebramos tarde porque primero es el trabajo”, dice .

Confía que antes de cenar el pavo hacen una ceremonia para dar gracias. “Doy gracias por la vida, a los Estados Unidos por abrirnos las puertas. Doy gracias por mis hijos y por mis empleados que aguantan el sacrificio de trabajar en un día feriado. Pero también por los clientes que nos apoyan y nos permite seguir creciendo”, confía este inmigrante quien vino de Oaxaca a Los Ángeles hace 27 años.