Sobreviviente del Holocausto relata su historia a niños mexicanos en Los Ángeles

Erika Fabián cuenta que su país fue invadido por los alemanes Nazis cuando solo tenía 3 años de edad

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Sobreviviente del Holocausto relata su historia a niños mexicanos en Los Ángeles
Erika Fabián muestra algunos de los libros que ha escrito en sus viajes por el mundo. (Jacqueline García)

En el día de acción de gracias, Erika Fabián agradece la inmensurable ayuda que recibió de su hermana Judit en los peores momentos de la época nazi en Europa.

La sobreviviente del Holocausto llegó el martes al Museo del Holocausto de Los Ángeles para dar una charla a un grupo de estudiantes que viajaron desde Ensenada, México.

Nacida en Budapest, Hungría, Fabián recuerda que cuando tenía apenas 3 años de edad, su vida cambió drásticamente. Eran principios de 1944 cuando los alemanes Nazis ocuparon ese país y su padre fue enviado a un campo de trabajo forzado de los nazis. Nunca lo volvió a ver.

Ella, su madre Piry y su hermana Judit de 7 años de edad vivieron huyendo por un tiempo para sobrevivir.

Entre los momentos más drásticos Fabián recuerda cuando su madre tuvo que dejarla a ella y a su hermana en un hospital de niños porque iba a conseguir papeles de identidad falsos para escapar del régimen de ocupación.

“Aunque yo ya tenía 4 años estaba completamente consciente de que si no hacíamos lo que nos dijo mi mamá nos podíamos morir”, recordó Fabián. Así que junto a su hermana siguieron las instrucciones. Ambas fingieron estar enfermas para poder dormir en una cama del hospital de niños judíos de la Cruz Roja.

Erika Fabián habló acerca de su experiencia durante y después del holocausto. (Jacqueline García)

Poco antes de amanecer agentes fascistas llegaron y pidieron sacar a todos los niños judíos, sin importar su estado de salud.

“Cuando estábamos afuera nos hicieron caminar y caminar todo el día. Eran muchos niños. Todos lloraban y habían unos que se quedaban tirados porque ya no podían caminar. Seguramente los fusilaron”, recordó Fabián.

Ella, quien estuvo a punto de desfallecer, fue motivada por su hermana Judit.

“Ahí es donde me di cuenta que alguna gente se rinde cuando está en peligro, pero mi hermana no se rindió. Incluso me ayudó a mi”, dijo Fabián. “Yo iba media muerta”.

Tras caminar por horas bajo la lluvia los niños llegaron empapados a su destino, un edificio grande y vacío, donde los mandaron a dormir sin cenar.

Cuando pensaron lo peor y que no volverían a ver a su madre, un judío que se hizo pasar por militar nazi sacó a las niñas del lugar y las entregó a su madre.

Después del Holocausto intentaron vivir una vida normal, sin embargo Judit no pudo superar la tragedia y se suicidó a los 25 años.

De lo malo también se aprende

Fabián dijo que la tragedia no termino al fin del Holocausto puesto que poco después Hungría fue ocupada por Rusia convirtiéndola en un estado títere.

Entonces Fabián estudió fotografía y teatro y desde 1956 se dedicó a viajar por todo el mundo. “Al viajar me sentía en casa en todo el mundo pero en ningún lugar especifico porque saliendo de Hungría perdí mis raíces”, relató.

Uno de sus hogares temporales por nueve años fue México donde, entre otros trabajos, enseñó en la universidad de San Marcos en la ciudad de México.

“Para mí, el mensaje es que cada uno tiene un destino en la vida. No importan las circunstancias externas uno tiene que buscar la manera de satisfacer su vida. Uno debe buscar la manera de trabajar en algo que le gusta si no siempre va a ser infeliz”, recalcó Fabián, quien actualmente reside en Los Ángeles y tiene dos hijos que viven en Londres.

Un relato para atesorar

Alrededor de 100 estudiantes de secundaria y preparatoria Universidad del Noroccidente de Latinoamérica (UNDL) de Ensenada, Baja California llegaron para escuchar la historia de Fabián, dijo el maestro Juan Alberto Torrero.

Erika Fabián habló acerca de su experiencia durante y despues del Holocausto. (Jacqueline García)

“Con esto les queremos enseñar a los estudiantes acerca de los valores y lo que pasó en el mundo en el pasado como el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial”, explicó el maestro. “Ejemplos de lo que no se debe hacer”, aseveró.

Por su parte la estudiante Sara A. Domínguez, de 17 años, dijo que cuando Fabián comenzó a hablar—con un español casi perfecto—ella se sintió nerviosa y emocionada.

“Me siento afortunada venir y aprender acerca de lo que ha pasado. Me impacta su historia [de Fabián]”, dijo Domínguez.

La estudiante dijo que con el actual clima político en Estados Unidos, ella teme que la historia de los tiempos de Fabián se pueda volver a repetir.

“Antes [del Holocausto] todos eran iguales y de repente los separaron y es algo que estamos viendo ahora con los mexicanos y los inmigrantes que pudiera ocurrir”, dijo la joven. “En México nos preocupa e intentamos tener respeto. Pero todos debemos ser más prudentes”.