Trabajador indocumentado arrestado en una base militar es liberado por ICE

El inmigrante está muy agradecido con todos los grupos que lo ayudaron a salir libre y regresar al lado de su familia en Acción de Gracias

Guía de Regalos

Trabajador indocumentado arrestado en una base militar es liberado por ICE
Hugo Mejía logró reunirse con su esposa Yadira y sus hijos después de ser liberado por el Servicio de Migración y Aduanas (ICE) dos días antes de Acción de Gracias. (Araceli Martinez/La Opinión).
Foto: Araceli Martinez / La Opinión

Justo cuando faltaban dos días para la celebración de Acción de Gracias, Hugo Mejía fue liberado por el Servicio de Migración y Aduanas (ICE) tras casi siete meses de arresto en una cárcel cercana a Sacramento.

“Aún siento una felicidad que no me cabe en el pecho. No podía creer que estuviera libre y que fuera a pasar el Día de Acción de Gracias con mi familia“, dice.

“Mi esposa me dijo que la pellizcara para ver si no era un sueño. Reunirme con mi familia es uno de los mejores regalos que he recibido en mi vida. Tengo mucho de que dar gracias”, dice lleno de contento.

Por la noche del martes 21 de noviembre, a Mejía de 37 años de edad se le hizo realidad, un deseo que albergó cada minuto durante los 203 días que estuvo privado de su libertad.

“En la cárcel cada minuto cuenta. Por eso cuando miré a mi esposa y mis hijos al salir libre, lloramos y nos abrazamos. Durante los casi siete meses que estuve detenido, solo pude verlos a través de un vidrio mientras hablábamos por un teléfono”, recuerda.

Mejía logró salir después de que un juez de migración autorizó una fianza por 15,000 dólares.  Una suma que pudo conseguir gracias al apoyo de toda una coalición que se formó para ayudarlo.

“Estoy muy agradecido con mi patrón, mis compañeros, el Sindicato Internacional de Pintores y Oficios Relacionados (IUPAT), la congregación Rhodes Shalom, el distrito escolar de San Rafael y el arzobispo de San Francisco Salvatore Cordileone’, dice.

Y añade que hubo protestas en Washington D.C. para exigir su libertad; y consiguió el apoyo de 12 congresistas entre ellos el de Jared Huffman quien presentó un proyecto de ley para pedir su residencia.

“Nunca espere tanta solidaridad pero sin duda que el trabajo comunitario que he hecho durante años se vio reflejado en esa respuesta tan grande. Incluso durante todos estos meses, ellos estuvieron apoyando económicamente a mi familia porque yo era el principal proveedor “, confiesa emocionado.

Nunca lo imaginaron

Mejía nunca espero, dice, que la vida le fuera a cambiar en un minuto.

Hugo Mejía se abraza a su familia al ser dejado en libertad por el Servicio de Migración y Aduanas (ICE) esta semana. (foto suministrada).
Hugo Mejía se abraza a su familia al ser dejado en libertad por el Servicio de Migración y Aduanas (ICE) esta semana. (foto suministrada).

Fue el miércoles 3 de mayo cuando Hugo Mejía y Rodrigo Núñez, ambos trabajadores de la construcción para la compañía S&R Drywall salieron de San Francisco hacia Sacramento para hacer un trabajo dentro de un hospital. No sabían que se ubicaba en la Base de la Fuerza Aérea Travis, a tres millas de la ciudad de Fairfield en el condado de Sonora en el norte de California.

Yádira Munguía, la esposa de Hugo Mejía de 37 años dice que ella se sorprendió mucho cuando su esposo le llamó a las siete de la mañana para decirle que lo estaban interrogando en la Base Militar Travis.

“Le dije que se saliera pero me respondió que no podía. Se dieron las 8 y las 9 de la mañana y ya no contestó el teléfono hasta como a las 11 de la mañana, una hermano que vive en Los Ángeles me llamó para decirme que la Migra lo había agarrado”.

Cuando Hugo Mejía y Rodrigo Núñez llegaron a la base militar, un agente de migración, les pidió una identificación oficial. Ellos le dieron la licencia de manejo que habían obtenido bajo la ley AB60 que autoriza la entrega de dicho documento a los inmigrantes sin papeles de California.

No conforme con la licencia, el agente les pidió su número de seguro social. Ellos le dieron el número personal del contribuyente (ITIN). No obstante, el agente, los esposó y mandó llamar a migración.

Mejía fue puesto en custodia en una cárcel de Elk Grove, un suburbio a 7 millas al sur de Sacramento; y Rodrigo en una cárcel  de Yuba City, una pequeña ciudad rural a unas 49 millas al norte de Sacramento.

“Fue una prueba muy dura estar separados de mi familia. Yo me reconfortaba diciéndole a mi esposa que al menos no teníamos una enfermedad seria en la familia o un accidente”, dice.

Después de casi siete meses de estar bajo arresto del Servicio de Migración y Aduanas (ICE), Hugo Mejía sale libre para pelear su caso reunido con su familia. (foto suministrada).
Después de casi siete meses de estar bajo arresto del Servicio de Migración y Aduanas (ICE), Hugo Mejía sale libre para pelear su caso reunido con su familia. (foto suministrada).

La solidaridad lo saca adelante

Reconoce que el apoyo que recibió le dio muchas fuerzas para permanecer en detención. “Yo recibía hasta cinco cartas por semana. No nomás iba mi esposa a visitarme sino miembros del sindicato y compañeros”.

Pero admite que era muy desesperante estar encerrado. “Sientes una gran impotencia de no poder hacer nada, y estar en un lugar donde no puedes ni ver la luz del sol. La cárcel era de piso concreto. Había un patio donde se podía mirar el cielo pero lo cubrían con una gruesa malla que no dejaba pasar la luz. Cuando a mi me sacaban para ir a ver al juez a San Francisco, me sentía vivo y feliz de poder ver el pasto”, expone.

Ya en libertad, dice que va a pelear por el asilo político para poder permanecer en el país. Mejía va a cumplir 17 años que vino a Estados Unidos. Vivía en México, al sur de Jalisco en la frontera con los estados de Colima y Michoacán, un área plagada por la violencia.

Es padre de tres hijos. Los dos mayores de 17 y 16 años son beneficiarios del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) y el hijo menor de nueve años nació en los Estados Unidos. La familia reside en San Rafael en el condado de Marin a unas 18.5 millas al norte de San Francisco.  Al igual que Rodrigo Núñez tiene una orden de deportación de 2001.

Fue esa orden de deportación lo que provocó que ICE se lo llevara detenido después de que el agente de la Base de la Fuerza Aérea Travis les avisó que dos extranjeros trataban de entrar a la base militar.

“No sabemos qué va a pasar pero voy a luchar por quedarme en este país porque tenemos una vida aquí. Si cometí un error al usar una mica falsa que me dio un coyote para entrar pero no somos criminales. Mi récord durante 17 años está limpio. ¡Merecemos una oportunidad!”, exclama.

Regresar a México

En agosto, tres meses después de su detención, Rodrigo Núñez, el otro trabajador arrestado junto con Hugo Mejía firmó su salida voluntaria y se regresó a México. Núñez había entrado al país de manera indocumentada en 2001.

Su esposa Juana Cristina había declarado a La Opinión cuando lo arrestaron que su marido estaba muy triste y angustiado mientras que sus tres hijos menores de edad estaban desconsolados. Al verse forzado a regresar a México, Juana Cristina, y sus tres hijos ciudadanos estadounidenses levantaron su casa en el condado de Alameda en el norte de California, y se fueron a reunirse con el padre.