Inmigrante agradece a quienes la apoyaron en su éxito para graduarse de USC

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Inmigrante agradece a quienes la apoyaron en su éxito para graduarse de USC
AnnaLaura Arredondo estudia en la universidad del sur de California (USC). (Suministrada)

Anna Laura Ramírez-Arredondo reflexiona acerca de su pasado y agradece a quienes le tendieron la mano cuando quedó sola en Estados Unidos siendo menor de edad.  Ahora esta a punto de convertirse en ingeniera petroquímica graduada de la Universidad del Sur de California (USC).

Arredondo llegó a California a la edad de 15 años de su natal Guanajuato, México para reunirse con su hermano mayor, quien en ese entonces vivía en el condado de Marín, al norte del estado.

Su plan original era trabajar por dos años para ayudar económicamente a su mamá y a sus cuatro hermanas y regresar a México para continuar su educación.

Pero poco después su hermano comenzó a tener problemas con adicciones a las drogas, y a sus 16 años, Arredondo tuvo que buscar sus propios medios para sobrevivir.

“Trabajé como nanny mientras estudiaba en una escuela de adultos”, dijo la joven, quien en aquel momento desconocía cómo obtener una educación secundaria. Pero de una cosa sí estaba bien segura: “Desde chiquita siempre quería estudiar. Mi mamá solo estudió la secundaria y siempre nos inculcó la importancia de la educación”, explicó.

Arredondo recuerda que desde muy pequeña le gustaba mucho la escuela asi como el participar en actividades extracurriculares. (Suministrada)

Encuentra ayuda

A paso lento pero firme, sus sueños se realizaban. En un periodo de cinco años Arredondo logró obtener su certificado de secundaria (GED) y eventualmente continuó su educación en el colegio Marín.

“Encontré que me fascinaban las matemáticas. Eso era demasiado fácil para mi”, contó la mujer de 30 años.

No obstante, no olvidó la promesa de ayudar a su madre. Arredondo trabajaba 40 horas a la semana, estudiaba y ayudaba a su familia en México.

En el colegio conoció a Madeleine y Michael, una pareja de retirados anglosajones quienes escucharon su historia, sus ansias de sobresalir y su alta necesidad.

“Ellos me dieron un cuarto en su casa que no ocupaban y pagaron como $2,000 dólares para que siguiera estudiando en el colegio”, recordó Arredondo.

El esfuerzo de la pareja de retirados no fue en vano; Arredondo aprovechaba cada oportunidad que se le presentaba mientras el cariño por sus “padres adoptivos” la motivaba.

“Poco a poco ellos se volvieron como mi familia, y ellos me motivaron a que estudiara ingeniería porque podría relacionarla con las matemáticas”, recalcó.

Llega a USC

Una difícil decisión para Arredondo fue escoger qué tipo de ingeniería estudiaría y en qué universidad. Ella no estaba segura si quería ser ingeniera química o eléctrica.

“Entonces vi que hay un porcentaje muy bajo, menos del 1% de latinos en ingeniería química petrolera, entonces acepté ese reto”, recordó Arredondo.

Al buscar universidades encontró que USC contaba con el programa para los interesados en química petroquímica.

Arredondo (izq) juntos a compañeros examinando un mecanismo de parada para la competencia de ingeniería química del automóvil (ChemECar) bajo diferentes condiciones de luz. (Suministrada)

“Después de solicitar, USC me dio una carta de aceptación en el otoño del 2014 y ayuda económica para pagar mi matrícula”, explicó.

Arredondo esta a punto de terminar su carrera este diciembre aunque en el verano ya tuvo la oportunidad de celebrar su graduación con su toga y birrete. En el mundo laboral, ya  la esperan para trabajar como ingeniera de campo en la industria petrolera en San Antonio, Texas. Eventualmente también quiere obtener una maestría en ciencias de la computación.

Arredondo representa a miles de estudiantes que se transfieren de colegios comunitarios a la universidad privada USC. Según sus estadísticas más de 1,300 estudiantes de transferencia fueron admitidos como parte de la clase de otoño de 2017. Al igual que Arredondo el 30% de ellos son estudiantes universitarios de primera generación.

Arredondo agradece inmensamente la ayuda de la pareja de anglosajones quienes confiaron ciegamente en su potencial.

“Ellos me dicen ‘por eso invertimos tiempo y dinero en ti’”, recalca la joven.

Arredondo (enfrente) con sus compañeros de USC en la competencia regional de automóviles de ingeniería química USC ChemECar. (Suministrada)

La joven mexicana aconseja a quienes tengan miedo de luchar por sus ideales que no se den por vencidos.

“Piensen que con su educación su trabajo va a ser más con su mente en lugar de trabajo físico”, recomendó. “Mis padres adoptivos siempre me dijeron que el que esta trabajando tiene dinero al instante y ya se siente bien pero a largo plazo debes invertir más en tu educación que te dará más oportunidades”.