Las 1,031 actas que decidirán al próximo presidente de Honduras en medio de protestas

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Honduras volvió a atrasar este viernes el anuncio del ganador

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Las 1,031 actas que decidirán al próximo presidente de Honduras en medio de protestas
Honduras sigue sin saber quién será su presidente. ORLANDO SIERRA/AFP/Getty Images

Quema de neumáticos, gas lacrimógeno, toma de las calles, palos y piedras. Las protestas crecen en Honduras y se tornan más violentas a medida que pasan los días y siguen sin conocerse los resultados de las elecciones presidenciales celebradas el domingo.

La oposición denuncia que se está fraguando un fraude electoral y el Tribunal Supremo Electoral (TSE) sigue retrasando la entrega de resultados finales.

Se esperaba que el jueves el TSE anunciara ganador, pero advirtió que aún faltaba el “escrutinio especial” de 1,031 actas inconsistentes, proceso que tenían previsto realizar el viernes pero suspendieron hasta el sábado por la falta de acuerdo con la oposición.

El presidente del TSE, David Matamoros, anunció que esas actas serán revisadas “una a una” con la presencia de representantes de los partidos políticos y observadores internacionales.

Las actas en cuestión representan el 5,69% del total, lo que significa que la ventaja de 46.586 votos (1,5%) que el presidente Juan Orlando Hernández tiene sobre su principal rival, Salvador Nasralla, todavía podría ser colmada.

Según el candidato de la Alianza de Oposición contra la Dictadura -coordinada por el expresidente Manuel Zelaya- muchas actas que lo favorecerían no estaban siendo incluidas en los resultados del TSE.

Nasralla también ha denunciado la inclusión irregular de actas dudosas en favor del actual mandatario, quien participó en los comicios en representación del gobernante Partido Nacional.

Por todo ello, el conteo manual de las actas pendientes prometido por las autoridades electorales no es suficiente para el candidato opositor, que pide ahora que se revisen más de 5.000 actas.

“Bajo estas condiciones no aceptaremos resultados emitidos por un sistema electoral espurio que pone en riesgo la legalidad (del proceso comicial)”, advirtió su agrupación en una carta dirigida a embajadores, el consejo permanente de la OEA y la misión de la Unión Europea.

El presidente del TSE, por su parte, ha negado cualquier manipulación y el jueves reiteró su llamado a esperar por el resultado final.

Previamente, observadores de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos (OEA) le habían pedido a la autoridad electoral no anunciar ganador hasta hacer el recuento de todos los votos.

El mismo domingo de las elecciones tanto Hernández -quien busca una polémica reelección- como Nasralla -el candidato de la Alianza de Oposición contra la Dictadura- se declararon ganadores.

“Fallos en el sistema”

La tardanza en publicar los datos del recuento total por parte del TSE ha generado dudas sobre la veracidad de los resultados.

Los primeros resultados oficiales -publicados el lunes- mostraban que, con casi el 60% de los votos contados, el opositor Nasralla aventajaba en casi cinco puntos a Hernández.

La página del TSE, sin embargo, dejó de actualizarse por casi 36 horas. Y cuando el sistema volvió a funcionar, esa ventaja comenzó a esfumarse.

El miércoles por la tarde los datos oficiales ya ubicaban Hernández en la delantera por un mínimo margen (de menos de medio punto) con el 82,89 % de actas procesadas.

Pero entonces el conteo volvió a detenerse por un fallo en el sistema, calificado de “extraño” por uno de los cuatro magistrados que conforman el TSE, Marcos Lobo.

“Genera dudas”, le dijo Lobo de la falla a la agencia Reuters, para luego pedir una auditoría “externa e independiente” de los resultados.

El resultado tendrá que verificarse. El tribunal había garantizado que el sistema no iba a fallar”, dijo el magistrado.

Es en esas circunstancias que el opositor Nasralla llamó a sus seguidores a defender “de forma pacífica” su triunfo en las calles.

El gobernante Partido Nacional también ha estado movilizando a sus simpatizantes para “celebrar” la supuesta victoria de JOH.

Escalada de la violencia

La escalada de violencia llevó al fallecimiento de al menos cinco personas, según la prensa local.

Además, unas veinte resultaron heridas y más de un centenar fueron detenidas, añadió la fuente. También se produjeron actos vandálicos y saqueos en comercios en diferentes puntos del país.

La OEA manifestó su preocupación por las protestas en las inmediaciones del Instituto de Formación Profesional en Tegucigalpa, donde están depositadas las urnas de los comicios, así como por los incidentes en otras zonas.

Elecciones controvertidas

La polémica ha rodeado estas elecciones desde el principio: no sólo por la falta de un árbitro que genere confianza (pues los críticos sostienen que el TSE responde al gobierno), sino también por el hecho de que el actual presidente se presentara a la reelección, una posibilidad que prohíbe la Constitución de Honduras.

Hernández pudo presentarse gracias a un fallo del Tribunal Supremo de 2015 que inhabilitó los artículos de la Carta Magna que prohibían la reelección.

Muchos habían expresado dudas sobre la imparcialidad del Tribunal Supremo Electoral desde antes de los comicios.

Pero según el gobierno hondureño estas fueron las elecciones “más vigiladas de la historia”, debido a la participación de 16.000 observadores, de ellos 600 internacionales.

Tanto la misión de observación electoral de la Unión Europea como la de la Organización de Estados Americanos (OEA) han asegurado que acompañarán el proceso hasta el final.

Para muchos hondureños, sin embargo, esto no parece ser garantía suficiente.