Crece el número de familias centroamericanas en México

Activistas exigen al gobierno proteger a los inmigrantes y otorgarles garantías

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Crece el número de familias centroamericanas en México
Incrementa el número de mujeres migrantes en México.

MEXICO.- Son familias regionales, es decir, divididas entre Centroamérica y Estados Unidos, que han estado separadas por un tiempo prolongado o muchos niñas y niños que viajan de forma independiente o migran con parientes para reunirse con sus padres que residen en Estados Unidos, algunos con Estatus de Protección Temporal (TPS).

Migrantes estimulados, principalmente por la violencia de las pandillas, maras y otros grupos del crimen organizado en sus lugares de origen,  que afecta especialmente a los más jóvenes provenientes de Guatemala, El Salvador y Honduras con necesidades de protección internacional.

Están encabezados en su mayoría por madres y sus hijos, sin una pareja, o sea,  que son el sostén económico de sus familias y contaban con redes y apoyos para migrar… hasta que la hostilidad de Estados Unidos las ha dejado atrapadas en este país.

Así describe el informe Familias Centroamericanas en México, uno de los más recientes estudios del binacional Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi) que pelea porque se otorgue mayor protección y posibilidad de asilo en este país.

“México podría enfatizar en las negociaciones con Estados Unidos la relevancia de concretar la cooperación con recursos etiquetados para incrementar la capacidad del sistema de protección internacional en México —especialmente cuando la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) enfrenta un aumento de solicitudes de asilo’’, advirtió Gretchen Kuner, directora de lmumi.

Mujeres migrantes en busca de asilo. Foto: Imumi.
Mujeres migrantes en busca de asilo. Foto: Imumi.

Imumi llama la atención sobre el hecho de que si desde hace una década las mujeres del TNC ya se sentían amenazadas por la violencia de las maras, el incremento e intensificación en los últimos años —con un efecto devastador para ellas, niños, niñas y adolescentes — ha provocado que ahora migren junto con sus hijos porque es la única forma que encuentran para protegerlos contra la violencia y el crimen, así como para alcanzar mayores oportunidades de desarrollo.

Esta violencia ha promovido, en primer lugar, el desplazamiento interno. El porcentaje de personas desplazadas en El Salvador (4.72%) es mayor que en países como Ucrania o Afganistán (3.75 y 3.61%, respectivamente). A su vez, el crecimiento del desplazamiento en Honduras se ha incrementado en una proporción mayor (491.84%) que en Ucrania (159.51%) y Afganistán (45.84%).

Pero el desplazamientos internos genera riesgos. “En países como El Salvador, pequeños y con una presencia tan amplia de las bandas criminales a nivel nacional, no es suficiente con cambiar de poblado; la migración internacional es la única forma de escapar la violencia y alcanzar la seguridad’’, advierte Kuhner.

Durante el año fiscal 2015, los oficiales de asilo en Estados Unidos reconocieron que 82% de las mujeres centroamericanas entrevistadas (13,116 de los 16,077 casos) eran elegibles para solicitar asilo, ya que presentaron un miedo creíble de persecución. El flujo que continuó tenía las mismas caracteresticas pero con menos suerte desde la llegada de Trump.

Por ello, Imumi recomienda a México seguir los protocolos y normas internos así como obedecer los acuerdos internacionales que ha firmado como el derechos de los niños a la no detención, aumentar la expedición de visas humanitarias de acuerdo con la Ley de Migración, fortalecer las capacidades de protección internacional de las familias migrantes y refugiadas y reducir la situación de vulnerabilidad de las familias durante la detención y deportación.

CIFRAS

  • Se multiplicó por cinco el número de centroamericanas detenidas en México entre 2011 y 2016 (de 9, 160 a 47 mil 383 mujeres) cuando el de hombres ascendió 146%.
  • El porcentaje de mujeres en los flujos migratorios pasó de conformar 14% del total del número de eventos de detención en 2011, a 25% en 2016.
  • La participación de las mujeres adultas como migrantes se cuadruplicó entre 2011 y 2016, y el la de niñas se multiplicó 14 veces en el periodo.