Incendio arrasa con establos y caballos en las montañas de Sylmar

Rancheros se quejan de que no recibieron ayuda para apagar las llamas y tuvieron que hacer el rescate por ellos mismos

Guía de Regalos

Incendio arrasa con establos y caballos en las montañas de Sylmar
12/07/17/LOS ANGELES/Ranchers Andres and Silvestre, show where their horse, Bella, died in the fast moving Creek fire. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

La calle Little Tujunga Canyon entre las montañas de Sylmar huele a quemado. Hay humaredas por entre las colinas, muchos pastizales y establos quedaron achicharrados. Decenas de caballos no pudieron ser rescatados de entre las llamas y sus restos permanecen aún tirados en los establos. El hedor a animal muerto es muy fuerte.

El incendio Creek, que inició la madrugada del martes, no solo arrasó con establos y áreas verdes sino que cobró la vida de decenas de equinos.

“Nos despertó el humo como a las cuatro de la mañana. Cuando nos asomamos por las ventanas para ver qué pasaba ya estaba todo cerrado por la lumbre”, dicen Andrés y Silvestre, quienes viven arriba del Rancho Padilla y prefieren no dar su apellido.

El poderoso incendio Creek mató a decenas de equinos de los ranchos de Sylmar.(Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Desesperados, cuentan que tuvieron que evacuar de inmediato. “Subimos a la troca las 25 borregas que tenemos y los cuatro perros”, dice Andrés.

A quien no pudieron salvar fue a “Bella”, su único caballo. Los restos del animal y de otros equinos aún permanecen en el lugar en espera de que Sanidad Animal del condado de Los Ángeles se haga cargo. 

“No pudimos hacer nada por salvar a Bella ni a los otros caballos. Nomás se oía que relinchaban mientras eran devorados por las llamas”, recuerda Andrés.

“Uno no siente el miedo en esos momentos por la adrenalina, pero sí mucha frustración e impotencia por no poder hacer más”, cuenta.

Dice que abandonaron su casa con los animales que pudieron salvar prácticamente entre las llamas. “No se miraba nada con el humo y la lumbre. Avanzamos en la troca como pudimos”, comentan.

Los rancheros Andrés y Silvestre muestran el lugar donde murió su caballo Bella. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

La mayor parte de los ranchos que están sobre la Calle Little Tujunga Canyon operan como guarderías para caballos en los que además de hospedaje les ofrecen otros servicios. Mucha gente de la ciudad compra sus caballos y los deja para que los cuiden en esta especie de pensiones equinas. Suelen regresar los fines de semana para ver a sus animales y pasear con ellos.

Algunos como Andrés y Silvestre viven en el área que se siniestró por el incendio Creek.

“Nosotros volvimos el mismo martes en la tarde, pero los animales que rescatamos no los hemos traído de regreso”, dicen.

En el lugar se observan que algunos postes todavía se queman lentamente. Hay cenizas por todos lados. El viento aún sopla fuerte.

El caballo Bella no pudo ser rescatado del incendio Creek. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Pero también hay mucha desolación. Algunos animales como las gallinas a falta de comida se alimentan de los restos de los caballos siniestrados.

Don Cecil, dueño de un rancho en donde alberga a unos 100 caballos, dice que estuvo a punto de morir a causa del fuego, pero no por las llamas sino de un ataque cardíaco por la desesperación que sentía cuando trataba de proteger su propiedad y a los animales.

“Yo no quise salirme. Le dicen a uno que se salga pero no es obligatorio.  No le hice caso a los bomberos. Si lo hubiera hecho, les garantizo habría perdido todo”, asegura.

Cecil, un hombre anglosajón de 61 años, dice que prendió el sistema de riego por aspersión para evitar que las llamaradas alcanzarán a los caballos. “Usé el agua de varios contenedores gigantes que tenemos, así como mangueras para apagar el fuego en el rancho”, dice.

Aunque logró salvar a los animales, no pudo evitar que la conflagración arrasara con algunos establos. “Calculo mis pérdidas en 200,000 dólares. No solo se quemaron los establos sino las pacas de heno”, dice.

Cecil comenta que casi no ha dormido desde el martes. “He trabajado 48 horas sin parar. Mi esposa y yo nos mudamos hace nueve años. Hemos pasado por dos  incendios. Este es el peor que nos ha tocado vivir”, comenta.

Don Cecil pudo salvar su rancho por sí mismo, sin ayuda de nadie. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Se lamenta que haya tenido que rescatar su rancho él solo, y que los bomberos no le hayan ayudado para nada. “Mi historia es la misma de otros rancheros a quienes nadie ayudó a rescatar sus casas, establos y animales. Todo lo que hacían era decirnos que nos salieramos pero no agarraban una manguera para ayudarnos a apagar las llamas”, se queja.

“Es el peor incendio porque los bomberos no hicieron nada para ayudarnos. Ellos nomás nos miraban mientras todo se quemaba”,  reitera.

Cecil confiesa que él no quiso irse y abandonar a su suerte a los animales. “Qué iba a decir a la gente cuando viniera por sus caballos. Aquí los guardan porque vienen a montarlos y pasear. Aquí es un lugar muy bonito para pasear a caballo”, dice.

Muchos establos quedaron reducidos a cenizas a causa del incendio Creek.(Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

¿Tuvo en algún momento miedo?

“Mi vida completa estaba en juego. Pero no piensas en morirte sino en salvar la propiedad. Andaba de un lugar a otro, corriendo, tratando de evitar que se quemara lo más que pudiera. Era una locura”, asevera.

Y agrega que sus vecinos del rancho de Los Padilla, no pudieron hacer nada porque las casas las tienen arriba de la colina, y los establos abajo que fue donde el incendio se propagó.

En total, estima que en los ranchos vecinos, murieron entre 40 y 40 equinos. “Muchos entrenadores lloraban al ver a esos caballos tan fuertes convertidos en carbón. Pero los caballos son como los niños, no se pueden cuidar solos”, señala Cecil con el rostro abatido por el cansancio.