Los alumnos y maestros se quedan en el aire

Estudiantes angelinos entienden el cierre de sus centros debido al fuego pero la medida les causa estragos a puertas de los exámenes finales

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Los alumnos y maestros se quedan en el aire
En algunas escuelas se repartieron mascarillas para proteger a los alumnos del aire y cenizas. / foto: getty

Ensayos de 120 minutos cada uno tres veces a la semana por casi dos meses, es el tiempo que Michael López —junto a su maestro y cerca de 30 compañeros— invirtieron para llevar a cabo un musical que iba a presentarse este miércoles en Mission College.

Sin embargo, todo el esfuerzo invertido al igual que los vestuarios, se quedaron colgados por el incendio Creek, en Sylmar, cuando las autoridades decidieron cancelar las clases como medida de precaución, al menos, hasta hoy viernes.

“A mí me llegó una alerta por teléfono avisando del cierre [del colegio]”, contó para La Opinión este joven de 34 años, que lleva dos clases en el campus este semestre: afinación de la voz y diseño gráfico.

“Me siento un poco frustrado por el esfuerzo que todos pusimos para la obra… Memorizar todos los diálogos y practicar los movimientos en el escenario lleva tiempo”, cuenta López.

Otro de sus inconvenientes es que como el colegio está cerrado, no puede acudir por ahora a avanzar con su proyecto final de diseño al
laboratorio de cómputo, lugar donde tienen el programa que necesita.

“Con la cancelación de clases justo antes de finales todo se complica aunque por otro lado estoy tranquilo porque inhalar ese humo no es saludable”.

Los alumnos reacomodan sus planes para llegar listos a la semana de finales. / archivo

Por su parte, Joshua Wentz —maestro de voz de López y director de la otra musical— dijo entender que fue necesario el cierre de escuelas ya que es difícil saber a dónde se va a extender el fuego.

Sin embargo “estos últimos días son grandes para nosotros [los profesores] debido a que se viene la presentación de proyectos finales”, dijo.

Explicó que para la clase de música que enseña, el trabajo final consistía en componer una canción y que para este jueves y viernes tenía planeado asesorías.

“Ahora he tenido que proponer un trabajo pequeño para que los alumnos puedan obtener créditos extra”.

También contó que para el musical, la otra clase que dicta, por una parte es bueno este receso si los alumnos ensayan en casa; de lo contrario, los afectaría por los días que no se juntarán hasta la nueva fecha de presentación el próximo miércoles 13.

El maestro Wentz, quien ya lleva dos años en la docencia en dicho campus, contó que el vicepresidente de Mission College ha organizado talleres para que este fin de semana los estudiantes puedan acudir a asesorías antes de los finales.

Pero Mission College no fue el único centro que cerró; sino que también la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA) y la Universidad Estatal de California, Northridge (CSUN), entre otras, se vieron obligadas a cerrar sus puertas debido a las los incendios Creek y Skirball que azotaron el condado angelino.

“El campus de CSUN está cerrado debido a los fuertes vientos y el humo de los incendios alrededor de el Valle de San Fernando”, fue el mensaje que recibió Josué Bran, alumno de periodismo de ese centro educativo.

El estudiante dijo que un cierre así afecta los planes que los alumnos ya tenían para ir a la biblioteca a estudiar, que por exámenes finales extiende la hora de cierre.

“Pero creo que este ‘descanso’ es bueno para compañeros y maestros que viven lejos… para que no tengan que pasar por el tráfico o vías peligrosas”, añadió.

Escuelas del LAUSD: cerradas

El incendio también causó que el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) cancele sus clases hasta hoy viernes.

Cherry Barrera, quien tiene dos niños que van a Rio Vista Elementary —en North Hollywood— dijo que la suspensión de clases no le afecta mucho ya que su compañía le permite llevar a sus niños a la oficina en caso de emergencia.

Cree que prevenir que los niños respiren aire contaminado es lo correcto y recuerda el incendio Corral en noviembre de 2007. “Mi primer bebé tenía ocho meses cuando se dio el incendio en Malibú y le dio bronquitis. El doctor me dijo que la complicación fue por la calidad del aire”.