La Iglesia Católica mexicana se renueva con cambio de líder

Carlos Aguiar Retes estará a cargo de la Arquidiócesis Primada de México el próximo año
La Iglesia Católica mexicana se renueva con cambio de líder
El Papa nombró al cardenal Carlos Aguiar Retes arzobispo de Ciudad de México. Archivo/EFE

MÉXICO –  En una cálida tarde de primavera de 2012, cuando el papa Benedicto XVI visitó a México en un ambiente hostil por la relación distante con el entonces Arzobispo Primado, Norberto Rivera, un sacerdote se abrió paso con un simbólico discurso que marcó desde entonces el giro que buscaría la Iglesia Católica local.

“Vamos a reavivar el celo apostólico y el compromiso misionero”, prometió Carlos Retes en la catedral de León, Guanajuato, durante un encuentro cerrado con sacerdotes mexicanos a quienes se les venía criticando por ser cada vez más sedentarios en tiempos en que la fe católica pierde seguidores.

Y peor aún, en tiempos en que Rivera, su máximo representante, estaba siendo acusado de encubrir los actos de pederastia del fundador de la orden de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, y otros curas cuyos presuntos agredidos han intentado llevar sin éxito a la justicia.

De esa impunidad a la fecha nada ha cambiado, pero tras  el arribo del papa Francisco para suceder a Benedicto, Rivera comenzó a matizar su discurso conservador contra homosexuales, el aborto y el divorcio hasta que dejó de meterse en asuntos de esa índole.

En días pasados Norberto Rivera, al cumplir 76 años, presentó su renuncia como lo marca la ley católica y el papa Francisco la aceptó en un gesto simbólico de cambio que se consolidó el jueves con el nombramiento de Retes, el sacerdote que prometió salir a evangelizar a las calles, como Arzobispo Primado de la arquidiócesis más grande de Latinoamérica.

Carlos Retes no es un improvisado, sino un hombre de la institución, filósofo y teólogo especializado en Roma en estudios de las Sagradas Escrituras. Nació en el estado de Nayarit en 1950 y se graduó como cura a los 23 años.

Desde el año 2000 ocupó varios cargos dentro del Consejo del Episcopado, como presidente y secretario; nueve años después fue nombrado arzobispo de Tlanepantla, Estado de México, de las más importantes por el número de pobladores donde había permanecido con un activo papel.

Ahí creó una rectoría general integral, ayudó a la reinserción de presos con sus familias y creó misiones para atraer a seminaristas, una carrera en franco declive en pleno siglo XXI. La periodista especializada en temas religiosos, Lourdes Gonzalez, documentó que en los últimos años logró atraer a 80 vocaciones que se sumaron a otras 40 con las que inició en Tlanepantla. 

“Ahora le tocará reestructurar’’, adviritió González. “Falta mucho trabajo en las ciudades, donde una diócesis tan grande repele en lugar de atraer’’.