Un año difícil para California

Incendios, inundaciones y personas sin hogar
Un año difícil para California
Los incendios se repitieron a lo largo del estado.
Foto: Getty Images

California se despide de 2017 literalmente apagando fuegos.

Si bien los incendios no son raros en el estado, debido a los vientos de Santa Ana y la baja humedad del medio ambiente, la temporada de incendios forestales de este año ha sido catalogada como la más destructiva de la historia.

Según información del Departamento de Bosques y Protección de Incendios de California, este año tuvieron lugar 8,777 incendios, que devastaron 1,371,454 acres, incluyendo cinco incendios considerados entre los 20 más destructivos en la historia de California.

Estimados del sitio de servicio meteorológico AccuWeather predijeron que las pérdidas de esta temporada de incendios le costarán al estado por lo menos $180,000 millones de dólares.

De acuerdo al sitio gubernamental CALFIRE, hasta el 3 de diciembre de 2017 más de 6,762 incendios habían quemado 505,391 acres, comparado con el promedio de incendios de los cinco años anteriores, en los que se produjeron 4,749 incendios y quemaron 202,696 acres. El consenso general es que el considerable aumento y magnitud de los incendios se debe a los efectos del calentamiento global.

Al norte y al sur

En octubre de 2017 comenzaron los incendios forestales en el norte de California.  Las llamas alcanzaron los condados de Napa, Lake, Sonoma, Mendocino, Butte y Solano. Estos incendios, que incluyeron al devastador incendio Tubbs (el más destructivo en la historia de California), también fueron los más costosos, con pérdidas de más de $9,400 millones de dólares, superando al incendio de Oakland de 1991, que hasta el momento había sido el más costoso del estado.

En diciembre estallaron los incendios del sur de California, que incluyeron al incendio Thomas, considerado el de mayor magnitud y que comenzó en el condado de Ventura, al noroeste de Los Angeles; el incendio Creek, en Lakeview Terrace y Sylmar; el incendio Rye, en las proximidades de Santa Clarita; el incendio Little Mountain, en San Bernardino y el reciente incendio Skirball, en el oeste de Los Angeles.

Cómo comenzaron

Si bien las condiciones climáticas de California, como los vientos y la baja humedad, favorecen la diseminación de las llamas, el Servicio Nacional de Parques señala que el 90% de todos los incendios forestales del país son causados por personas.

En el caso de los incendios de este año, las autoridades de California han notificado a la compañía de electricidad Southern California Edison que sus equipos están siendo investigados como posible causa de los incendios.

En el caso del incendio Skirball, las autoridades inicialmente responsabilizaron a un grupo de personas sin hogar que iniciaron un fuego para cocinar sus alimentos, en las inmediaciones del bulevar Sepúlveda y la autopista 405. Sin embargo, el Departamento de bomberos indicó que no habían encontrado a nadie en el campamento donde supuestamente se inició el incendio y que, hasta el momento, no habían efectuado ningún arresto.

Skid Row, Los Angeles

Crisis de vivienda

En 2017, miles de californianos perdieron sus hogares.

El estallido del incendio Skirball destacó otro urgente problema del sur de California que es la crisis de vivienda y el aumento de californianos que en 2017 perdieron su hogar.

Los esfuerzos e iniciativas de agencias de ayuda para homeless, como Los Angeles Family Housing (LAFH) y Los Angeles Homeless Services Authority (LAHSA), entre otras, no pudieron reducir el número de homeless, debido a que por cada persona a quien le dieron asistencia, al mismo tiempo, otras tantas perdieron su hogar.

Se estima que entre 55,000 y 60,000 personas en California, particularmente en Los Ángeles, no tienen hogar. Esto representa un aumento de más del 25% en relación a 2016, y la mayor cantidad de personas viviendo en las calles de los últimos 10 años, según datos a nivel nacional.

De un extremo a otro

Previo a los incendios, en la primera mitad del año, California vivió uno de sus inviernos más lluviosos, con precipitaciones récords que no se habían registrado por décadas y que causaron serias inundaciones.

En el norte de California, en enero, se registraron inundaciones en los condados de Sonoma y Mendocino, que afectaron a alrededor de 500 hogares, causando evacuaciones y falta de electricidad.

Un mes después, se desbordó la Presa Anderson, en San José, por primera vez en 11 años, resultando en la evacuación de 14,000 personas y causando alrededor de $73 millones de dólares en daños.

Las inundaciones también llegaron al centro y sur de California, donde causaron por lo menos cinco muertes. En la autopista 5, a la altura de Sun Valley, las aguas alcanzaron más de dos pies y medio, mientras que en el condado de Orange, tres personas tuvieron que ser rescatadas del río Santa Ana; un hombre murió ahogado en Thousand Oaks y otros tres resultaron heridos en una inundación repentina en Arroyo Conejo Creek.