(FOTOS) Familias se preparan para las celebraciones de Navidad

Uno de los lugares más concurridos para encontrar niños Jesús y piñatas para posadas es el Mercadito del Este de L.A.

A pocos días de la Navidad muchas familias latinas se preparan para tener una hermosa celebración acompañados de sus seres queridos.

Por ello, en las casas no pueden faltar desde los pesebres más elaborados para acostar al niño Jesús hasta las piñatas que se quiebran en las posadas como parte de la tradición católica de las fiestas decembrinas.

Y justo a tiempo para la posada familiar, Blanca Crispín llevó esta semana su niño Dios a un puesto del mercadito del este de Los Ángeles para embellecerlo.

“Pedí que le pusieran pestañitas porque ya se le están cayendo”, cuenta mientras llevaba a su niño de porcelana envuelto en una cobijita de bebé.

A los niños Dios se le componen los bracitos o pestañas. / Foto: Aurelia Ventura/La Opinion

“El 24 [de diciembre] vamos a hacer la posada y después se lo va a llevar la madrina”, explicó esta mujer de origen mexicano, quien dijo que quería que su niño Dios estuviera presentable.

“Vamos a hacer el rosario antes de acostar al niño Dios y en la posada vamos a servir ponche, buñuelos y aguinaldos [unas bolsitas con dulces]”, contó Crispín, quien espera recibir a cerca de 50 invitados.

Agradeció el que existan lugares como La Tienda del Nino Dios, en el mercadito del este de Los Ángeles, donde pueden arreglarlo a precios muy razonables.

Christina Parodi en medio de una de sus reparaciones. / Foto Aurelia Ventura/La Opinion

Mientras una empleada cuidadosamente insertaba las nuevas pestañas del niño Dios de Crispín, Cristina Parodi —dueña del negocio— cautelosamente limpiaba otro muñequito de menor tamaño.

Y es que ella es experta en el arte de arreglar los niños Dios que se rompen o se maltratan con el paso del tiempo.

“Lo más común es arreglarles los brazos, los dedos y las pestañas”, cuenta Parodi, mientras muestra algunos de los que están en espera de que ella ponga su mano mágica para su restauración.

Su esposo, Armando Parodi, señaló que han recibido niños Dios que tienen hasta 100 años de existencia.

“Cuando pasan de generación en generación es cuando más los aprecian”, dijo Armando.

Tradición que estó comenzando Crispín con su familia.

Norma Orozco busca ropones para vestir a su niño Dios. / Foto: Aurelia Ventura.

“Le tenemos mucho cariño a nuestro niño Dios porque se lo regalaron a mi mamá hace cinco años y no lo vemos como si solo fuera una figura”.

Armando dijo que la demanda del arreglo de los niños Dios es todo el año “pero aumenta en enero para el día de los Reyes Magos y la [celebración de la] Candelaria en febrero”.

Los pesebres

En la religión católica suelen acostar al niño Dios en el pesebre el 24 de diciembre simulando su nacimiento. Para esto muchas personas se esmeran realizando los más bellos nacimientos con una infinidad de piezas en representación del camino hacia Belén.

En el mercadito, varios puestos exhibían diferentes tipos de nacimientos que incluyen a María y José, el niño Dios; los tres Reyes Magos y los pastores. Además, decenas de piezas que se les pueden añadir como: animalitos, pozos de agua, plantas de todo tipo y frutas, así como representaciones mexicanas como el nopal y el maguey.

“Los precios de los nacimientos difieren dependiendo del material”, dijo Norma Orozco, empleada de uno de los negocios.

“Están [las figuras] hechas de fibra de vidrio o las que solo son de yeso”, explicó. En el mercadito la venta de los nacimientos aumenta a principios de noviembre.

Hay una variedad de materiales para los personajes del nacimiento. / Foto: Aurelia Ventura. 

Orozco también viste a los niños Dios. Ella les da a escoger a sus clientes el estilo y material de la tela que utilizará su niño Dios cuando sea levantado del nacimiento el día de la candelaria, el 2 de febrero.

“Este año el ropón blanco es el que se está utilizando más para vestir al niño Dios pero también se escogen trajes como el de la fe, esperanza y trabajo o el del niño doctor para pedir salud”, dijo Orozco.

Las piñatas no pueden faltar

En el segundo piso del mercadito las filas de piñatas de todos colores estaban listas para que las llevaran todos aquellos que van a hacer su posada para la Noche Buena.

Joanna de la Cruz, empleada de una de las piñaterías, dijo que es muy común que las personas compren sus piñatas para las posadas del 24 de diciembre.

“Principalmente se llevan las de los siete picos que representan los siete pecados capitales”, explicó.

Agregó que es común ver que las familias lleguen al negocio y se lleven dos o tres piñatas dependiendo de la cantidad de personas que tendrán en su posada.

Las piñatas infaltables para las posadas familiares. / Foto: Aurelia Ventura.

“A veces también acostumbran que entre familias se cooperan para compararlas.

En lo personal De la Cruz dijo que su familia también acostumbra hacer las populares posadas y ella se encarga de llevar las piñatas.

“Como nosotros somos como 10 familias que nos reunimos yo casi siempre llevo unas tres o cuatro piñatas”.

No obstante, entre posadas, comida y celebración los latinos recuerdan que lo más importante de la Navidad no son solo los regalos, sino más bien conmemorar en familia el nacimiento del niño Jesús.

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