Reclusos de la cárcel de Los Ángeles celebran misa de navidad

Reclusos de la cárcel de Los Ángeles celebran misa de navidad
Alrededor de 250 reclusos participaron en la misa de navidad. (Jacqueline García)

Lejos de sus seres queridos por haber cometido algún delito pero sin ser olvidados, unos 250 prisioneros de la cárcel central de Los Ángeles recibieron un pequeño regalo de navidad.

Exactamente a las 9 de la mañana del lunes, el arzobispo José H. Gómez llevó a cabo una solemne misa dentro de la capilla de la cárcel. A la misa también llegó Jim McDonnell, sheriff del condado de Los Ángeles y los capitanes Sergio Mancilla y Agustín del Valle.

“Traten de hablar con Jesús. Él esta ahí para escucharlos”, les dijo el arzobispo a los hombres—en su mayoría jóvenes—quienes atentos escuchaban sus palabras.

La tradición anual de la misa de navidad es organizada por la Oficina de Servicios Religiosos y Voluntarios (RVS), la cual permite a los reclusos a participar en la ceremonia festiva a pesar de su encarcelamiento. Este programa coordina toda la actividad religiosa dentro de las cárceles y se asegura que los reclusos tengan acceso a ministros de su propia fe.

Arzobispo José H. Gómez celebró una misa de navidad para los reclusos de la cárcel de hombres de Los Ángeles. (Jacqueline García)

Como parte importante de la rehabilitación, el programa de capellanía supervisado por RVS ayuda a reducir la reincidencia, lo que resulta en una disminución del crimen y fomenta relaciones comunitarias más fuertes y positivas.

Al terminar la misa, los reclusos dieron las gracias a quienes tomaron el tiempo para compartir un poco de su tiempo en la cárcel. Todos fueron despedidos con villancicos que alegremente cantaba un grupo de voluntarios de RVS.

Después el arzobispo Gómez y los capitanes del sheriff caminaron hacia algunas de las celdas para entregar libros de oración a los presos que no pudieron asistir a la misa por diferentes razones.

“Es un momento para reflexionar lo mucho que Dios nos ama y traer un momento de paz y alegría a todos los que están aquí”, dijo el arzobispo quien agradeció a quienes igual que él se levantaron temprano para compartir un momento con los menos afortunados. “Funciona para todos si trabajamos unidos”.

El Arzobispo Gómez y el sheriff McDonnell visitaron a algunos presos después de la misa. (Jacqueline García)

El sheriff McDonnell dijo que la cárcel de hombres cuenta con unos 4,100 reclusos de los cuales unos 500 sirven una condena de cinco años o más.

Traer este tipo de actividades religiosas así como proveerles educación y entrenamiento para diferentes tipos de trabajo es parte de la iniciativa para darles otra oportunidad para un mejor comienzo afuera de la cárcel, explicó McDonnell.

“Aprenden para que cuando salgan de aquí sean mejores que cuando llegaron”, recalcó el sheriff.