Angelinos alistan sus rituales para Año Nuevo

Entre flores, veladoras, aceites y hierbas, algunos latinos acuden a la santería para recibir favores y tener un próspero 2018
Angelinos alistan sus rituales para Año Nuevo
Francisco Quiróz muestra la veladora “para dar gracias en el fin de año”. / fotos: Jorge Luis Macías

Darlene Ramírez tiene apenas 12 años y acompañada por su abuelita, Esperanza Bahena, acudió a una botánica en el Este de Los Ángeles para comprar una estampa de San Simón, una imagen popular en Guatemala a quien le piden favores en el mundo de la de santería.

Con su inocencia, la niña entró al establecimiento y preguntó a María Elena Rivera —dependiente del lugar de santería y botánica Oshun— por dicha imagen.

“Quiero la estampita para mandársela a mi papá que está en la cárcel”, dijo la pequeña. “Nos dijeron que si le oramos a San Simón, él le va ayudar a salir más pronto… Ojalá fuera en 2018”.

Ramón Sandoval, el padre adoptivo de Darlene cumple una sentencia de prisión en Pelican Bay. Está recluido allí desde 1998. La abuela no quiso dar a los motivos del encarcelamiento.

Según las creencias de sus adeptos, el “Hermano Simón” es un poderoso espíritu “campeón de los desesperados”.

Esperanza Bahena y su nieta Darlene acudieron en el fin de año a buscar en una estampa la libertad de un preso. / Foto: Jorge Luis Macías

No es un santo católico; su origen es pagano entre los mayas y está representado por la imagen de un hombre de mediana edad vestido de negro con un cigarro en la boca y un bastón en mano, sentado en una silla de estilo antiguo y una botella de aguardiente. También lleva con él, una bolsa de monedas de oro.

La escena de Darlene y Esperanza es común, según cuenta María Elena Rivera, quien dijo no creer “en esas cosas”, aún cuando las vende a sus clientes.

“Aquí se vende de todo, pero la mayor parte de la gente viene por velas de parejas abrazadas para el amor y el endulzamiento o la vela de los siete colores —llamada también de la siete potencias”, dice.

Agrega que supuestamente representan las siete “fuerzas” que son: unión, bienestar, fuerza, armonía, protección, suerte y
prosperidad.

“Aquí también se hacen limpias; tenemos la vela de la doble suerte y la veladora del eleguá [supuesto dueño de los caminos y el destino, quien cierra o abre el astral para felicidad o infelicidad de los seres humanos, según la religión yoruba de Cuba].

Cirios pascuales, estatuas, amuletos, jabones, hierbas medicinales, perfumes artesanales de santería, agua de flores, imágenes de santos, aceites y una diversidad de artículos son expendidos a quienes buscan una experiencia “espiritual” para resolver sus problemas y entrar renovados a este nuevo año.

Gloria Pérez, encargada de la botánica “Reina de México”, ubicada en el mercadito del Este de Los Ángeles dio a conocer a La Opinion que en el negocio las mejores ventas son “la veladora de fin de año y el incienso”, que se utilizan para dar gracias y recibir el Año Nuevo, “y el incienso para quemarlo, limpiar y purificar la casa y la propia persona”.

En dicho negocio, su propietario, Francisco Quiroz tiene en un marco de vidrio una imagen grande de San Martin de Porres (1569-1639), que fue proclamado el primer santo mulato del continente americano, pero con una peculiaridad.

La efigie del fraile peruano de la orden de los dominicos tiene billetes de un dólar en el pecho, alrededor del rosario.

“Él anda conmigo desde que yo era niño; está así porque es rico, igual que yo”, dijo Quiroz. “Cada mes le prendo su veladora blanca, porque siempre le he pedido que me dé humildad para seguir socorriendo y ayudar a los que lo necesitan”.

Aquí la imagen de San Martín de Porres. / Foto: Jorge Luis Macías

Otros rituales

María González, residente de Panorama City, contó a este diario que cada 31 de diciembre en la noche intenta llevar a cabo un ritual diferente para la prosperidad.

Por ejemplo, el año pasado cambió de lugar los muebles de su casa. “Esto es para cambiar la energía de tu hogar y atraer lo positivo… Hay otras personas que deciden incluso pintar las paredes”, dice.

Contó que sabe de personas que suelen subir a la parte más alta del lugar donde esten en Año Nuevo con el objetivo de alcanzar el éxito. “Quizás la persona quiere un ascenso, entonces haces eso”, señaló.

Para este año, confiesa, piensa poner en su bolsillo un puñado pequeño de lentejas, arroz y trigo ya que esto —según le contaron—- es bueno para la abundancia y para que no te falte el alimento.

Por su parte, Carolina Durand cuenta que este Año Nuevo se vestirá de blanco para atraer luz y buena energía y que a la medianoche tirará un vaso de agua mientras está de espaldas para “botar todo lo malo”, cuenta.

No todos creen

“El auténtico encuentro con los milagros o la solución de los problemas ahora y siempre tiene que centrarse únicamente en el amor de Dios ”, opinó María del Refugio González, propietaria de dos zapaterías en el Mercadito Los Ángeles. “Pienso que todos los que acuden a estos lugares son gente baja autoestima porque todo ahí, es puro chantaje; ninguna veladora con olores tendrá jamás la luz que vienede Cristo”.

“Yo he escuchado que para recibir el año bien hay personas que comen doce uvas y que por cada una piden un deseo. También están aquellas que salen a darle la vuelta al bloque [cuadra] para viajar más durante el año”, dice Erika Ramírez, quien vive en Sylmar y pasará la noche del domingo con su familia.

No obstante, asegura que aunque quizás a otras personas estos rituales les funcionen, ella prefiere no dejar su destino en estas creencias.
“Yo me dedico a trabajar para que todo [lo que quiero] pase”, dice.