Mi deseo para 2018 es…

Los angelinos confiesan lo que tienen planeado para el nuevo año y aseguran que a pesar de las adversidades, todo es posible
Mi deseo  para 2018 es…
María Zavala tiene como promesa cuidar más su salud. / Foto: Jorge Luis Macías

Salud, dinero, amor y trabajo son cuatro deseos claves que la mayoría de seres humanos anhelan conseguir como propósitos de Año Nuevo.

La Opinión se dio a la tarea de conversar con algunos latinos, quienes confesaron querer alcanzar algunos de estos estados de bienestar; aunque agregándole —claro está— una gran dosis de entusiasmo, a pesar de las tropiezos del día a día.

Además, hay otros que, a estos objetivos le añaden un sentido más profundo y se proponen ser mejores personas, con un espíritu de amor, caridad y humildad; es decir, alimentar también el alma. Aquí, algunos testimonios:

Llevar a cabo la fiesta de su hija

A pesar de las adversidades y de los ataques sistemáticos de la administración del presidente Donald Trump contra los inmigrantes, los latinos se mantienen optimistas sobre el futuro que se avecina en 2018 e intentan dejar los miedos de lado para cumplir a cabalidad los planes trazados.

Este es el caso de Rubén Amaya, un jardinero salvadoreño que trabaja para hacerle la fiesta de 15 años a su hija Naydelin.

“Ese es mi mayor propósito que voy a cumplir”, cuenta Rubén, quien labora para una compañía en Pasadena.

“Cada dos semanas le estoy mandando 300 dólares a mi mujer [Dolores Portillo] para que organice todo; el cumpleaños de mi hija es en abril”.

Rubén Amaya dice que solo piensa en ayudar a su familia. / Foto: Jorge Luis Macías

Amaya contó a este diario que llegó a Estados Unidos hace 15 años y tuvo que dejar abandonadas las tierras de su natal Sensuntepeque, Cabañas (El Salvador) porque el trabajo de agricultor no le alcanzaba para alimentar a su esposa y sus tres hijas: Noemi, Erika y Naydelin.

“Allá, el gobierno mira al campesino como si fuera nada; no tiene voz ni voto y uno acepta todo lo que dice el gobierno… Los granos básicos no valen nada”, dice Rubén.

“Por eso me vine, porque aquí [en EEUU], aunque el trabajo es duro, saco el dinero para ayudar a mi familia”.

Este hombre de 54 años reafirmó que su único propósito en la vida en este país es trabajar sin descanso, aunque es consciente que ser indocumentado le pudiera jugar una mala pasada y ser enviado de retorno a El Salvador.

“No le tengo miedo a nadie, ni a la deportación”, afirmó. “Si me echan, al fin soy yo solo… Aunque creo que, aquí hay que portarse bien, para que le vaya bien a uno en la vida”.

Cuidar la salud

María Zavala, una mujer nacida hace 50 años en Tijuana (México), cuenta que el propósito de su vida es, ahora y siempre —por lo que le quede de vida— cuidar su salud para que no retorne el cáncer que tuvo en la matriz y quele fue extirpado en 2013.

“Doy gracias a Dios que sigo con vida”, dijo la mujer, quien es cajera en la tienda Party Warehouse de Montebello. “Yo lo único que le pido a él es salud y tengo que cuidarme”.

A diferencia de muchas personas, María se siente feliz con su peso, aunque preferiría perder algunas libras.

“Comí demasiados tamales en diciembre… ¡Me siento entamalada. ¡No los quiero ver en varios meses!”, dice. “Sí quisiera hacer ejercicio ¡pero me gana la flojera!”.

Tras la broma, María comenta que también le pedirá a Dios que cuide a su esposo, Manuel Zavala, quien nunca se separó de ella durante las seis semanas que tardó su recuperación después de aquella operación quirúrgica que le extrajo el cáncer de la matriz y una cuenta de gastos médicos de $17,000 dólares.

Brenda Barrios (i) junto a María Zavala (d) lista para recibir el Año Nuevo. / fotos: Jorge Luis Macías.

Su compañera de trabajo, Brenda Barrios, oriunda de la ciudad de México, comentó que ella se puede contar entre las personas que sí cumple sus propósitos.

“Tres veces por semana voy al gimnasio”, dijo. “Eso lo vengo haciendo desde hace tres años”.

Ahorrar para una casa

Eddie Cifuentes, de 33 años, dijo a La Opinión que desde que su padre fue deportado a México en 2015, él tuvo que tomar la responsabilidad de ser el nuevo jefe de familia.

Hoy trabaja en el sector de la construcción, igual que Óscar, su hermano menor. Ambos tienen propósitos distintos para 2018: el primero quiere comprar una casa para su madre y el segundo, adquirir un automóvil de lujo para su esposa.

Eddie Cifuentes / foto: Jorge Luis Macías.

“Mi ‘apá [padre] siempre nos enseñó a cómo ganarnos el dinero”, dice Eddie, de 33 años de edad, nacido en el Este de Los Ángeles.

“A él lo deportaron hace dos años cuando lo pararon unos sheriffs, le revisaron su récord y tenía una deportación previa de hace 10 años”.

Eddie tiene como propósito trabajar al doble. No le queda otro remedio. Es el mayor de un hogar de cuatro hermanos y tres hermanas.

Ayudar a los demás

Manuel Chávez, feligrés de la Iglesia San Antonio en San Gabriel, señala que para un cristiano el mejor propósito de Año Nuevo es “encontrarme con Jesús… A él lo encontraremos en el dolor y el sufrimiento de aquellas personas que tienen hambre o no tienen un hogar”.

Añadió que, cualquier ser humano que quiere encontrar un verdadero propósito, debe darse la oportunidad darle la bienvenida al que sufre hambre o que no tiene cobijo, recibir al forastero, vestir al desnudo o visitar a los presos en la cárcel.

El 2018 está a punto de iniciar y aunque todos hacemos nuestros buenos propósitos, la realidad es, dice, que el 80% de nosotros nunca cumple.

Hacer ejercicio; dejar de fumar, beber menos alcohol; ahorrar dinero para vacaciones o no gastar más de lo que no se tiene; tener una mejor relación con la pareja y decirle más a menudo que se le quiere o ser menos egoísta, o bien, abandonar el trabajo que no te gusta y encontrar uno mejor, son buenos propósitos “para abandonar cada uno nuestras adicciones en la vida y que nos pueden ayudar a ser mejores personas”.

“Son la parte humana que queremos mejorar y está bien”, dijo Chávez.