Trump y sus muestras de autoritarismo

El 2017 fue un año trágico para la democracia estadounidense
Trump y sus muestras de autoritarismo
Presidente Donald Trump.
Foto: John Moore / Getty Images

Donald Trump le dió una entrevista al New York Times. Sí, al diario al que repetidamente se refiere como “Fake news”. Y al que acusa de crear noticias en base a fuentes inexistentes. Leer el texto de la entrevista es por decirlo menos, perturbador. No se realmente por donde comenzar. En mi opinión, y luego de analizar la entrevista, esta es la parte que debería preocuparnos más:

“Yo tengo el derecho absoluto de hacer lo que yo quiera con el departamento de justicia”.

Esta es la prueba más clara que Trump no tiene la menor idea de su rol y de cómo opera el departamento de justicia; pero lo peor es que muestra señales claras de un rampante autoritarismo. Más adelante cuando le preguntan el rol de Erick Holder en la presidencia de Obama, dice que Holder “protegió a Obama” de todos los actos ilegales (inexistentes) que se dieron durante su presidencia. Es decir dice veladamente que la misión del secretario de Justicia es proteger al presidente.

En otra parte de la entrevista sostiene que todos los demócratas han declarado públicamente que no ha habido colusión. Nada más alejado de la realidad, la postura consistente de los demócratas es que las elecciones de 2016 fueron influenciadas por un acto de colusión entre la campaña de Trump y Rusia.

Por supuesto que la entrevista cuenta con los acostumbrados comentarios acerca de que nadie, absolutamente nadie, sabe más de temas como taxes y seguros médicos que él; y que va a ganar las elecciones del 2020 por su gran labor y porque sin su presencia los medios de comunicación dejarían de existir.

Hay mucho de que opinar. Lo primero que habría que preguntarse es si este hombre cree todas las mentiras que dice, o si sabe que está mintiendo, pero lo hace de manera expresa. En el primer caso podemos decir que Trump está viviendo fuera de la realidad. Y vive en una realidad que se ha auto creado o una realidad que le crean sus asesores. En el segundo caso estamos ante un hombre que no tiene escrúpulos para mentirle al pueblo estadounidense para obtener réditos políticos. Uno u otro caso es tremendamente preocupante.

El 2017 ha sido un año trágico para la democracia estadounidense. Trump ha gobernado en base a mentiras, odios y falta de compromiso. El 2018 no pinta mucho mejor.

Porque no se trata solo de un presidente que definitivamente no está en sus cabales o que está ex profesamente mancillando la magistratura que ostenta, sino de una bancada republicana que no tiene ninguna intención de ponerle un freno a Trump, y que han decidido ir con la corriente Trumpista. Feliz año 2018 para los amables lectores.