Editorial: Dreamers como rehenes

Existe un bipartidismo que ve con buenos ojos la necesidad de llegar a un acuerdo sobre los soñadores
Editorial: Dreamers como rehenes
Trump aseguró que el Congreso recibirá un proyecto para reemplazar DACA. EFE

Lo mejor para los soñadores beneficiarios de DACA es un proyecto de ley que los legalice con un camino a la ciudadanía. Lo correcto es una medida exclusiva para ellos, tomando en cuenta la peculiaridad de su situación en que no tienen ninguna responsabilidad de su estado migratorio y que son de hecho tan estadounidenses como un nativo.

En este momento la situación de los más de 800,000 beneficiarios se mueve por dos vías paralelas destinadas para evitar que queden expuestos a la deportación.

El camino político es un acuerdo legislativo antes de que se cumpla la fecha de vencimiento de marzo establecido por el presidente Donald Trump. El otro es el judicial, a partir de la decisión del juez federal de distrito Willliam Alsup que congeló el martes la acción presidencial de terminar DACA.

El juez básicamente dijo que los demandantes -soñadores, universidades y Estados- iban a sufrir un daño irreparable si se avanzaba con los planes de la administración de dar fin a la protección de deportación.

El magistrado rechazó que el Departamento de Justicia decidió por sí mismo que la acción de Obama de crear el programa era ilegal y que por eso prefirió eliminar DACA a defenderlo ante demandas judiciales. Alsup fue dijo que son los tribunales, y no el gobierno, los que deciden la legalidad.

Alsup se quejó también de que no se haya explicado cómo se tomó la decisión de anular el programa. El juez señaló que los demandantes aludieron que esta es una maniobra de la Administración para negociar y obtener la construcción del muro fronterizo prometido por el Presidente.

Esto se vio en la inusual negociación ante las cámaras realizada en la Casa Blanca una horas antes de la acción judicial. Lo que no está claro es el resultado final que se busca.

La reunión mostró que existe un bipartidismo que ve con buenos ojos la necesidad de llegar a un acuerdo sobre los soñadores. Trump pide a cambio seguridad fronteriza, el fin de la lotería de visas y las de reunificación familiar, que él llama “inmigración en cadena”.

El Presidente dijo que firmará el acuerdo que se logre. Pero nunca se sabe con Trump cuál será mañana su lectura de lo que dijo hoy. Cuándo se habla de seguridad, ¿es solo un muro? ¿Hasta qué punto es el cambio de la reunificación familiar?

La orden judicial hasta hoy le quita presión a la negociación. Sin embargo, no hay mucho tiempo. Los soñadores, un poco más aliviados, siguen rehenes de la incertidumbre legislativa.

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