Familias de encarcelados reciben apoyo de parte de la Arquidiócesis de Los Ángeles

Si son inmigrantes y no tienen acceso a agencias públicas, cuidado de saludo o si no tienen para comer los pueden referir a servicios o un banco de comida
Familias de encarcelados reciben apoyo de parte de la Arquidiócesis de Los Ángeles
Un grupo de personas con algun familiar en la carcel se reunieron en el ministerio de asistencia para las familias de los encarcelados. (Jacqueline García)

Cuando el hijo de Alicia Vázquez fue encarcelado hace poco más de un año, ella también comenzó a purgar una condena.

“Lo agarraron tomado y le dieron dos años. Él era mi hijo con el que vivía y me quedé sola”, dijo Vázquez el pasado viernes poco antes de presentarse en un nuevo grupo de apoyo para familiares de encarcelados en North Hollywood.

“Me siento sola, cuando se lo llevaron yo no tenía dónde vivir. Él me ayudaba [económicamente]. Ahora sufro depresión, alta presión y ansiedad”, reveló la residente de Lancaster.

Lo peor de todo es que una vez que su hijo salga de la cárcel será deportado a su natal México. Él deja aquí una hija de 6 años que tampoco ha podido ver estando tras las rejas puesto que se lo llevaron a una cárcel de Texas, dijo Vázquez.

Ella y otras personas llegaron al centro pastoral de la parroquia St. Charles Borromeo para conocer el “Ministerio de asistencia para las familias de los encarcelados”, un grupo creado por la Arquidiócesis de Los Ángeles para brindar apoyo y recursos a las familias que tienen algún miembro tras las rejas.

Alicia Vazquez junto al diacono Paulino Juarez Ramirez hablan en al primera reunión del ministerio. (Jacqueline García)

“Cada parroquia esta viviendo este problema. Desde el momento que una persona es encarcelada las familias son encarceladas también”, dijo el diácono Paulino Juárez Ramírez, coordinador del ministerio.

En el 2015 el Departamento del Sheriff del condado de Los Ángeles reportó poco más de 300,000 arrestos con un 87% de hombres entre 18 y 34 años. Del total, un 49% eran de origen latino, 30% afroamericanos y un 17% caucásicos.

Juárez Ramírez dijo que la idea de crear este grupo de apoyo llegó de su experiencia propia como capellán cuando escuchaba historias de dolor de las familias.

“En la iglesia los niños a veces decían, ‘No tenemos para comer. ¿Cuándo va a salir mi papá de la cárcel?’”, recordó Juárez Ramírez. “Yo tengo hijos y eso me dolía”.

En otras ocasiones cuando los familiares de los encarcelados llegaban a las iglesias no se sentían cómodos. “Sentían que todos los estaban juzgando. Esto es algo que queremos cambiar”.

Juárez Ramírez dijo que muchas veces las familias no piden ayuda debido a la barrera de lenguaje, cultura o financiera.

“Los vamos a ayudar dependiendo de las circunstancias, si son inmigrantes y no tienen acceso las vamos a referir a agencias públicas, cuidado de saludo o si no tienen para comer los podemos referir a un banco de comida. Todo depende de su necesidad”, dijo Juárez Ramírez.

El objetivo del ministerio es crear un lugar donde los familiares se sientan seguros y bienvenidos. Ellos llenan un formulario donde explican su situación y el tipo de ayuda que necesitan.

Un grupo que se expande

Guadalupe Olvera, una voluntaria de la parroquia St. Charles Borromeo y parte del nuevo ministerio, aplaudió el trabajo del nuevo grupo ya que ella experimentó en carne propia el dolor de ver a su hijo encarcelado, enfermo y deportado hace nueve años.

Guadalupe Olvera dijo que la ayuda que el ministerio brinda es buena para las madres con hijos encarcelados. (Jacqueline García)

“Él era adicto y se metía en muchos problemas. Entraba y salía de la cárcel, pero lo peor fue la ultima vez cuando perdió su residencia [legal]”, dijo Olvera. “En la cárcel se hizo diabético, entró en coma y se lo llevaron a Santa Ana y de ahí lo deportaron. Tenía 33 años”, añadió.

Su falta de conocimiento la llevó a contratar a una supuesta abogada que la estafó. “La abogada me dijo que necesitaba 10,000 dólares para sacarlo y después dijo que no le dieron fianza ni nada”, reveló Olvera.

Ahora ella lo visita cada cierto tiempo en México puesto que no tiene familiares allá. “Es algo de nunca acabar. Yo me lo quiero traer de regreso”, dijo Olvera.

“Cuando un familiar esta en la cárcel sufre desde el más pequeño hasta el mas viejo. Es espantoso”, dijo Olvera. “Pero una madre siempre va a estar con él en el pensamiento. Espero que también contemos en el apoyo profesional de ayuda legal y consejería familiar y de finanzas”.

A la primera reunión del grupo llegaron invitados desde Lancaster y Palmdale hasta el Sur de Los Ángeles.

Miguel Ángel Zamora, miembro de la parroquia del Sagrado Corazón de Lancaster, dijo que la información será distribuida por medio de grupos en cada iglesia.

“Y si alguien necesita ayuda, que se acerquen para poder asesorarlos. En la misa también vamos a anunciarlo”, dijo Zamora.

Él concordó con Olvera y dijo que espera que el grupo pueda ayudar más ampliamente en un futuro cercano.

“Las familias se desbalancean en diferentes aspectos cuando un familiar termina en la cárcel y es cuando necesitan ayuda”, explicó. “Yo creo que lo que más necesitamos en este caso es la ayuda legal…queremos buscar algunos abogados católicos que puedan ofrecer sus servicios”.

La parroquia St. Charles Borromeo esta localizada en 10800 Moorpark St, en la intersección del Bulevar Lankershim y la Calle Moorpark.

Las personas interesadas en el ministerio pueden llamar al coordinador Paulino Juárez Ramírez al (213) 637-7532 o al (213) 278-2069.