Activistas exigen solución a DACA en medio de pugnas por un posible cierre del gobierno

La Administración anunció que apelará ante el Noveno Circuito de Apelaciones y el Tribunal Supremo el dictamen que ordenó restablecer la protección a "Dreamers"
Activistas exigen solución a DACA en medio de pugnas por un posible cierre del gobierno
Cerca de 300 activistas "Dreamers" exigen aprobación del "Dream Act". Los políticos pueden "ser racistas o héroes de los Dreamers", dijeron. Foto: María Peña/Impremedia

WASHINGTON—Activistas del movimiento de los “Dreamers” reanudaron este martes sus protestas a favor del “Dream Act” al tomarse brevemente un edificio del Senado, en medio de pugnas entre demócratas y republicanos que, de nueva cuenta, podrían provocar un cierre del gobierno el próximo viernes.

En un acto organizado por grupos como “United We Dream”, “CHIRLA”, y el “Movimiento por una Reforma Migratoria Justa” (FIRM), cerca de 300 activistas llegaron hasta el edificio “Hart” del Senado, gritando consignas en defensa de los “Dreamers”.

Su mensaje para los senadores que negocian un paquete migratorio con la Casa Blanca fue sencillo: “Ustedes tienen una opción, ser racistas o héroes de los soñadores”, en referencia a los “Dreamers” que se beneficiarían con la legalización si el Congreso aprueba el “Dream Act”.

Activistas del movimiento de los “Dreamers” explican las opciones que tiene el Congreso para protegerlos. Foto: María Peña/Impremedia

Arlin Tellez Martínez, una “Dreamer” de 19 años de Charlotte (Carolina del Norte) visitó la oficina del senador republicano de su estado, Tom Tillis -coautor de la iniciativa “SUCCEED Act” – para explicarle que “estamos perdiendo  todo con la terminación de DACA y TPS para ciertos países”.

“No queremos algo temporal, y no queremos políticas que van a aterrorizar nuestros padres — la única solución es el Dream Act y se necesita aprobar con el presupuesto el 19 de enero”, subrayó.

Mientras, activistas de la “Coalición de Nueva York sobre Inmigración” (NYIC, por su sigla en inglés), visitaron oficinas de varios legisladores para presionar por la inclusión de un “Dream Act” sin condiciones en el plan presupuestario.

Incertidumbre sobre DACA

Las protestas cobran urgencia porque, pese a que la Oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía (USCIS) ha reactivado el programa de “acción diferida” (DACA) de 2012 para cumplir con una orden judicial de la semana pasada, el Departamento de Justicia dijo hoy que lo apelará ante el Noveno Circuito de Apelaciones y, sin esperar una respuesta, lo apelará también esta semana ante el Tribunal Supremo.

El viernes pasado, el juez federal, “William Alsup, del distrito de San Francisco (California), ordenó que la Administración reanude el procesamiento de las renovaciones de permisos bajo “DACA” mientras se resuelven las demandas que impugnaron su cancelación en los tribunales.

Si el Departamento de Justicia logra revocar el dictamen de Alsup, no está claro qué pasaría con las solicitudes de renovación ya en trámites.

Desde que la Administración anunció el desmantelamiento de “DACA” el pasado 5 de septiembre, alrededor de 15,000 “DACAmentados” han perdido sus permisos, o unos 122 a diario, quedando expuestos al arresto y  la deportación.

La Administración ha dicho que “DACA” es un programa discrecional y los jóvenes indocumentados pueden perder sus permisos, poniendo en peligro sus empleos y la manutención de sus familias, así como su capacidad de asistir a la universidad o prestar servicio militar.

Durante una audiencia ante el Senado, en la que enfrentó duras preguntas de los demócratas, la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, defendió la postura de la Administración en las negociaciones, argumentando que el gobierno debe tomar medidas para reforzar la seguridad nacional.

La secretaria de Seguridad Nacional, Kirtsjen Nielsen, defiende la política migratoria de Trump en una audiencia del Senado. Foto: suministrada

Nielsen afirmó que, al discutir una salida para “DACA” con líderes del Senado el jueves pasado, el presidente Donald Trump jamás dijo “países de mierda” para referirse a inmigrantes de países subdesarrollados que buscan protección en EEUU.  En ese encuentro, Trump también expresó preferencia por la inmigración de países nórdicos como Noruega, de mayoría blanca, pero Nielsen dijo no saber ese dato.

Las disputas sobre si Trump usó o no la frase de “países de mierda” al oponerse a que los “tepesianos” reciban la tarjeta verde a través de la “lotería de visas”, siguió generando titulares hoy.

Buscando culpables

Los actos de presión programados para esta semana tienen como trasfondo las negociaciones entre demócratas y republicanos para evitar un cierre del gobierno federal, sin que por ahora logren consenso.

Los demócratas afrontan presiones de los “Dreamers” para que utilicen su “palanca” en las negociaciones para que el “Dream Act” sea incluido en un paquete presupuestario, debido a que en el Senado sí tienen la aritmética para frenarlo.

Pero esa idea ha sido rechazada por Trump y sus aliados republicanos en el Congreso, que insisten en que ambos temas sean tratados por separado.

Trump afirmó que “los demócratas quieren cerrar el gobierno por (asuntos como) amnistía y la seguridad fronteriza”, a costas del dinero para la defensa.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, afirmó que, según Trump, los demócratas carecen de voluntad política y, al anteponer los intereses de su partido a los del país, han puesto trabas a un acuerdo presupuestario.

Sanders no precisó, sin embargo, que Trump rechazó una propuesta bipartidista que sí accedía a ciertos elementos de la seguridad fronteriza a cambio de proteger tanto a los “Dreamers” como a los beneficiarios del programa de “Estatus de Protección Temporal” (TPS).

Así, ambos partidos se acusan de intransigencia, y continúan culpándose mutuamente del riesgo de un cierre del gobierno, cuando éste agote sus fondos la medianoche del próximo viernes.

Los demócratas señalan que los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca, y no hay razón en el mundo para no lograr un acuerdo.

Un estratega demócrata, Greg Sargent, dijo en Twitter que un muro no frenará el narcotráfico,  y “si hay un cierre (del gobierno), fácilmente se puede atribuir a las exigencias irrazonables de un presidente racista… ocurrirá porque los republicanos no pueden mantener a raya a Donald Trump”.

Cierre del gobierno como estrategia política

Sus aliados republicanos, incluyendo el senador Tom Cotton, creen que, de cara a los comicios legislativos de noviembre próximo, podrán sacar rédito político al culpar a los demócratas por un cierre del gobierno, especialmente en estados clave que ganó Trump en 2016, como Virginia Occidental, Missouri, Dakota del Norte, y Montana.

Ya hubo un cierre del gobierno a principios de octubre de 2013, durante la presidencia de Barack Obama, porque los republicanos de la Cámara de Representantes insistieron en incluir en el paquete presupuestario varias medidas para debilitar “Obamacare”.

En esa ocasión, cerca de 800,000 empleados públicos considerados “no esenciales” fueron suspendidos de sus labores, y el cierre también provocó el cese de diversas agencias no vinculadas con seguridad nacional, creando un efecto dominó en la economía.

Lo mismo ocurrió a finales de 1995 durante la presidencia de Bill Clinton, también por condiciones de los republicanos y, en ambos casos, la marca republicana sufrió el rechazo de la opinión pública.

Ahora, bajo la Administración Trump, los republicanos y demócratas se han enzarzados en agrias disputas sin hacer concesiones, acercando al país nuevamente a otro cierre del gobierno.