Abuso de hijos en California: encadenados, sin comer y se bañaban una vez por año

Padres podrían pasar hasta 94 años en prisión tras recibir decenas de cargos
Abuso de hijos en California: encadenados, sin comer y se bañaban una vez por año
Los Turpin. Facebook.
Foto: Facebook

Los padres acusados de torturar y mantener en cautiverio a sus 13 hijos en Perris, California podrían pasar de 94 años hasta de por vida en prisión. Enfrentan una fianza cada uno de $13 millones de dólares.

Esto luego que los padres, David Allen Turpin, de 57 años y Louise Anna Turpin, de 49, fueran acusados este jueves de 12 cargos cada uno de tortura, 12 cargos de cautiverio, seis cargos de abuso infantil y negligencia y el padre también enfrenta un cargo de actos lascivos contra un menor de 14 años.

El abuso de los hijos, de edades entre 2 y 29 años, habría durado por varios años y subió de tono con el tiempo, indicó Mike Hestrin, fiscal del condado de Riverside.

El caso salió a luz el pasado domingo cuando una joven de 17 años consiguió escapar de la residencia familiar, situada en la ciudad de Perris, y llamó a las autoridades desde un teléfono que encontró en la casa. Según el relato policial, la chica narró una situación de espanto: ella y sus 12 hermanos y hermanas estaban secuestrados por sus padres en el hogar familiar, algunos incluso con cadenas y candados.

De acuerdo con Hestrin, esta joven planeó su escape por dos años e inicialmente iba acompañada de una hermana, quien se regresó a la casa por miedo.

Davin Allen Turpin de 57 años y su esposa Louise Anna Tuprin de 49 años. (Foto suministrada por el Departamento del Sheriff del condado de Riverside)
Davin Allen Turpin de 57 años y su esposa Louise Anna Tuprin de 49 años. (Foto suministrada por el Departamento del Sheriff del condado de Riverside)

Abuso prolongado

Hestrin detalló que el abuso habría durado por varios años, al menos desde 2010 y comenzó cuando la familia vivía en Forth Worth, Texas.

Durante un tiempo, incluso, los padres no vivieron con sus hijos y solo les llevaban comida ocasionalmente.

La familia mantenía horarios nocturnos. Pasaban toda la noche despiertos y dormían todo el día.

Hestrin dijo que la investigación ha revelado que hace muchos años los padres empezaron a amarrar a sus hijos con cuerdas, y luego cuando una víctima logró escapar los padres supuestamente utilizaron cadenas y candados.

“Estos castigos duraban por semanas y hasta meses”, dijo Hestrin.

Cuando las autoridades entraron a la casa el domingo, dos niños de 11 y 14 años estaban encadenados muebles, otro adultos de 22 a una cama.

Durante estos castigos, no se les permitía ir al baño.

Los padres tampoco permitían que sus hijos se bañaran más de una vez por año.

Las autoridades dicen que todos los hijos estaban sumamente sucios.

Los castigos también incluían golpizas y estranglamiento, dijo Hestrin.

David Allen Turpin, de 57 años, y Louise Anna Turpin de 49 con sus hijos. (Foto de Facebook)
David Allen Turpin, de 57 años, y Louise Anna Turpin de 49 con sus hijos. (Foto de Facebook)

Y eran por cosas tan pequeñas como si los niños se lavaban las manos arriba de la muñeca. “Entonces eran encadenados”, dijo Hestrin.

Muertos de hambre

Lo más fuerte del abuso era que a pesar que los padres compraban alimentos, no alimentaban a sus hijos quienes sufren de una fuerte desnutrición.

“Compraban comida y la dejaban en una mesa para que los niños la vieran pero no les permitían comer”, dijo Hestrin.

Según Hestrin, un chico de 12 años pesa lo mismo que un niño de 7 y la mayor de las hijas, una mujer de 29 años, pesa apenas 82 libras.

Tampoco les permitían jugar con juguetes, aunque en la casa había numerosos todavía en sus envoltorios.

El cautiverio era tal, que muchos niños no sabían lo que era un policía, ni un medicamento.

Algunos no han visto a un doctor en cuatro años y ninguna de las víctimas algunas vez ha visto a un dentista.

“Lo único que se les permitía hacer en sus cuartos era escribir en diarios”, dijo Hestrin, documentos que ahora se utilizarán en su juicio.

“Esto es perversión humana”, sentenció Hestrin. “Este abuso prolongado demuestra una conducta depravada”.