Hondureños llevan restos de su bebé en México; quieren llegar a EEUU

El pequeño Johan Steven tenía apenas un mes de nacido
Hondureños llevan restos de su bebé en México; quieren llegar a EEUU
La familia Hernández sufrió la pérdida de su bebé por pulmonía.

MEXICO – Poco después de las 2:00 de la tarde de este jueves, los Hernández, una familia de inmigrantes hondureños,  volvieron a estar juntos de la manera más triste, dolorosa e inimaginable a lo largo del viaje que emprendieron hace dos semanas desde San Pedro Sula como indocumentados.

Uno de ellos, el pequeño Johan Steven, de apenas un mes de nacido, estaba dentro de una urna, en cenizas tras su cremación.

Con la pena acuestas, Sandy Carranza, tomó los restos de su hijo que le entregaron en la funerearia, los puso cerca de su corazón y, así mismo, tomó el autobús junto con su esposo Jaime Hernandez,  y su otro niño de tres años.

Se encaminaron al albergue San Juan Bosco en Nogales, Sonora, y desde ahí, la madre narró los permenores en entrevista telefónica con este diario. “Ya no vio más mi niño, ya no vio más el intento de nosotros, sus padres, para darle una vida mejor’’, cuenta.

Sandy y su marido emigraron de Honduras hace dos semanas, después de que su esposo se quedó sin trabajo y los pandilleros querían obligar a la familia a ir a las marchas contra el gobierno. “Si no ibas iban a tu casa y te ponían la pistola en la cabeza’’.

Por eso vendieron todo y emprendieron el viaje para solicitar asilo en Estados Unidos. Antes de emigrar, ella llevó al bebé al médico porque tenía gripe. “Me dijeron que no era nada grave y le dieron un jarabe’’.

A lo largo del camino, el niño estuvo tranquilo. Dormía plácidamente en el autobús (todo el viaje fue por carretera) y cuando paraban en algunos hoteles.“Siempre lo traía abrigado’’.

El lunes, al llegar a la frontera de Nogales, los padres tenían hambre y fueron a comer tacos. Sandy se sentó en una silla y lo estaba amamantando cuando de pronto se percató de que el niño no succionaba. Levantó la cobija y vio que sangraba de la nariz.

“Empecé a gritar desesperada para que nos ayudaran’’, recuerda.

Alguien llamó a la Cruz Roja, pero, al llegar al hospital, el pequeño Johan ya no tenía signos vitales.

La autopsia determinó que tenía neumonía.“Pobrecito, ahora andamos de arriba para abajo con sus cenizas’’, dice la madre. “No sabemos que vamos a hacer, pero no queremos regresar a Honduras: cualquier lugar es mejor que allá’’.

El problema es que en México, el delegado del Instituto Nacional de Migración, Juan Manuel Hurtado, ya advirtió que, si los detiene, los deporta, según declaraciones al diario El Imparcial, de Sonora. “Vamos a ver si nos entregamos en EEUU nos tratan mejor’’, dijo la madre.