Los Ángeles dice ‘presente’ en la Marcha de las  Mujeres

La mayoría dijo participar porque no le gusta el rumbo que lleva el país ni el trato hacia mujeres e inmigrantes

A paso lento pero firme, Betty Lara, una inmigrante de Guatemala de 65 años de edad,  caminó apoyada por su andadera desde la plaza Pershing Square hasta el Ayuntamiento de Los Ángeles.

“Decidí tomar las calles por todas las mujeres y todos los inmigrantes. No somos todo lo que dicen que somos y no me gusta que se expresen mal de nosotros”,  dice Betty Lara, quien se levantó a las seis de la mañana para ser parte del río humano que se formó en la segunda Marcha de Mujeres.

Mientras camina, Lara cuenta que sacó adelante a sus tres hijos con su empleo como trabajadora doméstica. “Trabajaba tres turnos. Y ahorita ya me retire”, dice.

Betty Lara, una inmigrante de Guatemala participó en la Marcha de Mujeres apoyada con su andadera. (Araceli Martínez/La Opinión).

Para esta inmigrante quien desde 1994 es ciudadana de Estados Unidos, es muy importante no olvidar el origen inmigrante.

“Se nos olvida y queremos atacar a nuestra propia gente. Yo vine aquí a los 17 años, crucé por la frontera, fui muchos años indocumentada. Yo les digo a los inmigrantes que luchemos, que sí se puede”, confía sin dejar de dar paso rumbo al Ayuntamiento angelino.

Lara caminaba junto a su hijo Carlos Lara. Ellos fueron parte de los cientos de miles de inmigrantes que se unieron a la Marcha de Mujeres que se celebra un año después de que el presidente Donald Trump asumiera la presidencia.

Betty Lara marchó con su hijo Carlos Lara en la Marcha de Mujeres de Los Ángeles. (Araceli Martínez/La Opinión).
Betty Lara marchó con su hijo Carlos Lara en la Marcha de Mujeres de Los Ángeles. (Araceli Martínez/La Opinión).

La segunda Marcha de las Mujeres mostró la cara blanca de Los Ángeles. Salieron a manifestarse y a marchar los angelinos anglosajones a quienes no se les ve mucho en las marchas proinmigrantes.

La Marcha de Mujeres de Los Ángeles se dio en forma simultánea en las principales ciudades del país y del mundo.

Los manifestantes reclamaban el fin a la violencia contra las mujeres, alto al acoso sexual laboral, igualdad de derechos para las mujeres pero también protestaban contra el gobierno de Donald Trump, y pedían ejercer el derecho a votar.

En ese marco y teniendo como antecedente el Movimiento #Metoo de denuncia de mujeres acosadas por hombres de poder en el ambiente laboral, se mezclaron las demandas de los latinos que con pancartas en mano, abogaron por los beneficiarios de la Acción Diferida para los llegados en la Infancia (DACA) y los jóvenes soñadores.

Jennifer Bustos, una joven DACA paticipó en la Marcha de Mujeres de Los Ángeles. (Araceli Martinez/La Opinión).
Jennifer Bustos, una joven DACA paticipó en la Marcha de Mujeres de Los Ángeles. (Araceli Martinez/La Opinión).

Los DACA presentes

Una joven beneficiada con DACA, Jennifer Bustos destacaba en el torrente de manifestantes con una pancarta que sostenía con sus brazos en alto y que decía“Chingona como mi madre”.

“Mi madre y yo somos indocumentadas. Yo no tengo miedo pero ella sí. Pero aún así quiero decirle a todos los que están en nuestra situación que no se den por vencidos. Siempre pienso que hay un futuro mejor. Y cuando estoy a punto de renunciar a todo, mi mamá siempre está ahí para echarme porras”, dice esta joven de 26 años, estudiante de Cal State Domínguez Hills y quien trabaja en la Escuela Intermedia Carr de Santa Ana.

La Marcha de Mujeres era pacífica y festiva. Muchas mujeres bailaban al son de algunos tambores; otros coreaban consignas en contra de Trump; muchas iban con gorras rosas.

La mayoría llegaron armados con pancartas y mantas en las que se podían leer todo tipo de mensajes. “Aún los shitholes necesitan amor”, decía una pancarta donde se podía ver al presidente Trump con el líder Ghandi detrás de él, abrazándolo.

Muchos de los participantes en la Marcha de Mujeres portaban mensajes de apoyo al programa DACA. (Araceli Martínez/La Opinión).
Muchos de los participantes en la Marcha de Mujeres portaban mensajes de apoyo al programa DACA. (Araceli Martínez/La Opinión).

Un signo distintivo de la marcha era la presencia de familias enteras con hijos adultos, muchos niños y hasta bebés en carreolas.

Ivonne Meza llegó con sus hijas Melanie y Shell Martinez de 15 y 16 años.

“Vine por mis hijas para enseñarles que su futuro no puede ser opresivo. Esta campaña es para decir que la mujer tiene poder y voz; y no tienen que ofrecerse a nadie para salir adelante”, dice esta madre. Las hijas agregan que ellas participan para apoyar a todas las mujeres del mundo.

Las hermanas Paola Martinez  y Claudia Siliezar dicen que ellas llegaron no solo para apoyar a todas las mujeres sino para demostrar que se necesitan mejorar sus condiciones para ellas.

“Las latinas necesitamos ser representadas en una forma positiva y el abuso en contra de nosotras tienen que parar”, coinciden las hermanas.

Enrique Rodríguez de Boyle Heights participó en la Marcha de Mujeres en apoyo a su mujer Anastasia. Lo acompañan sus hijos Gaizka y Julen. El abuelo George y su pareja Michael. (Araceli Martínez/La Opinión).

Los hombres se solidarizan

Abel, un inmigrante mexicano que no quiso dar su apellido, caminaba solo en la Marcha de las Mujeres Angelinas.

“Vengo a apoyar a todas  y a exigir que paren las injusticias en contra de ellas. Yo soy de la Ciudad de México pero llevo aquí en Los Ángeles 23 años”, dice Abel quien trabaja en un almacén; y asegura es la segunda vez que participa en la Marcha de las Mujeres.

Enrique Rodríguez de Boyle Heights llegó a la marcha acompañado de su esposa Anastasia, sus hijos Gaizka de 7 años y Julen de 15 meses de edad.

También iban con ellos, su suegro George y su pareja Michael. “Vengo principalmente para apoyar a mi mujer. Soy hijo de una mujer. Tengo dos hermanas. Cómo no salir a apoyar a las mujeres que están en nuestras vidas. Nos necesitan mucho y en un día como hoy, debemos estar con ellas”, dice.

Las hermanas Mónica y Bárbara se levantaron a las cinco de la mañana para llegar a tiempo a la Marcha de las Mujeres. Manejaron desde Santa Clarita, en el norte del condado de Los Ángeles.

“Lo que nos está pasando no está bien. Estamos viviendo una guerra contra los latinos y las mujeres”, dice Mónica quien fue con sus dos hijos adultos.

Muchos participantes aprovecharon la Marcha de Mujeres para abogar por los inmigrantes. (Araceli Martínez/La Opinión).
Muchos participantes aprovecharon la Marcha de Mujeres para abogar por los inmigrantes. (Araceli Martínez/La Opinión).

Su hermana Bárbara sostiene que Trump es una persona con mucho racismo. “Por eso necesitamos participar, que se escuche nuestra voz, que las mujeres ganen igual que los hombres”, exclama.

Claudia Goytia llegó con su familia a la marcha. “Vine porque no me gusta como va el gobierno. No me gustan los mensajes ni como hablan de los inmigrantes”, expresa.

Y dice que ella es de El Salvador. “Cuando el presidente dijo que mi país es un shithole, es completamente lo contrario.

Las intervenciones de Estados Unidos han causado muchos problemas, y que muchas familias como la mía hayamos tenido que salir. El Salvador es un país bonito pero la oportunidad de vivir una vida sana no existe precisamente por los conflictos causados por este país”, señala.

Goytia dice que hizo ciudadana de los Estados Unidos desde 2011, y desde entonces participa lo más que puede cívicamente.

Esta familia vino desde Santa Clarita para participar en la Marcha de las Mujeres porque no les gusta el rumbo que lleva el país. (Araceli Martínez/La Opinión).
Esta familia vino desde Santa Clarita para participar en la Marcha de las Mujeres porque no les gusta el rumbo que lleva el país. (Araceli Martínez/La Opinión).

Hollywood se une

A la Marcha de las Mujeres arribaron celebridades de Hollywood como Eva Longoria, Natalie Portman, Scarlett Johannson y Viola Davis.

“Esta marcha y este movimiento es mucho más ambicioso en escala y alcance y se extiende más allá de un actor político o de un partido político. Estamos llamando por un cambio sistemático y sostenible a la experiencia de mujeres y niñas en Estados Unidos”, clamó la actriz Eva Longoria ante la muchedumbre arremolinaba en torno al escenario montado frente al Ayuntamiento.

Y pidió un cambio del miedo y la intimidación por respeto. “Del miedo y la humillación a la seguridad y dignidad. De la marginación a un pago y representación equitativo”, señaló.

 

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