El reto de enseñarles a los niños a alimentarse sanamente

Según la OMS, el número de niños obesos ascenderá a 70 millones para 2025 si no se modifican las tendencias actuales
El reto de enseñarles a los niños a alimentarse sanamente
La publicidad dirigidas a los niños influyen en las preferencias alimenticias.
Foto: Shutterstock

En un mundo en el que el sobrepeso y la obesidad afectan a unos 42 millones de lactantes y niños pequeños, es clave que la industria alimentaria cuide los mensajes que se destinan a los más chicos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de afectados ascenderá a 70 millones para 2025 si no se modifican las tendencias actuales.

La obesidad infantil es uno de los principales problemas sanitarios de la actualidad: está asociada a un mayor riesgo de contraer prematuramente enfermedades como diabetes, cardiopatías, hipertensión, asma, trastornos del sueño, baja autoestima, depresión y aislamiento social, entre otros problemas serios.

A partir de los resultados de estudios internacionales que demostraron que la publicidad y otras formas de marketing dirigidas a los niños influyen en las preferencias alimenticias y las pautas de consumo de la población infantil, la OMS estableció un conjunto de recomendaciones sobre la promoción de alimentos y bebidas no alcohólicas que hacen foco en los chicos.

No hay dudas de que los protagonistas de la industria alimentaria deben priorizar la salud de sus consumidores y eso incluye considerar políticas corporativas para asuntos como el mercadeo para niños, en línea con los mensajes que promueve la OMS.

De hecho, se han firmado asociaciones entre diversas empresas del sector -en la Unión Europea y en Brasil, por ejemplo- para establecer de manera voluntaria criterios comunes para una comunicación responsable dirigida a los chicos.

Como Unilever toma en cuenta la evidencia científica, según la cual los menores de seis años no tienen la capacidad cognitiva de distinguir entre publicidad y programación, ni pueden decidir sobre su propia alimentación, se comprometió a no dirigir sus mensajes a ellos. Solo hace publicidad de sus productos para niños de 6 a 12 años en aquellos casos en los que se cumplan los estándares nutricionales más altos.

Además, promueve la reducción de la exposición de los niños a sus publicidades en el horario en el que la familia ve televisión.

Una buena noticia es que cada vez son más las empresas que asumen este compromiso. El objetivo es trabajar con padres y cuidadores, la industria de la publicidad y con representantes de gobiernos, el sector privado y la sociedad civil, para cuidar los mensajes que reciben los niños y garantizar prácticas de comercialización responsables.

En ningún caso se busca desmerecer el importante papel de la publicidad, sino, por el contrario, estimular la competencia y la innovación. Sin dudas, esa es la mejor manera de lograr un beneficio para todos.

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