Luchamos por los niños

La congresista Nanette Díaz Barragán explica por qué es necesario proteger el Programa de Seguro de Salud para Niños (CHIP) mientras se lucha por los beneficiarios de DACA
Luchamos por los niños
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

El viernes pasado, el gobierno federal cerró. Cerró en parte porque la propuesta de ley presentada por los Republicanos en el Congreso no incluía fondos adecuados para el Programa de Seguro de Salud para Niños (por sus siglas en inglés, CHIP), fondos para centros de salud comunitarios, y no incluía una solución para los beneficiarios de DACA. Estas son prioridades bipartidistas y es inaceptable no poder pasar un presupuesto anual que las incluya.

 

CHIP y la financiación de los 1,400 centros de salud comunitarios en el país—donde muchos niños cubiertos por CHIP reciben servicios médicos—son de los programas más populares administrados por el gobierno federal. Creado en 1997, CHIP brinda cobertura de salud a bajo costo a 9 millones de niños y a algunas mujeres embarazadas de familias de bajos ingresos que no califican para Medicaid y que no pueden pagar un seguro médico privado. CHIP y los centros de salud comunitarios son especialmente importantes en mi distrito, donde las familias de la clase trabajadora dependen de este programa de cobertura médica.

Aunque CHIP y los centros de salud comunitarios han sido exitosos en brindar cuidado médico a millones de niños, no han recibido el apoyo adecuado del Congreso. Mis colegas Demócratas y yo seguimos insistiendo que el Congreso proporcione fondos a largo plazo para estos programas esenciales.

En mi distrito y en muchas comunidades en el sur de California, autopistas y pozos petroleros rodean nuestros vecindarios y causan impactos de salud negativos para nuestros niños, como asma y otras enfermedades respiratorias. Como resultado, muchos niños deben visitar al médico para exámenes de rutina, medicamentos y otros servicios. Los centros de salud comunitarios son organizaciones no lucrativas que son esenciales, y que proporcionan servicios médicos que no son de emergencia a más de 6.2 millones de Californianos. A pesar de su papel esencial, el Congreso solo da fondos temporales a los centros de salud comunitarios. Estoy luchando para asegurarme de que CHIP y estos centros de salud cuenten con los fondos adecuados.

Y, por supuesto, estoy luchando para proteger a los 800,000 beneficiarios de DACA, quienes fueron traídos a los Estados Unidos cuando eran niños, del temor a la deportación. Este país es el único hogar que conocen, y no es justo que vivan en temor. Continuaré a luchar por ellos hasta que tengan protección legal y un camino hacia la ciudadanía.

Estos son temas con los que la gran mayoría de estadounidenses está de acuerdo. Creo que los Republicanos y los Demócratas pueden unirse y encontrar soluciones a estos problemas. Hagamos que el gobierno vuelva a trabajar para la gente.

La congresista Nanette Díaz Barragán representa al distrito de California en la Cámara de Representantes en Washington.

?>