Voluntarios salen a contar los indigentes en Los Ángeles

Miles de personas van por la noche y revisan debajo de puentes, en campamentos y casas de campaña para contar a las personas sin hogar en el condado de Los Ángeles
Voluntarios salen a contar los indigentes en Los Ángeles
La supervisora Hilda Solís habla con un indigente durante el conteo de desamparados en El Monte. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)

“¿Ya desayunaron?”, pregunta María Ayala a dos desamparados que encontró en la ribera del Río San Gabriel, en las inmediaciones de un puente cercano a la autopista 605, en la ciudad de El Monte, sobre el Bulevar Ramona.

“Pobrecitos…no hay nadie que les ayude”, comenta la mujer residente de Baldwin Park, quien le ofreció un vaso con avena caliente a Andrew Pérez, un joven de 26 años.

“Es duro dormir en las calles”, dijo Andrew. “Hace mucho frío; yo lo único que necesito es comida, ropa y un lugar donde vivir”.

El joven latino, quien vivía en la ciudad de Whittier, dijo que es padre de cuatro hijos y narró que tomó “malas decisiones” que lo llevaron a la indigencia.

“No quiero hablar de eso”, dijo. Y se marchó.

 

María Ayala regala comida a Andrew Pérez, un joven indigente en El Monte. (Jorge Luis Macías)
María Ayala regala comida a Andrew Pérez, un joven indigente en El Monte. (Jorge Luis Macías)

Igual que Andrew, Manuel Reyes, de 59 años deambulaba por la zona. Hace tres años que fue despedido de su trabajo en la construcción.

Por la mañana, con cuchillo en mano pela cordones de aparatos eléctricos que la gente tiró a la basura y aparta el cobre para venderlo.

Por las noches, el hombre de origen michoacano se va en su carrito rodante para juntar aluminio y latas de refresco.

Así sobrevive. En una “buena” semana llega a ganar $70 dólares.

Andrew “desapareció” la noche del martes, pero no Manuel. El hombre estaba en el mismo lugar. En su frente portaba una lamparilla para iluminar su camino entre la oscuridad.

Manuel fue “rescatado” por la supervisora del condado Hilda Solís, quien solicitó a Donovan Couch y Jesús Manuel García, de la Autoridad de Servicios para Personas sin Hogar de Los Ángeles ( LAHSA) que se aseguraran que el michoacano ya no pasara una noche más a la intemperie.

“Vamos a encontrarle un refugio”, prometió Solís.

 

El mexicano Manuel Reyes recoge aluminio para vender y subsistir. Es indigente desde que perdió su empleo en la construcción. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)
El mexicano Manuel Reyes recoge aluminio para vender y subsistir. Es indigente desde que perdió su empleo en la construcción. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)

El hombre  preguntó: “¿Y me puedo llevar mis cosas?. Necesito mi carrito para ir a chambear y a buscar botes. Este es mi trabajo”.

Manuel cayó en la indigencia cuando su expatrón se aprovechó que él era indocumentado y no le pagó todo un año de trabajo, contó.

“Me quedó a deber $14,000 dólares”, denunció Manuel.

De igual manera, recibió la promesa de las autoridades que investigarían su caso.

“Pero no tengo papeles…mis documentos de identificación me los robaron”, expuso.

“No se preocupe. Le vamos a ayudar”, acotó Solís. “A nosotros nos interesa ayudarlo”.

 

La supervisora Hilda Solís habla con Manuel Reyes, un mexicano desamparado. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)
La supervisora Hilda Solís habla con Manuel Reyes, un mexicano desamparado. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)

Conteo de indigentes

Como Manuel, miles de otros indigentes fueron contados en la noche fría del martes, la primera de tres jornadas en que voluntarios salieron a realizar el conteo de desamparados este año.

El censo permite recabar la información correcta para determinar cómo se van a distribuir millones de dólares provenientes de la Medida H del condado y la Proposición HHH de la ciudad,  aprobadas por los votantes.

“Peinamos la zona residencial de la calle Ranchito, Peck Road, Lower Azusa y Cogswell”, explicó Elizabeth Chevestre. “Encontramos a una familia, donde un hombre empujaba a dos personas en sillas de ruedas, y a otro muchacho sentado en la parada de un autobús. En total contamos a siete”.

Chevestre formó parte del equipo de Michael Contresceri, Meghan Hayes, Rosa y Rebecca Muñoz, todos residentes en la ciudad de El Monte.

El conteo de indigentes durante tres días apunta al gasto eficiente de $355 millones de dólares anuales que genera la medida H del condado, aprobada por los votantes en marzo pasado, además de los $1,200 millones provenientes de bonos incluidos en la medida HHH, de la ciudad, que fue autorizada a finales de 2016.

En noviembre pasado, funcionarios del condado y de la ciudad de Los Ángeles se comprometieron a crear 10,000 unidades de vivienda de apoyo permanente durante la próxima década, con la firma de un memorando de entendimiento.

Bajo el acuerdo, Los Ángeles se convirtió  en la primera ciudad de la región en unir fuerzas para aumentar la vivienda de apoyo permanente: un enfoque que combina subsidios de vivienda con servicios esenciales y atención médica para ayudar a personas que son desamparados permanentes y que las familias permanezcan en un hogar.

El problema de los desamparados requiere una respuesta política y humana, reconoció la supervisora del condado, Hilda Solís, en cuyo Distrito 1 y hasta 2017 habitaban un total de 12,956 individuos sin hogar, incluyendo familias completas.

“Hay miles de personas que solamente quieren un trabajo y un lugar donde vivir”, dijo Solís a La Opinión. “Muchos [latinos] que viven en lugares subterráneos y en los lechos de los ríos, pero no tienen documentos para identificarse y temen que algo les pase”.

Latinos, la mayoría de desamparados

La vasta región del Distrito 1 se extiende desde el centro de Los Ángeles hasta Pomona, y de Eagle Rock hasta South Gate, y en las 24 ciudades que comprende y 26 áreas no incorporadas y 16 áreas de la ciudad de Los Ángeles el 48% de los desamparados son de origen latino (6,190); 33% (4,244) afroamericanos; 15% son blancos (1,885); 2% nativo-americanos (255); 1% asiáticos (126) y 0.1% nativos de Hawái o Islas del Pacífico (15), según las cifras del último conteo de desamparados.

“Es necesario tener un censo exacto para poder ofrecer a esas personas la ayuda, servicios médicos y de salud mental que requieren para que puedan ir a dormir a un hotel o una vivienda”, declaró la funcionaria de gobierno, quien se unió al conteo. “Además, es muy peligroso que estemos viendo un aumento de niños que viven en las calles”.

En efecto, en dicha región pernocta un total de 9,605 adultos solteros, 1,774 miembros de familias y 1,577 jóvenes, aunque entre la cifra total, el 58% (7,459) tienen una edad promedio de 25 a 54 años, y 1,185 son menores de 18 años. Una situación similar se vive en los demás distritos del condado.

Voluntarios se preparan antes de salir a contar indigentes en El Monte. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)
Voluntarios se preparan antes de salir a contar indigentes en El Monte. (Jorge Luis Macías, Especial para La Opinión)

 

Indignación moral ante la crisis humanitaria

Los casi 7,500 voluntarios inscritos salieron el martes por la noche a las calles, parques y pasos subterráneos de las autopistas, las riberas de ríos donde se localizan casas rodantes, tiendas de campañas, campamentos  y automóviles usados como hogar para los desamparados.

“Es horrible ver a la gente vivir en la calle”, precisó Sylvia Youngblood. “Muchos de ellos no eligen esta opción y muchos solamente vemos lo negativo en ellos”.

Hasta 2017 se creía que la población indigente del condado fluctuaba en los 58,000 individuos que tienen una diversidad de necesidades no atendidas como vivienda de apoyo permanente, refugio de emergencia o servicios continuos de salud.

“El recuento de personas sin hogar de 2017 estimó que hay casi 58,000 personas sin hogar en el condado de Los Ángeles en una noche determinada”, dijo el presidente de la Junta de Supervisores, Mark Ridley-Thomas. “En un condado tan próspero como el nuestro, es una indignación moral y una crisis humanitaria que incluso una persona tenga que dormir en las calles por la noche”.

Ridley-Thomas declaró que, después de décadas de carecer de fondos suficientes, el sistema de personas sin hogar del Condado se está recargando y las organizaciones sin fines de lucro están reclutando, contratando y capacitando rápidamente al personal, algunos de ellos sin hogar, para aumentar los servicios a un nivel nunca visto en Los Ángeles.

“El año 2018 debe ser visto como la línea de base sobre la cual marcamos el progreso para los próximos años, a medida que continuamos aumentando nuestra capacidad para ayudar y albergar a nuestros vecinos sin hogar”, resaltó el supervisor del condado.

La ayuda comienza a llegar

Por el momento, con fondos de la Proposición HHH inició la construcción de 187 unidades de vivienda de bajo costo y permanente en East Hollywood.

Entre tanto, John Horn, vicepresidente de programas de LA Family Housing, una entidad que conecta a las personas sin hogar con servicios y vivienda en North Hollywood, indicó que parte del dinero de la medida H aumentaría los servicios en el Valle de San Fernando.

Asimismo, la Junta de Supervisores del Condado de Los Ángeles votó unánimemente en octubre pasado para convertir una armería en Sylmar, -la cual se utilizó durante mucho tiempo como refugio de invierno- en un albergue durante todo el año para mujeres sin hogar. El lugar y los servicios de apoyo para ayudar a la transición de las mujeres hacia una vivienda permanente fue abierta en diciembre de 2017.