El otro problema que Pablo Escobar le dejó a Colombia gracias a sus excentricidades

Su obsesión por lo exótico lo hizo comprar animales sin imaginarse las consecuencias
El otro problema que Pablo Escobar le dejó a Colombia gracias a sus excentricidades
Imagen de archivo
Foto: AP

El capo del narcotráfico colombiano, Pablo Escobar, muerto hace ya 25 años, hoy sigue siendo recordado en el mundo por el daño que le hizo a su país, pero sobre todo en Colombia por el problema acarreado gracias a sus excentricidades, especialmente a la zona del Doradal, en el departamento de Antioquia.

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Cuatro hipopótamos fueron el “antojo” del momento de “El patrón”, como era conocido entre sus servidores, entre ellos John Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye. Los animales, dominantes e imponentes, merodeaban los amplios campos de la hacienda Nápoles.

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Cuando Pablo murió, siendo dado de baja en una operación conjunta entre la Policía Nacional de Colombia y La Administración para el Control de Drogas​ de los Estados Unidos, DEA; las autoridades recogieron jirafas, rinocerontes y aves, entre otros animales exóticos que hacían parte de su zoológico privado. Un descuido o falta de indumentaria, hicieron que todos, menos los hipopótamos, fueran trasladados a un lugar diferente para cuidados especiales.

Durante más de dos décadas, la especie comenzó a reproducirse en un lugar evidentemente no apto para ella. Los ejemplares remitidos desde Estados Unidos a Colombia por orden de El Capo, son originarios de África. Pese a no ser su hábitat natural ellos se adaptaron. La zona ya no cuenta con 4, sino con 50 hipopótamos salvajes que rondan en el departamento sin mayor control y poniendo en peligro a la población. Los hipopótamos por su instinto de supervivencia podrían fácilmente atacar a un humano, y pese ese a su peso y tamaño logran alcanzar altas velocidades, de hasta 30 kilómetros por hora.

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“Es una especie invasora, que entró de forma ilegal al país y que representa un peligro para la biodiversidad colombiana”, aseguró al portal El ClarínCarlos Mario Zuluaga, director de la Corporación Autónoma Regional de las cuencas de los ríos Negro y Nare (Cornare). La entidad, encargada del cuidado de estos animales parece no dar a basto. El departamento simplemente no está en la capacidad de mantener, ni controlar, a la especie.

 

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