‘Por un papel no le pueden salvar la vida’

Familia latina señala que cuatro hospitales se negaron a realizar un transplante de corazón a su ser querido; las trabas: la falta de un seguro médico y un estatus migratorio legal

José Robles Yépiz se debate entre la vida y la muerte en el Centro Médico Harbor-UCLA en Torrance, el cual es propiedad y es administrado por el condado de Los Ángeles.

Su vida depende de un trasplante de corazón pero sus esperanzas de obtenerlo se agotaron cuando cuatro hospitales del condado de Los Ángeles se lo negaron, según asegura la familia, por ser indocumentado.

Piensan que lo económico también es un factor para que los hospitales se nieguen a atenderlo.

“No nos lo han dicho pero lo intuimos. Investigamos que después del trasplante, la atención médica cuesta por año como 20,000 dólares”, sostiene Lupita Romero, hermana de José.  Presas de la desesperación, han abierto una cuenta en el sitio GoFundme para comenzar a recolectar fondos para el trasplante.

Con serios problemas de corazón fue internado de emergencia el 5 de enero; días después, los médicos le dijeron que le quedaban semanas de vida y que lo único que lo podía salvar era un trasplante de corazón.

“¿Cómo? Cuál es el procedimiento? preguntamos”, recuerda Lupita Romero. “Ustedes no se preocupen nosotros nos vamos a encargar de todo”, dice que le respondieron.

José Robles Yépiz lleva 28 años en el país. No logró beneficiarse de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) porque sobrepasó el requisito de 31 años de edad. (Foto suministrada).
José Robles Yépiz lleva 28 años en el país. No logró beneficiarse de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) porque sobrepasó el requisito de 31 años de edad. (Foto suministrada).

“Los médicos nos dijeron que ya tenían cama en UCLA Ronald Reagan y el doctor para hacer la cirugía. Pero el sábado 13 de enero hicieron una junta para decirnos que ya no iba a ser posible el trasplante porque en cuatro hospitales lo negaron por su estatus migratorio”, cuenta.

“Esperamos prolongarle la vida por cuatro semanas”, nos dijeron. Pero ¿no hay otra manera de ayudarlo? ¿Podemos hablar con una asociación humanitaria? ¿Lo podemos llevar a otro estado?

La familia no encontró respuestas.

Celia Romero consuelo a Lourdes Robles esposa de José Robles a quien le niega un trasplante de corazón por su estatus migratorio. (Araceli Martínez/La Opinión).
Lupita Romero consuela a Lourdes Robles esposa de José Robles a quien le niegan un trasplante de corazón por su estatus migratorio. (Araceli Martínez/La Opinión).

“Sentí que todo terminaba porque las esperanzas que me habían dado me las quitaron a los cinco días. Lo único que pensé, es cómo decirle a mis hijos que su papá ya no iba a estar con nosotros”, dice llorando su esposa.

Para su hermana la noticia fue devastadora. “Sobre todo verle la cara a mi hermano, y darme cuenta que por un papel no lo pueden salvar su vida. ¡Es algo muy inhumano!”, exclama.

Hace unos días, el hospital Harbor-UCLA desconectó la bomba que mantenía estable el corazón de José Robles.

“Nos dijeron que ya lo iban a dar de alta. Ahora salieron con que sí necesita el trasplante de corazón pero más adelante, porque ya mejoró”, dice su esposa Lourdes Robles.

“Pero ¿cómo que ya se recuperó? Se ve muy mal. No tiene color. Está cansado. Se está acabando”, se lamenta.

La hermana sacó copia del expediente médico donde se señala que los hospitales de “UCLA Reagan, Cedars, USC Keck y Loma Linda rechazaron el trasplante del paciente con base en su estatus migratorio”.

” A mi hermano le ha afectado mucho la noticia. Teme por sus hijos. Él era el principal proveedor de la casa. A mi duele en el alma lo que está pasando”, dice su hermana.

Lourdes Robles, esposa de José Robles muestra una copia del expediente médico donde se menciona los nombres de los hospitales que declinaron hacerle el trasplante de corazón por su condición migratoria. (Araceli Martínez/La Opinión).
Lourdes Robles, esposa de José Robles muestra una copia del expediente médico donde se menciona los nombres de los hospitales que declinaron hacerle el trasplante de corazón por su condición migratoria. (Araceli Martínez/La Opinión).

Su esposa comenta que ella no solo sufre por la enfermedad sino económicamente. “Yo trabajo como empacadora de té en una compañía donde me pagan el mínimo”, dice.

Toda una vida en Los Ángeles

José Robles Yépiz de 42 años de edad nació en Ciudad Obregón, en el estado fronterizo de Sonora en México. A los 14 años, sus padres lo trajeron a Los Ángeles. Creció en La Puente. Hace 18 años se casó con Lourdes Robles con quien tuvo a sus tres hijos Jasmine de 17 años, José Ernesto de 14 años y Aiden de cuatro años. Los menores son nacidos en Estados Unidos.

Hace tres años, comenzó a sentirse mal. Se puso tan grave que fue trasladado de urgencia al hospital. Los médicos le encontraron agua en el corazón. En 2016 le pusieron un marcapasos pero no le cayó bien. Comenzó a entrar y salir del hospital. En el verano de 2017, le diagnosticaron que su corazón funcionaba al 20%.  “Él trabajaba como instalador de estantes en tiendas. Y trabajó hasta donde su cuerpo y su corazón dañado se lo permitieron”, dice su esposa.

Jasmine Robles, la hija de José Robles publica un tuit pidiendo ayuda para su padre tras la negativa de hacerle un trasplante. (Araceli Martínez/La Opinión).
Jasmine Robles, la hija de José Robles publica un tuit pidiendo ayuda para su padre tras la negativa de hacerle un trasplante. (Araceli Martínez/La Opinión).

Al conocer la noticia de que a su padre le habían negado el trasplante de corazón debido a su condición migratoria. Desesperada, su hija mayor Jasmine publicó en su cuenta de Twitter: “A mi papá le negaron un trasplante de corazón debido a que no es un residente legal de los EE UU y le quedan entre cuatro semanas a un año de vida, Twitter ayúdanos a que esto se haga viral para buscar ayuda”, escribió. Más de 248,000 personas reenviaron el pedido de ayuda.

La familia abrió también una cuenta en el portal GoFundMe con la meta de recaudar 800,000 dólares para ver si pueden juntar dinero para pagar el trasplante. Al día de hoy han recibido 11,943 dólares en donativos. “Él y su familia están en una necesidad desesperada de ayuda financiera. Les suplicamos por su ayuda”, escribió Joshua Gilbert Robles, sobrino de José Robles quien abrió la cuenta.

¿Qué es el PRUCOL?

Como todos los inmigrantes indocumentados, José Robles Yépiz tiene acceso a Medi-Cal de emergencia pero dada su gravedad, la familia consiguió que Medi-Cal le diera Prucol una cobertura más amplia.

Prucol quiere decir “residentes viviendo permanentemente y legalmente en los Estados Unidos’. En la práctica, esta categoría le da acceso a recibir los servicios médicos de Medi-Cal a los inmigrantes que han solicitado su estatus legal y esperan una respuesta.

Algunos ejemplos de quienes pueden tener acceso a Medi-Cal a través del estatus Prucol son: solicitantes de asilo, solicitantes de suspensión de la deportación; los beneficiarios de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA); beneficiarios de la Visa U y Visa T; amparados con el Estatus de Protección Temporal, entre otros.

La respuesta del hospital

La Opinión preguntó al Centro Médico Ronald Reagan-UCLA si ser inmigrante indocumentado es una  barrera para recibir un trasplante; y también sobre cuál es la política en estos casos.

Phil Hampton, portavoz del UCLA Health, que incluye al Centro Médico Ronald Reagan-UCLA en Westwood y a la Escuela de Medicina David Geffen respondió con el siguiente comunicado: “Las leyes de confidencialidad del paciente nos previenen de discutir casos específicos. Cuando UCLA evalúa pacientes potenciales para un trasplante de órgano, el enfoque principal es la condición médica del paciente y si el trasplante mejorará su calidad de vida y longevidad”, dijo.

Agregó que cuando evalúan a pacientes para asegurarse los mejores resultados después del trasplante, siguen estándares nacionales adoptados por los centros de trasplante. “UCLA Health en ningún momento considera la ciudadanía o el estatus de migración al ofrecer servicios médicos, incluyendo el trasplante de órganos”.

 

El abogado en migración Alex Gálvez habla con Celia Romero y con Lourdes Robles, familiares de José Robles a quien varios hospitales de la ciudad de Los Ángeles le niegan un trasplante de corazón por ser indocumentado. (Araceli Martínez/La Opinión).
El abogado en migración Alex Gálvez habla con Lourdes Romero y con Lourdes Robles, familiares de José Robles a quien varios hospitales de la ciudad de Los Ángeles le niegan un trasplante de corazón por ser indocumentado. (Araceli Martínez/La Opinión).

Súplica a la Corte de Migración

La familia de José Robles acudió al abogado en migración Alex Gálvez en busca de algún alivio que le permita obtener la residencia basado en su delicada condición médica.

Ya habían acudido a otros abogados pero es probable que por lo sensible del caso declinaran tomarlo.

“Lo que los hospitales quieren ver para proceder con el trasplante es que José Robles sea residente. Así que vamos a hacer una súplica a la Corte de Migración con base en el sufrimiento de sus niños. Se trata de un caso de vida o muerte”, reconoce Gálvez.

“Voy a presentar ante la Corte un alivio migratorio que se conoce como Cancelación de Remoción o Deportación, la 42B, basado en el sufrimiento extremo, inusual y excepcional que van a sufrir sus hijos si el padre es deportado y muere por no hacerle el trasplante. Ya están sufriendo demasiado”, precisa el experto.

Para este procedimiento no es necesaria una orden de deportación.

“Que nos den la entrevista puede tomarse entre tres y cinco meses e ir a la Corte hasta ocho… Esperamos que al iniciar el proceso podamos obtener de inmediato un número de seguro social y permiso de trabajo para José Robles. Esos documentos podemos presentarlos a los hospitales como prueba de que está en un proceso de residencia para ver si así, quieren hacerle el trasplante de corazón”, explica.

“No es la primera vez que se presenta una solicitud de Cancelación de Remoción basado en un caso similar al de José Robles. Pero tenemos que hacer el intento porque si no hacemos nada, se nos muere”, subraya el abogado.