DACA esta muerta, DACA vive de nuevo

Los Soñadores están acostumbrados a vivir en la incertidumbre, pero no han renunciado a la esperanza de una solución a largo plazo para este tema candente.
DACA esta muerta, DACA vive de nuevo
No hay acuerdo para DACA. Getty Images

¿Cómo te sientes sobre la posible aprobación del Dream Act este año? “, me preguntó un reportero, recorriendo con sus ojos a los líderes empresariales que llenaban una sala de conferencias para escuchar a un grupo de panelistas hablar con la cámara regional de Dallas sobre el programa DACA — la acción diferida para los llegados en la infancia (DACA).

Yo era el único beneficiario de DACA en el panel, un joven organizador de la comunidad educado en Yale. Los oradores —tres ejecutivos, un abogado, el alcalde de Dallas y algunos miembros del Congreso— estaban tomando sus asientos, y yo me estaba poniendo nervioso. Y cuando me pongo nervioso, tiendo a exagerar.

“Me siento muy optimista”, le dije. “Creo que se puede lograr antes de fin de año.”

Han pasado rápidamente tres meses desde entonces, y la solución al fin del programa DACA por parte de la administración Trump, sigue siendo rehén de las facciones de derecha e izquierda que se han apoderado del debate público acerca de los beneficiarios de tal iniciativa. A la derecha, los opositores de una legislación generosa para los Soñadores —un nombre que los jóvenes inmigrantes DACA y no-DACA se dan a sí mismos— argumentan que dicha legislación incentivaría la inmigración no autorizada. Desde la izquierda, los activistas no aceptarán menos que un acuerdo legislativo que establezca un camino a la ciudadanía para los Soñadores sin proporcionar financiemiento para la seguridad fronteriza y la aplicación interna. Estas diferencias contribuyeron al cierre del gobierno.

…la terminación del programa DACA por parte de la administración Trump, sigue siendo rehén de las facciones derechas e izquierdas que se han apoderado del debate público acerca de los beneficiarios de tal iniciativa.

La gran mayoría del público general, mientras tanto, se preocupa poco por las opiniones extremas de ambos lados. Según una reciente encuesta de la CBS, casi tres cuartas partes de los estadounidenses apoyan la idea de que los beneficiarios de DACA deben permanecer en los Estados Unidos. ¿A la mayoría de los estadounidenses les importa si somos ciudadanos, residentes permanentes o trabajadores permanentes condicionados? Difícil de decir. Las fuentes de los medios de la derecha dicen una cosa, las fuentes de la izquierda dicen otra.

¿Y qué dicen los Soñadores? La realidad es que los Soñadores son un grupo diverso de adultos que quieren cosas diferentes, y no puedo hablar por ninguna persona en particular. Pero como líder comunitario, debo prestar una voz a los Soñadores como un grupo.

La realidad es que los Soñadores son un grupo diverso de adultos que quieren cosas diferentes, y no puedo hablar por ninguna persona en particular.

Lo que puedo decir de mí y de mis amigos es que queremos quedarnos en los Estados Unidos. Queremos tener buenos empleos y oportunidades educativas. Algunos de nosotros simplemente queremos que nos dejen solos y en paz. Algunos de nosotros queremos ser ciudadanos estadounidenses y participar plenamente en el proceso democrático. Y todos nosotros, estoy seguro, queremos ser felices.

Los Soñadores viven a través de una telenovela política, de la angustia y la desilusión a la esperanza y la renovación (una palabra para ser tomada literalmente y figurativamente, como sólo los Soñadores que tienen que volver a solicitar para DACA entienden). En diciembre, la decisión del Congreso de abstenerse de debatir una solución para DACA en las negociaciones para el presupuesto enfureció a los Soñadores de izquierda y derecha por igual. Las negociaciones se reanudaron a principios de enero, pero con la decisión de un Tribunal Federal de restablecer el programa DACA y con sentimientos intensos sobre el cierre del gobierno, la perspectiva de lograr un acuerdo parece estar en cuestión.

Es ahora o nunca.

Los Soñadores están acostumbrados a este drama e incertidumbre. Lo hemos experimentado durante años. No sabíamos si iríamos a la Universidad o trabajaríamos legalmente. No sabíamos cómo pagaríamos nuestras aplicaciones de DACA o llegaríamos a fin de mes cuando nuestros permisos de trabajo se vencieran. Y ciertamente no sabíamos que la oportunidad de pasar una solución permanente a DACA vendría durante la presidencia de Donald Trump.

Entonces, ¿qué se va a necesitar para aprobar un acuerdo sobre DACA? Para lograr una solución a largo plazo, necesitamos el apoyo de las comunidades que tradicionalmente han moldeado la narrativa del sueño americano.

Para lograr una solución a largo plazo, necesitamos el apoyo de las comunidades que tradicionalmente han moldeado la narrativa del sueño americano.

Esto significa que debemos seguir hablando con la comunidad empresarial porque las empresas emplean a los Soñadores y las interrupciones en la fuerza laboral de las empresas son costosas e irritantes. También debemos reafirmar el apoyo de la comunidad de fe. Los líderes de la fe deben entender la crisis de DACA como una prueba del carácter moral de nuestro país, y los feligreses deben ver la solución a DACA como una oportunidad para hacer lo correcto por Dios.

Por último, una solución legislativa a la crisis de DACA tendría en cuenta los intereses de los beneficiarios de DACA, incorporando a quienes se quedaron fuera del programa por razones arbitrarias e injustificables. Las provisiones para la aplicación de inmigración deben ser dejadas a los activistas y a los políticos para discutir por su cuenta. No exagero cuando digo que soy optimista acerca de que un acuerdo de DACA ocurra pronto. Sólo necesitamos un poco de inspiración.


Un ensayo de Juan Carlos Cerda, Soñador texano, publicado originalmente en la edición de Invierno de The Catalyst, revista de pensamiento del Instituto Bush, en su monográfico dedicado a la reforma migratoria.

Juan Carlos Cerda llegó a Texas de México a los siete años. Más adelante se graduó de la Universidad de Yale, fue maestro en una escuela pública de Dallas bajo el programa DACA, y ahora es un organizador de la comunidad.