Abuso sexual sufrido en adolescencia permite a inmigrante conseguir asilo político 40 años después

Ni ella misma imaginó que le daría la posibilidad de conseguir este alivio migratorio para poder permanecer legalmente en EEUU
Abuso sexual sufrido en adolescencia permite a inmigrante conseguir asilo político 40 años después
Juanita A. tiene hoy 53 años de edad y más de dos décadas de vivir en Estados Unidos. / Foto: Aurelia Ventura
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Juanita A. fue doblemente violada y abusada sexualmente durante su adolescencia por parte del hermano de una maestra y por un médico en México. Nunca pensó que cuatro décadas más tarde, esa pesadilla le abriría las puertas para obtener el asilo político en Estados Unidos.

“Cuando la abogada me dio la noticia, me solté llorando. Y todavía no me cae el veinte”, exclama.

El 24 de enero recibió una carta de las autoridades de migración en la que le informa que le han concedido el asilo político.

Pero al tener la carta del asilo en las manos, los dolorosos recuerdos de su adolescencia se le agolpan.

Juanita A., un sobreviviente doblemente abusada sexualmente en su adolescencia recibe el asilo político.(Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

“Nosotros vivíamos en un pueblo en Veracruz. Mi papá murió cuando yo tenía seis años. Como mi mamá no tenía recursos, me mandó a hacer la secundaria a otro pueblo. Ya tenía 14 años”, recuerda.

“Una maestra del pueblo ofreció darme techo, ropa y comida a cambio de que la ayudara en la limpieza de la casa. En el lugar vivía también su mamá y su hermano. Su hermano tenía 25 años. Una vez que estábamos solos, me violó y me golpeó. Eso siguió pasando por un año”, dice.

Juanita A. cuenta que se quedó callada por miedo. “No tenía a dónde ir. Estábamos en un pueblo chico. Era una vergüenza salir y decir que me habían violado”, indica.

Cuando terminó la secundaria, se fue a Morelia, un estado en el centro de México a seguir estudiando la academia comercial.

“Una hermana me consiguió que me quedara en la casa de un doctor y su familia, su esposa e hijos menores. Ellos me pagarían la escuela, me daría comida y techo a cambio de que fuera su sirvienta. Ya tenía 16 años.El doctor empezó siendo muy cariñoso conmigo, después me violó y me estuvo abusando todo el tiempo que estuve en su casa. Él me inyectaba para que no quedara embarazada”, dice con tristeza.

Juanita A. dice que aún no puede creer que se le haya hecho que le concedieran el asilo político siendo ella de origen mexicano. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

El abuso concluyó cuando consiguió otro lugar donde vivir. “El doctor no me volvió a molestar”.

Esta inmigrante de Veracruz, México entró por primera vez a los Estados Unidos en 1996 con una visa de turista.

En 2005, desesperada y temerosa porque su visa había expirado y se había quedado como indocumentada fue a ver al abogado en migración, Eric Price en busca de alguna posibilidad de alivio migratorio.

“Me hicieron un interrogatorio muy profundo. Y salió el tema del abuso sexual que había sufrido. El abogado decidió solicitar el asilo político”, cuenta.

“Yo tenía mucho miedo. Estaba estresada porque había escuchado que no se lo daban a los mexicanos, y menos si había entrado con una visa de turista, como era mi caso. A la vez, me decía a mi misma que no me podía dejar vencer”, dice.

“Lo único que hice fue refugiarme en la oración. Le rezaba todos los días a mi santo favorito San Judas Tadeo. Platicaba con él. Le pedía que me ayudará a encontrar una manera de estar legalmente en este país. Me siento más segura aquí. Le pedía también por otras familias que enfrentan la separación”.

Juanita A. es una mujer de fe que le pidió a su santo preferido San Judas Tadeo el milagro de recibir el asilo político. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

Tanta era su devoción que puso contra la pared la estatuilla de San Judas Tadeo. “Le dije que no lo voltería hasta que me ayudara a conseguir el asilo político”, dice.

Aunque San Judas Tadeo estaba a punto de hacerle el milagro, seguía con miedo.  

Así que cuando una abogada de la oficina de Price la llamó para decirle que se presentara a la oficina, temió lo peor. “Pensé que me lo habían negado”, admite. Por el contrario, la recibieron con la buena nueva de que le concedieron el asilo.

¿Por qué no denunciaste antes? ¿Por qué te tardaste tanto para denunciar el abuso? Esa pregunta se la hicieron sus abogados y los agentes de migración. “Ni yo misma lo sé”, reconoce.

Casualmente días después de su petición de asilo basado en el abuso sexual que sufrió en su adolescencia, salieron a la luz pública los casos de alrededor de 80 mujeres de Hollywood que acusaron al productor de cine Harvey Weinstein de acoso sexual. Tales señalamientos dieron pie a la campaña #Metoo contra hombres de poder no solo del medio del cine.

Juanita A. confiesa que el trauma del abuso la ha perseguido por décadas y fue un secreto que guardó sigilosamente hasta que se enfrentó ante un oficial de asilo y revivió el pasado. Los abogados y la misma oficina de asilo, cada una por su lado, la pusieron a disposición de psicólogos para evaluar el daño emocional.

Juanita A. está feliz porque nunca imaginó que el doble abuso sexual que sufrió de niña le fuera a permitir cuatro décadas más tarde recibir el asilo político en Estados Unidos. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

“Me afectó mucho ese abuso porque yo sentía que no tenía ningún valor. Me sentía despreciada. Las cosas han cambiado ahora en México. Pero cuando yo era una jovencita si uno no no era virgen era rechazada por los hombres. Las oportunidades de encontrar a alguien que quisiera casarse y tener una relación seria se esfumaban cuando a la pregunta de eres virgen, venía una negativa. Simplemente me despreciaban y ya no me buscaban”, dice.

Juanita A. decidió venir a los Estados Unidos huyendo de su pasado. En la actualidad trabaja en una taquería. El terapista de migración certificó que entre las secuelas emocionales que sufrió a consecuencia del abuso, está el nunca haber podido mantener una pareja estable. Nunca se ha casado y no tiene hijos.

“El abuso sexual y las violaciones son un problema muy serio en algunos pueblos de México. Tengo una prima sordomuda que fue abusada y quedó embarazada. Tiene dos menores a quienes yo les envió dinero para que puedan salir adelante”, dice.

Su mayor deseo ya con el beneficio del asilo político que le dio un permiso de trabajo y un número de seguro social es conseguir un mejor empleo e ir a la escuela a aprender bien inglés.

El nombre real de Juanita A. fue protegido por La Opinión a petición de esta inmigrante mexicana.

Probar el daño

El abogado Price considera que el asilo político se obtuvo porque se logró probar el daño irreparable que sufrió Juanita en México, y el miedo creíble que representa para ella volver a su país de origen.

Agrega que, dentro de un año, Juanita A. podría solicitar la residencia permanente y que la lección detrás de la historia de esta inmigrante es que “si fuiste víctima de un daño en su país de origen, revisar si calificas para el asilo”.

Al preguntársele si el abuso sexual y la violación son razones suficientes para solicitar el asilo político; el abogado señala que “sí. Si la persona fue abusada o violada con base en un grupo particular. Por ejemplo si fuiste blanco de una violación o abuso p,or ser gay, etc.”

 

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