Embarazo adolescente sigue en descenso en California

La tendencia podría revertirse como resultado de recortes federales
Embarazo adolescente sigue en descenso en California
El embarazo de adolescentes ha disminuido en las últimas décadas.
Foto: Archivo / Archivo

El índice de madres adolescentes que dan a luz en California continúa en descenso desde 1990, cuando alcanzó un pico histórico. Pero dicha disminución podría revertirse, como resultado de recortes del gobierno federal.

Si bien la disminución se ha registrado a lo largo de todos los grupos étnicos, las últimas estadísticas mostraban que las jóvenes latinas, así como sus pares afroamericanas, aún tenían entre 3 y 4 veces más probabilidades de dar a luz a una temprana edad, que las adolescentes de otros grupos étnicos.

Según información del Departamento de Salud Pública de California (CDPH), en el año 2015, se registraron casi ocho nacimientos por cada 1,000 jóvenes de entre 15 y 19 años de edad. Esto representa un 10% menos que los nacimientos registrados en 2014, cuando casi 20 adolescentes de cada mil habían dado a luz. En el año 2000, se registraron 47 nacimientos, cada mil adolescentes, un 62% más que en la actualidad.

“Al empoderar a los jóvenes con conocimiento, herramientas y recursos para tomar decisiones sanas, California está logrando reducir nacimientos entre adolescentes”, indicó en un comunicado la directora de CDPH, doctora Karen Smith.

Según las últimas estadísticas publicadas, entre 2000 y 2015, el índice de nacimientos de madres adolescentes latinas bajó del 77.3% al 27%. Mientras que el índice entre madres adolescentes blancas bajó del 22.3% al 6.9%.
Otra variable, entre los embarazos adolescentes responde a la localidad. El condado Del Norte (noroeste de California) registra el mayor índice de embarazos adolescentes (43%), mientras que el condado de Marin (aledaño a San Francisco), posee el más bajo (6.7%).

Recortes federales

Esta disminución de embarazos adolescentes de los últimos años es resultado de una combinación de programas y recursos, que, desde el comienzo de la Administración Trump han ido desapareciendo.

Semanas atrás, la Junta de Supervisores del condado de Los Ángeles denunció más recortes federales a programas de prevención de embarazo adolescente.

“El gobierno federal encontró $1,400 millones de dólares para reducir los impuestos a corporaciones y a los norteamericanos más ricos, pero ahora quieren cortar $4 millones y terminar con un exitoso programa de educación de la salud que ayuda a jóvenes de bajos recursos a tomar decisiones responsables con sus vidas”, indicó la supervisora Hilda Solis en una carta al secretario del Departamento de salud y servicios humanos (DHHS) y a los representantes del condado en el Congreso, en relación a la terminación, dos años antes, del programa de cinco años y $10 millones de dólares, dedicados a la prevención de embarazo adolescente.

Previo a este año, en julio de 2017, el gobierno federal había recortado $213.6 millones de dólares de fondos de más de 80 organizaciones dedicadas a la prevención de embarazos adolescentes. Dichas organizaciones tienen hasta junio de este año para encontrar otros recursos. Parte de los ajustes podrían estar incluidos como parte del presupuesto nacional.

Quienes se oponen a los recortes federales argumentan que la movida responde a una política conservadora que busca limitar el acceso al control de natalidad de los adolescentes, y que los recortes, a la larga, terminan costándole más al estado. Según información de la Universidad de California, San Francisco, el costo de nacimientos de adolescentes en California, de acuerdo al último estimado, fue de aproximadamente $870 millones de dólares.

Embarazo adolescente en cifras

Menos del 40% de las adolescentes que tienen un bebé antes de los 18 años, pueden graduarse de la escuela preparatoria para los 22 años.

Casi dos tercios de las madres adolescentes reciben asistencia pública. Sus posibilidades de vivir bajo niveles de pobreza aumenta al convertirse en adultas.

La mayoría de las madres adolescentes no reciben apoyo financiero de los padres de sus hijos.

Los desafíos de las madres adolescentes duran por años. Los niños de madres adolescentes tienen más probabilidades de repetir un grado, dejar la escuela u obtener bajas calificaciones.

Las hijas de madres adolescentes tienen más probabilidades de convertirse ellas mismas en madres adolescentes, repitiendo el ciclo familiar.