La influenza aumenta el riesgo de sufrir un ataque al corazón

Conoce quiénes podrían estar a riesgo y cómo prevenir esta complicación
La influenza aumenta el riesgo de sufrir un ataque al corazón
El estudio sugiere que aumentan las probabilidades de sufrir un ataque al corazón en las personas que han tenido el virus.
Foto: Shutterstock

Se sabe que la influenza puede ser fatal; sin embargo, un estudio publicado recientemente por el New England Journal of Medicine sugiere que las probabilidades de sufrir un ataque al corazón son seis veces mayores de lo normal en personas que han tenido el virus de la influenza confirmado por laboratorio a siete días de ocurrida la infección, comparado a un año antes o un año después del diagnóstico.

Sin embargo, la sospecha de una correlación entre la influenza y ataques al corazón ya existía, aunque había sido difícil de comprobar.

De hecho, ya para el año 2004 un artículo publicado en el Texas Heart Institute Journal, apuntaba a que la influenza se asociaba a un riesgo doble o triple de sufrir un ataque al corazón.

Para el más reciente estudio, los investigadores utilizaron datos de casos confirmados de influenza y analizaron los récords hospitalarios de 364 casos de ataques del corazón ocurridos en residentes de la provincia de Ontario, Canadá, entre los años 2008 y 2015. Los hallazgos han sido reveladores y levantan un alerta: las personas con enfermedad de las arterias coronarias son más vulnerables a un ataque al corazón cuando sufren de influenza.

“La realidad es que ha habido sospecha porque en los episodios de influenza también se ve un aumento en la incidencia de enfermedad isquémica cardíaca. Se ve un pico”, reafirmó el doctor Eric D. Avilés, cardiólogo invasivo del Centro Médico Menonita de Cayey, en Puerto Rico.

Este añadió que aunque se desconoce exactamente la razón para que esto ocurra, se postula entre la comunidad médica que lo que sucede “es una reacción inmunológica al virus que, de cierta forma, crea, también, una reacción inflamatoria en la circulación, lo que se piensa que es parte de lo que puede provocar un evento agudo isquémico”, explicó. “Es conocido que infecciones virales, como la de la influenza, pueden causar miocarditis, una inflamación del músculo del corazón”, dijo el doctor Avilés.

De acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca de Medicina de los Estados Unidos, adscrita a los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, en inglés), la miocarditis ocurre cuando hay una infección y el virus llega al corazón. Además, puede presentarse pericarditis, que ocurre cuando la cubierta similar a un saco alrededor del corazón, como pericardio, se inflama por infecciones virales, entre otras causas.

Se cree que la inflamación de las paredes de las arterias puede provocar un ataque al corazón si una arteria se rompe o se bloquea el flujo sanguíneo.

“No es el virus como tal el que causa el ataque al corazón, sino la reacción del cuerpo al virus. Al momento, eso es lo que se sospecha”, detalló el especialista.

Por su parte, la doctora Iris Cardona Meaux, infectóloga pediátrica, recalcó que el virus puede desencadenar una reacción inflamatoria muy severa del cuerpo que se puede complicar y que las personas con enfermedades del corazón pueden tener complicaciones.

“Si el corazón está enfermo, el virus de la influenza pone a la persona a un riesgo mayor de una complicación”, debido al estrés que recibe el corazón a causa de la infección, haciendo que trabaje más, recalcó la infectóloga.

Un dato relevante del estudio publicado es que el riesgo de sufrir un ataque al corazón aumenta levemente para las personas mayores de 65 años y que estas personas no habían recibido la vacuna contra la influenza.

“Tenemos que vigilar los factores que ubican o predisponen a la población de mayor riesgo a contraer influenza, que ciertamente son personas mayores”, dijo el cardiólogo invasivo.

Tanto el doctor Avilés como la doctora Cardona Meaux mencionaron que las personas que están a mayor riesgo de contraer la influenza son las personas mayores de 65 años, pacientes que tienen enfermedades crónicas, como: diabetes, enfermedades pulmonares y otras, así como las mujeres embarazadas y los niños menores de 5 años. Además, destacaron la importancia de la vacunación, tanto a las personas con historial de problemas cardíacos como para quienes componen los grupos de alto riesgo.

“Esta es una de la peores temporadas de influenza y aún con una eficacia menor que la de otros años, la vacuna puede evitar las complicaciones ocasionadas por la influenza y evitar que la persona sea hospitalizada”, dijo la doctora Cardona Meaux.

“Con esos factores de riesgo, esos pacientes que están en ese grupo de población deben vacunarse. Yo pienso que la mayor prevención está en la vacunación para prevenir el contagio y el posible desarrollo de un evento cardiovascular”, afirmó, por su parte, el doctor Avilés, quien enfatizó otras medidas de prevención que incluyen educar a los pacientes sobre cómo prevenir el contagio.

Evita el contagio

  • Es importante que te cubras la nariz y la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar, y que lo botes  una vez lo hayas usado.
  • Además, debes tomar medidas preventivas diarias para detener la diseminación de los gérmenes, como:
  • Tratar de evitar el contacto cercano con personas enfermas.
  • Limitar el contacto con otras personas tanto tanto como sea posible para evitar contagiarlas.
  • Si estás enfermo y tienes una enfermedad similar a la influenza, los CDC le recomiendan que reposes en tu hogar por al menos 24 horas posteriores a la desaparición de la fiebre, excepto para recibir cuidados de salud o por necesidades de otro tipo. La fiebre debería haber cesado por unas 24 horas sin haber utilizado medicamentos para bajarla.
  • Lávate las manos con agua y jabón frecuentemente. Si no dispones de agua y jabón, utiliza desinfectante para manos a base de alcohol.
  • Evita tocarte los ojos, la nariz o la boca. Los gérmenes se diseminan de esta manera.
  • Limpia y desinfecta las superficies y los objetos que puedan estar contaminados con gérmenes como los de la influenza.