Pareja mexicana de Los Ángeles cumple sus bodas de diamante

Lucina y Onésimo Ramírez llegaron a 75 años de un verdadero y feliz matrimonio; se casarán por tercera vez el fin de semana en una iglesia de Las Vegas

Comprensión y respeto son las palabras clave que pudieron cumplir cabalmente Lucina y Onésimo Ramírez, quienes se volvieron a casar por tercera vez y cumplieron sus bodas de diamante: 75 añosde matrimonio.

“En primer lugar, hay que quererse mucho y respetarse”, dice Onésimo, quien el próximo 16 de febrero cumplirá 100 años de vida. “Así, uno dura más tiempo; no hay enojos y por eso hemos durado tantos años y nos hemos comprendido en todo”.

Ella afirma: “Gracias a Dios estamos bien; nos ha dado muchos años de vida; mi esposo es unab uena persona, y estamos contentos porque nos queremos tanto”.

Los dos nacieron en Atlatlahucan, Morelos. Tuvieron seis hijos, pero tres murieron: a Carmela le pico un alacrán cuando tenía 3 años y nadie se dio cuenta; Julio falleció a los 20 días de nacido y otra niña la perdió la madre en un aborto súbito.

Los que sobrevivieron a la pobreza: Marcelina Isabel Carrera, de 73 años; Luis Ramírez, de 67, y Juana Torres, de 63, decidieron traerse a sus “viejitos” a Estados Unidos en 2012.

“Ellos vivían solos allá”, dice Benjamín, uno de los 12 nietos. “Los trajimos porque allá hay mucha violencia”.

Lucina y Onésimo estaban radiantes y llenos de felicidad en la Catedral Nuestra Señora de Los Ángeles. Eran el matrimonio más longevo de 54 parejas que celebraron el Dia Mundial del Matrimonio el pasado domingo 11 de febrero.

Lucina y Onésimo Ramírez llegaron a 75 años de un verdadero y feliz matrimonio. (Jorge Luis Macias/Especial para La Opinión)
Lucina y Onésimo Ramírez llegaron a 75 años de un verdadero y feliz matrimonio. (Jorge Luis Macias/Especial para La Opinión)

 

‘A nuestra edad, nos seguimos queriendo’

Onésimo contó a La Opinión que se “robó” a su amada Lucina cuando ella tenía apenas 15 años. Él era un agricultor que sembraba maíz, cacahuate, frijol y legumbres.

“Ella era muy bonita y además estaba joven”, dice con una sonrisa pícara, porque él tenía 24 años. “Nos casamos en la parroquia de Santo Tomas Apóstol, el 17 de febrero de 1942”.

Explica que la razón de su longevidad radica en que se ha cuidado mucho en la vida, “sin tomar cosas embriagantes ni fumar” y la continuidad de su amor por Lucina: “porque ella sigue siendo bonita, nos comprendimos siempre y no nos divorciamos ni una vez…nos quisimos mucho desde el principio y nunca he peleado con ella ni tampoco le he levantado la mano a la cara…a nuestra edad, nos seguimos queriendo”.

Por su parte, Lucina agradeció a Dios por estar bien de salud y por sus 91 años de vida con su “media naranja”.

“Mi esposo ha sido una buena persona, y por eso nos queremos tanto”, dice. “Diosito nos está dando unos días más de vida para estar contentos”.

 

Onésimo Ramírez y su esposa Lucina, jnto a sus hijos y nietos y familiares. (Jorge Luis Macias/Especial para La Opinión)
Onésimo Ramírez y su esposa Lucina, jnto a sus hijos y nietos y familiares. (Jorge Luis Macias/Especial para La Opinión)

¿Y cómo se enamoró de un hombre mayor que usted?, se le pregunta.

“Ah, es que a él le gustaba mucho el baile y yo lo veía cuando bailaba con las muchachas…No me daba coraje”.

Pero él no era su novio, ¿Por qué habría de darle coraje a usted?

“Bueno, pero él me escogió a mí”, respondió. “Aprendimos a querernos mucho, a respetarse”.

¿Y todavía sigue enamorada?

“Quiero mucho a mi esposo”, fue su respuesta. “Mi cariño es para él”.

La felicidad del matrimonio de Onésimo y Lucina se prolongará hasta el fin de semana. El domingo 18 de febrero volverán a casarse por la iglesia en Las Vegas, Nevada. Allí esperan festejar con sus tres hijos, 12 nietos y 15 bisnietos.

Y él concluye; “No se imagina usted…100 años pesan, pero ya estamos más para allá que aquí; sin embargo, bendito sea Dios que tenemos vida todavía”.