Madre de Gabriel Fernández, el niño que fue torturado hasta la muerte, se declara culpable de asesinato

Pearl Sinthia Fernández será sentenciada a cadena perpetua
Madre de Gabriel Fernández, el niño que fue torturado hasta la muerte, se declara culpable de asesinato
Pearl Sinthia Fernández e Isauro Aguirre torturaron hasta la muerte al pequeño Gabriel (Foto: Archivo/La Opinión)

La madre de un chico de 8 años de edad residente de Palmdale, que fue constantemente golpeado, dejando sin comer, obligado a dormir en un armario y torturado hasta su muerte en 2013 se declaró culpable hoy de un cargo de asesinato.

Bajo los términos del acuerdo judicial, espera que Pearl Sinthia Fernández de 34 años sea sentenciada a pasar el resto de su vida en prisión sin la posibilidad de libertad condicional por el asesinato de su hijo, Gabriel.

Ella se declaró culpable de asesinato en primer grado y admitió una alegato de circunstancia especial de asesinato implicando tortura.

El novio de Fernández, Isauro Aguirre, de 37 años, fue condenado el año pasado por el mismo cargo y la alegación de circunstancia especial, y los miembros del jurado recomendaron que sea sentenciado a muerte. Su sentencia está programada para el 8 de marzo.

La sentencia para Fernández se fijó para el 7 de junio.

Gabriel Fernández, de 8 años, murió a consecuencia de la tortura que le propinaban su madre y el novio de ésta.

 

El caso

Personal del Departamento de Bomberos del condado de Los Ángeles fueron a la casa de la familia en la cuadra 200 al este de la Avenida Q-10 en Palmdale el 22 de mayo de 2013, en respuesta a una llamada informando que Gabriel no estaba respirando. El niño fue declarado con muerte cerebral ese día y dos días después se le removió de la máquina de vida artificial.

Durante el juicio de Aguirre, los fiscales dijeron al jurado que Gabriel fue golpeado constantemente, le dispararon con una pistola de balines, obligado a comer arena y heces de gato y era obligado a dormir amordazado y atado dentro de un pequeño armario.

La Oficina del Médico Forense indicó que Gabriel tenía varias costillas y el cráneo roto y golpes y moretones por todo el cuerpo.

El fiscal del caso contra Aguirre lo llamó un “hombre malo” al que le “gustaba torturar” al niño y lo hizo de manera sistemática en los meses antes de su muerte, al parecer porque lo odiaba al creer que el pequeño era gay.

El abogado de Aguirre, Michael Sklar, sostuvo que era la madre del menor quien golpeó al niño con un cinturón, le disparó con una pistola de balines y fue responsable de gran parte del abuso antes de su muerte.

La muerte del niño y los arrestos de Fernández y Aguirre llevó a fuerte protestas por el manejo del caso por parte de los trabajadores sociales del condado de Los Ángeles, que tenían múltiples contactos con la familia.

Una investigación posterior condujo a que se presentaran cargos criminales contra dos extrabajadores sociales – Stefanie Rodríguez y Patricia Clemente – y sus supervisores, Kevin Bom y Gregory Merritt. Ellos están a la espera de un juicio por un delito mayor cada uno de maltrato infantil y falsificación de registros públicos que involucraban al niño.