5 Malos hábitos en el trabajo y como dejarlos atrás

Reflexiona en las cosas que puedes cambiar para bien y que mejore nuestro desarrollo en la oficina
5 Malos hábitos en el trabajo y como dejarlos atrás
Revisa y checa cuáles son tus vicios en la oficina.
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Nadie es perfecto y menos en cuanto al trabajo, pero todos debemos saber cuales son nuestras fortalezas y debilidades parar poder mejorar. Sin embargo, hay momentos en que no nos damos cuenta que tenemos un mal hábito o que alguna cosa que parece normal, en realidad es dañina para nosotros y para los que nos rodea. Si trabajas para ganar más dinero y si te interesa avanzar profesionalmente, puede ser hora de replantearte tus acciones.

Por más exitoso que seas, tu vida profesional seguro involucra a alguien más, y por eso es importante que seas respetuoso de ellos y sus necesidades. Si por otro lado trabajas en una oficina, entonces es esencial que sigas ciertas reglas y te comportes adecuadamente.

Estos son los malos hábitos más comunes en la oficina y cómo puedes dejarlos atrás:

1. Quedarte quieto todo el día en tu escritorio: No solo es malo para tu salud es también malo para tu productividad. Por más sedentario que seas, tu mente y tu cuerpo no trabajaran bien si no les das un respiro y estiras un poco las piernas, por lo que es conveniente que te pares a dar una vuelta—así sea una ida al baño—y despejes la mente.

Muchos piensan que sus jefes quieren que estén siempre pegados al escritorio, pero no se dan cuenta que su productividad disminuye cuando están estresados y aburridos todo el día. Procura caminar en tu hora de almuerzo, ve al baño más seguido, y si es necesario, compra una base de computador alta para trabajar parado.

2. Llegar tarde o de último a la oficina: La impuntualidad es uno de los peores hábitos en la oficina, pero un tipo de impuntualidad es siempre ser el último en llegar, pues le puede mostrar a tus superiores y compañeros de trabajo que no te interesa lo suficiente trabajar duro y dar lo mejor de ti, aunque no sea la verdad.

Por esto, intenta llegar temprano constantemente—al menos antes que tu jefe—y demuéstrales a los otros que si te interesa dar lo mejor de ti y que estás dispuesto a trabajar cuanto tiempo sea necesario y más.

3. Informalidad: Una cosa es llevarte bien con tus compañeros de trabajo y otra es ser irrespetuoso. Ten mucho cuidado con la forma en la que te diriges a tus superiores, pero también a los demás, pues no siempre es bueno ser casual y a veces las personas se sienten ofendidas si no se les muestra el debido respeto. Tu jefe siempre será tu jefe antes que tu amigo, y es algo que no se te puede pasar por alto cuando hables con él o ella.

4. No alimentarte bien: Es clave que cuando vayas a trabajar tengas suficiente energía y sepas escuchar las necesidades de tu cuerpo. A nadie le conviene aguantar hambre solo por intentar ser más productivo o ahorrar tiempo y dinero, porque al final la fatiga y el hambre siempre ganan, haciéndote menos proactivo y hasta algo lento.

Siempre desayuna antes de salir de casa o apenas llegues a la oficina, empaca algunas meriendas, y almuerza algo ligero pero nutritivo. Es mejor estar preparado para tener la suficiente energía para un día largo de trabajo.

5. No dar a conocer tu opinión: No se trata de hablar de más u opinar sobre todo, pero si de darle a conocer a los otros lo que piensas de un proyecto o los resultados de la empresa. Es esencial que tu jefe y los compañeros de trabajo sepan que te interesa lo que haces y que tienes en mente el bienestar de la empresa.

Si trabajas con personas tóxicas, existen formas de lidiar con ellas, pero nunca dejes de lado tus modales y compórtate a la altura de tu trabajo. Estos son algunos malos hábitos que te conviene evaluar para dar siempre tu mejor esfuerzo en lo profesional.