¿Qué es el drenaje linfático facial y para qué sirve?

Una técnica con la que tratar la hinchazón, las ojeras y la rosácea, entre otras afecciones de la piel

Vivimos un momento sin precedentes...

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El drenaje linfático es súper conocido como tratamiento para las piernas pero no sólo se aplica en esta zona del cuerpo.

Tu rostro también puede beneficiarse con esta técnica manual que consiste en realizar movimientos muy suaves y lentos de bombeo y presiones en zonas puntuales para dirigir líquidos, moléculas y toxinas hacia los ganglios profundos del cuello que luego drenan a la zona torácica. Se inicia en el cuello y se trabaja la cara de abajo hacia arriba

¿Por qué es tan importante el sistema linfático?

Porque es el encargado de eliminar las toxinas que se acumulan en los tejidos. Activarlo ayuda a movilizar los líquidos retenidos o lo que se conoce como edema, a oxigenar los tejidos -que tiene como consecuencia un efecto rejuvenecedor- y a mejorar la microcirculación y la nutrición celular. Como si fuera poco, el sistema linfático tiene además funciones inmunológicas, reforzando nuestro sistema de defensa.

Ayuda para la piel

Entonces, con el drenaje facial se trabajan distintas afecciones, como puede ser la rosácea, que causa congestión, enrojecimiento e inflamación de la piel; o también el acné porque reduce la proliferación de bacterias.

Como el drenaje linfático actúa sobre el sistema nervioso, te ayuda a bajar la ansiedad y el estrés. Y si estás extenuada, es muy recomendado para mejorar el aspecto de cansancio, las líneas de expresión y las ojeras.

Puedes incluirlo como parte de una rutina, visitando siempre a una experta recomendada, o hacerlo como un tratamiento exprés antes de una fiesta o evento en el que querés lucir radiante.