Asambleísta Cristina García enfrenta nuevas acusaciones de acoso sexual

Abogado de San Diego presenta nuevos alegatos en contra de la también líder de la campaña #MeToo de Sacramento

La asambleísta Cristina García.
La asambleísta Cristina García.
Foto: Suministrada

Cristina Garcia, la asambleísta demócrata de Bell Gardens quien la semana pasado solicitó una licencia sin goce de sueldo para ausentarse de su cargo tras darse a conocer que era investigada en Sacramento por acosar y manosear sexualmente a un empleado legislativo, enfrenta nuevas acusaciones de mala conducta en su oficina.

El abogado de San Diego, Dan Gilleon, presentó una queja formal la semana pasada en Sacramento, y durante una conferencia de prensa detalló las quejas de cuatro exempleados de la oficina de García.

Los quejosos alegan que con frecuencia – en frente del personal – García platicaba sobre su actividad sexual con detalles incómodos, incluyendo sus relaciones con otros legisladores en su propia oficina.

Además bebía alcohol mientras estaba en su oficina y presionaba a su personal a tomar con ella, ya fuera en el trabajo o en bares.

Responde en Facebook

García respondió a las acusaciones con un mensaje en su página en Facebook, diciendo que atenderá cada una de esos temas de manera individual una vez que la investigación haya terminado. 

“Sin embargo, en respuesta a las acusaciones de hoy, agregaré que para que los legisladores cumplan todo lo que queremos para la gente de nuestros distritos y la gente de California, necesitamos personal talentoso que se se sienta con poder de hacer su trabajo”, dijo.

La asambleísta Cristina Garcia camina en Bell Gardens junto al gobernador Jerry Brown. (Aurelia Ventura)
La asambleísta Cristina Garcia camina en Bell Gardens junto al gobernador Jerry Brown. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinión)

Y agregó que “ese es el ambiente por el que lucho en la oficina y estoy segura que consistentemente trate a mi personal con justicia y respeto. En una oficina legislativa con ritmo rápido, no todos son los más apropiados para cada posición, y de verdad entiendo como una decisión normal de empleo puede ser malinterpretada por un individuo involucrado en esta decisión”, señaló.

Terminó dicendo que en cualquier caso, cualquiera en su equipo siempre debe sentirse libre de presentar cualquier asunto relacionado con el ambiente de su oficina para atender la situación y avanzar.

Licencia voluntaria sin sueldo

La semana pasada, García tomó una licencia para ausentarse del cargo luego de que saliera a la luz pública que en 2014 había tocado inapropiadamente a un trabajador legislativo, Daniel Fierro.

Fue el portal de Internet Político el que reveló que la asambleísta García arrinconó a este empleado del Capitolio, quien ya no trabaja en la legislatura, en un torneo de sofbol legislativo. Según la descripción, le acarició la espalda, le apretó el trasero e intentó agarrarle el órgano masculino hasta que el hombre logró zafarse.

 

Cristina García durante una caminata en el distrito 58, que abarca varias ciudades del sureste de Los Ángeles. (Foto: Archivo/La Opinión)

Según reportó el portal Político y de acuerdo a lo dicho por Fierro, aparentemente la asambleísta García se encontraba bajo el influjo del alcohol esa noche por lo que no se sorprende si ella no se acuerda del manoseo.

Pero comentó el incidente a dos compañeros de trabajo en ese momento, pero no hizo el reporte oficial hasta el mes pasado cuando se lo compartió a su exjefe, el asambleísta demócrata de Whittier, Ian Calderón.

Hasta ahora las acusaciones de acoso sexual en Sacramento se habían centrado en los legisladores varones. Dos de ellos, el asambleísta de Pacoima, Raúl Bocanegra, y el asambleísta de Encino, Matt Dababneh, se vieron forzados a renunciar el año pasado en medio de acusaciones de acoso y abuso sexual. El senador Tony Mendoza se encuentra bajo investigación tras la denuncia de acoso a tres exempleadas.

Al ausentarse del cargo, García – quien era la presidenta de la bancada de las mujeres en la legislatura estatal – fue reemplazada de manera interina por la asambleísta demócrata de Stockton, Susan Eggman. Curiosamente, García se había convertido en la legisladora que encabezaba con mayor fiereza la campaña #MeToo en la legislatura estatal.

Nuevas acusaciones

El abogado Gilleon, quien ha representado a clientes en casos de acoso sexual de alto perfil como el que se emprendió contra el alcalde de San Diego, Bob Filner, dijo que sus clientes en la investigación contra García no quieren que sus nombres se hagan públicos por miedo a represalias.

“Mis clientes defenderán con vigor lo que han dicho, pero insistiré en que la Asamblea tome pasos serios para asegurarles su protección en contra de cualquier represalia”, dijo Gilleon en una carta que entregó al Comité de Reglas de la Asamblea después de una conferencia de prensa en las escalinatas del Capitolio.

Ninguna de las nuevas quejas involucran contacto físico, pero los exempleados consideran las frecuentes pláticas sobre sexo como una forma de acoso sexual.

Además, la carta alega que García creó un ambiente de trabajo hostil de venganza hacia el personal y de abuso de autoridad al pedirle a sus empleados favores personales como cuidar a sus perros.

También García solía pedir a sus empleados ayuda con actividades de campaña para ella y otros legisladores en su periodo laboral con el estado.

Y el sábado, Politico informó que David John Kernick presentó una queja formal con el Departamento de Igualdad en el Empleo y Vivienda de California donde afirma que fue despedido de su trabajo en la oficina de García, después de que cuestionó la conveniencia de ella pedir a los empleados a jugar a “la botella”.

En el artículo de Politico, Kenrick contó de una noche de consumo de mucho alcohol en la que García terminó sentada en el piso de una habitación de hotel con alrededor de media docena de

Personas – incluyendo su personal y al menos un amigo – a los que instó a jugar a girar la botella y besar a la persona a la que ésta apuntara.

“Fue sin duda incómodo”, dijo Kernick a Politico.