Editorial: El problema son las armas

La función de los maestros es enseñar, no andar armados en las escuelas

Tras Parkland, se alzaron nuevas voces a favor y en contra de las armas.
Tras Parkland, se alzaron nuevas voces a favor y en contra de las armas.
Foto: Charles Trainor Jr. - Pool / Getty Images

El problema de las masacres escolares son las armas de fuego. La solución no es armar las escuelas para que se puedan proteger. La respuesta es impedir que sea más fácil comprar un fusil de guerra que una cerveza.

Para el presidente Donald Trump el problema es al revés, dice que no hay suficientes armas. Su propuesta es armar a cerca de un 20% de los maestros. Es tener un ejército de 142,000 educadores que además de enseñar estén listos para defender a punta de pistola (¿o fusil?) a sus alumnos.

Estos profesores necesitan también la habilidad de no ser confundidos con “el malo” cuando irrumpa la policía. El temor a un error de este tipo es uno de los motivos por el cual la mayoría de las autoridades del orden se opone a la idea de armar a más gente.

La teoría de que “una (persona) buena” armada es la única manera de frenar a “una (persona) mala” armada es el argumento principal de la Asociación Nacional del Rifle (NRA). Un pilar de la base política que respalda a Trump.

El NRA dice tener cinco millones de integrantes que con su membrecía mantienen la organización. Es una cifra pequeña. Hay cerca de 70 millones de personas con armas, pero los del NRA son muy activos políticamente en promover una agenda que no es respaldada por la mayoría por su permisividad.

Junto a esa base movilizada, hay un poderoso comité de acción política (PAC) financiado por fabricantes de armas. El PAC distribuye fondos a los políticos que respaldan su agenda, o a los rivales de quienes se oponen a ella.

Esa amenaza, junto con la acción coordinada de sus integrantes intimidada a los políticos. La interpretación extrema de la Segunda Enmienda, que permite la posesión de armas, da el argumento legal al descontrol sobre las armas.

La reacción popular ante la masacre escolar de Parkland, en favor de un mayor control de armas, tiene intranquila al NRA. Y con justa razón.

Según el presidente del NRA, Wayne Lapierre, el problema es todo menos las armas. El sistema escolar, la falta de salud mental, los indocumentados y el FBI entres otros. Los “socialistas” disfrazados de demócratas, las élites y hasta Karl Marx, quieren destruir la libertad más importante de la Constitución, el de poseer armas, “el de sobrevivir”. Ese que “no fue otorgado por el hombre sino por Dios como un derecho de nacimiento.”

El mensaje de Lapierre en la conferencia anual del Comité de Acción Política anticipa lo que vendrá. Dios quiere que todos, incluso los menores de 18 años de edad, enfermos mentales y violentos, tengan armas de asalto con cartuchos de alta capacidad, que pueda matar con rapidez la mayor cantidad de gente.

No hay que permitir que otra vez triunfe la locura armada.