Distrito escolar de Los Ángeles celebra manifestaciones estudiantiles de 1968, pero pide no salir a exigir control de armas

En respuesta a la masacre en la Florida, alumnos a lo largo de EEUU abandonarán sus aulas el 14 de marzo

Distrito escolar de Los Ángeles celebra manifestaciones estudiantiles de 1968, pero pide no salir a exigir control de armas
Foto: La Raza / UCLA Chicano Studies Research Center

Hace 50 años, miles de estudiantes abandonaron sus aulas para manifestarse en contra de la discriminación y las condiciones deficientes en las escuelas públicas de Los Ángeles.

Durante los nombrados Blowouts de 1968, los alumnos—en su mayoría, pero no exclusivamente, de origen mexicano—de las preparatorias Belmont, Garfield, Lincoln, Wilson y Venice tomaron las calles para exigir igualdad educativa.

A partir de los años cincuenta, la población estudiantil en los antedichos recintos comenzó a cambiar. Conforme se fue transformando en una zona latina, los funcionarios implementaron cambios que perjudicaban a los estudiantes. Uno de ellos, señala el historiador Rodolfo Acuña, fue dejar de ofrecer cursos para encaminar a los estudiantes a la universidad.

Las manifestaciones del 68 comenzaron el 1 de marzo en la preparatoria Wilson, en El Sereno, cuando 250 estudiantes abandonaron el plantel. Cuatro días después, aproximadamente 2,700 alumnos de la preparatoria Garfield salieron de su escuela durante el almuerzo y no volvieron hasta las 2:30 p.m., mientras que otros 700 de la preparatoria Jefferson se unieron a las protestas saliendo a las gradas del estadio de su campus. Al menos 400 alumnos de Roosevelt y 500 de Lincoln se unieron a las manifestaciones el 6 de marzo. Los estudiantes de Belmont, la última escuela del este de Los Ángeles en participar, salieron de sus aulas el 7 de marzo.

Esos jóvenes inspiraron protestas más pequeñas en las ciudades de Montebello, North Hollywood, Pasadena y en el Valle de San Fernando. Varios estudiantes fueron arrestados por su activismo. Muchos de esos jóvenes hoy son líderes políticos, profesores y artistas.

A lo largo de esta semana, el Distrito Escolar de Los Ángeles (LAUSD) ha conmemorado los Blowouts, los cuales fueron fruto de varios meses de planificación encabezada por el maestro Sal Castro de la preparatoria Lincoln, quien llevaba años animando a sus estudiantes a defenderse de maestros y funcionarios racistas.

En la preparatoria Garfield, por ejemplo, se le rindió homenaje a los jóvenes activistas esta semana por medio de un acto musical.

En la preparatoria Roosevelt, dos de los activistas del 68 fueron invitados a compartir sus historias con los actuales alumnos.

Hoy día la preparatoria Wilson es conocida como El Sereno Middle School. Allí se instaló una placa para marcarla como sede de los Blowouts. También se esbozaron los principios de un mural conmemorativo y se invitó a una de las antiguas activistas a dar un discurso a los estudiantes.

El LAUSD, no obstante, ha adoptado otra postura ante la protesta nacional programada para el 14 de marzo de este año, en la cual jóvenes a lo largo del país se han preparado para abandonar sus aulas con el fin de exigir un mayor control de armas. En solidaridad con las víctimas de la reciente masacre en la Florida, los jóvenes saldrán de sus planteles a las 10:00 a.m. y se mantendrán afuera por 17 minutos, uno por cada persona a quien Nicholas Cruz le quitó la vida.

En respuesta a la protesta, Vivian Ekchian, la actual superintendente del LAUSD, emitió un comunicado indicando que los alumnos deben permanecer en sus aulas.

“Los alumnos tienen derecho a la libertad de expresión, y pueden participar en un diálogo pacífico y actividades en el plantel fuera de las horas de instrucción, dentro de los parámetros indicados por los administadores”, dijo en un comunicado a Los Angeles Times.


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