Los aranceles de Trump preocupan a la industria siderúrgica de California

Los fabricantes de acero afirman que los aranceles provocarán un inevitable aumento de costos y precios.
Los aranceles de Trump preocupan a la industria siderúrgica de California
El año pasado, California importó casi 2 mil millones de dólares en hierro y acero, lo que representa un aumento del 6%.

El jueves pasado, Donald Trump sorprendió a muchos líderes de la industria y miembros de su propia administración al anunciar aranceles a las importaciones del 25% sobre el acero y el 10% sobre el aluminio. A los fabricantes de acero de California les preocupa que esto cause un aumento del precio de sus productos y ponga en peligro su capacidad competitiva con las siderúrgicas estadounidenses y extranjeras, forzándolas así a recortar empleos locales.

En California, los líderes y analistas de la industria argumentan que las tarifas no proporcionarían ningún beneficio a los fabricantes de acero en la costa oeste, empresas que importan acero en forma de losas y bobinas, no en hierro per se. A esas compañías también les preocupan que el precio del acero doméstico suba.

Al día siguiente de que Trump anunciara las medidas, un alto funcionario de la administración dijo que estos aranceles se aplicarían al metal importado de todas las naciones, ante lo que algunos expertos se preguntaban si la administración sería menos dura con Canadá y otros aliados comerciales. “En el peor de los casos, seguimos adentrándonos en una guerra comercial; imagino que la gente conseguirá que el presidente mitigue o retrase esta actuación, pero él es impredecible”, dijo Jonathan Aronson, profesor de comunicaciones y relaciones internacionales de la USC.

En la costa oeste, los fabricantes de acero dependen en gran medida del acero importado de Brasil, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Australia. Es más barato enviar acero por mar que por carretera o ferrocarril desde las fundiciones del este de los Estados Unidos. El año pasado, California importó casi 2 mil millones de dólares en hierro y acero, lo que representa un aumento del 6% con respecto al año anterior. El estado importó 2 mil millones de dólares en aluminio, un aumento del 25% con respecto al año anterior. Alrededor del 38% del aluminio importado provenía de China, según un análisis de Jock O’Connell, asesor comercial internacional de Beacon Economics.

California Steel Industries, la acería más grande del oeste de EEUU, depende casi exclusivamente de losas de acero semiacabado importadas, generalmente de México, Brasil y Japón. Y es que llevar esas losas de este a oeste del país tiene un coste cinco veces mayor que hacerlo desde otros países. Estas losas miden unos 35 pies de largo, con casi 10 pulgadas de espesor, y pesan de 20 a 30 toneladas. Brett Guge, vicepresidente ejecutivo de California Steel Industries, afirma que las compañías de EEUU que fabrican losas de acero semielaborado son pocas y lo cual hacen principalmente para su propio uso.

Entrentato, O’Connell categoriza de “dudosa” la esperanza depositada por la administración Trump en que los fabricantes de acero y aluminio satisfagan la demanda a través de un serio aumento en la producción. Bajo su punto de vista, la producción de más metal no compensaría los efectos negativos que estos aranceles tendrían sobre toda la economía: “el costo para las industrias que usan hierro, acero y aluminio superará con mucho a los beneficios que cualquier aumento en la tasa de empleo pueda tener”, zanjó. En su opinión, los aranceles tendrían un efecto mayormente negativo en la economía.

Marcelo Botelho Rodrigues, presidente y director ejecutivo de California Steel Industries, opina que la tarifa podría obligar a los fabricantes de acero de la costa oeste a recortar empleos debido a los crecientes costos, así como beneficiar a las compañías al este del río Mississippi, que podrían contratar a más personas. “Estamos luchando para no salir del mercado; realmente creemos que la intención de la administración Trump es proteger los empleos en Estados Unidos, pero, en nuestro caso específico, estamos siendo expulsados ​​del mercado, en lugar de recibir ayuda para generar más empleos”, dijo.

El año pasado, el Departamento de Comercio de EEUU comenzó su investigación de seguridad nacional sobre importaciones de acero, lo que llevó a empresas como Hannibal Industries, con sede en Vernon (el mayor fabricante de paletas de acero en el oeste de EEUU, utilizado a menudo para el almacenamiento) anticiparan la actuación de Trump. Su vicepresidente ejecutivo, Steve Rogers, dijo hace dos meses que los proveedores de acero de ultramar suspendieron el envío de acero de Hannibal por temor a las posibles tarifas. El costo de la compañía ya ha subido 20%. Al final, Hannibal tuvo que optar por suministros de acero más costosos de Mississippi y Alabama, pero Rogers duda que ahí resida una solución a largo plazo: “no hay suficiente capacidad para apoyar el consumo interno estrictamente a través de suministros nacionales, lo que obviamente lleva a aumentar de precios”.