No hay cargos para expolicía de Los Ángeles que mató a desamparado en Venice

El altercado se dio en mayo de 2015
No hay cargos para expolicía de Los Ángeles que mató a desamparado en Venice
Brendon Glenn, de 29 años, fue acribillado a muerte por dos agentes del LAPD el pasado 5 de mayo.

La Fiscalía de Distrito del condado de Los Ángeles anunció hoy que no se presentarán cargos criminales en contra de un exagente de la Policía de Los Ángeles quien disparó y mató a Brendon Glenn durante un altercado en Venice en mayo de 2015.

El reporte de 83 páginas concluyó que “no hay suficiente evidencia para probar que el oficial Clifford Proctor actuó ilegalmente en defensa propia y en defensa de otros cuando utilizó fuerza mortal en contra de Brendon Glenn”. El documento, el cual incluye fotografías y video insertado, está adjunto.

“Tras una revisión independiente y exhaustiva de la evidencia en este caso, no podemos probar más allá de toda duda razonable que el oficial Proctor no actuó de acuerdo a la ley”, dijo la Fiscal de Distrito del Condado de Los Ángeles Jackie Lacey. La evidencia incluye videos de seguridad y de cámaras corporales, 10 declaraciones de testigos oculares civiles, análisis de ADN y la opinión de un experto de uso de fuerza contratado por la Fiscalía de Distrito.

De acuerdo a la ley, oficiales de la policía que están trabajando tienen el derecho a actuar legalmente en defensa propia o en defensa de otros si creen razonablemente que en realidad están u otros están en peligro inminente de graves daños o muerte.

En este caso, fiscales concluyeron que la evidencia no apoya la conclusión de que Proctor fue irrazonable al creer que Glenn presentaba una amenaza inminente de graves daños a sí mismo o a otros. Basándose en las circunstancias durante el tiroteo, Proctor pudo razonablemente pensar que Glenn estaba tratando de agarrar el arma de su compañero. Un experto independiente de uso de fuerza también concluyó que Proctor actuó razonablemente bajo las circunstancias.

En interrogatorios con investigadores de la policía, todos los testigos oculares civiles dijeron que no podían ver las manos de Glenn antes de que se disparara la pistola. Videos de seguridad de la disputa muestran que el brazo derecho de Glenn estaba alrededor de la parte superior del muslo derecho del oficial Jonathan Kawahara cuando Glenn levantó a Kawahara del suelo.

“No se puede ver la mano izquierda de Glenn en el video, pero basado en sus posiciones relativas, lo más probable es que la mano se encontraba al lado izquierdo de Kawahara (en donde se encontraban tanto su arma de servicio como su arma de repuesto ambas en sus pistoleras)”, de acuerdo al memorándum. Kawahara es zurdo y pone sus armas de servicio y repuesto en su lado izquierdo.

Además, un análisis de ADN no puede descartar que el ADN de Glenn sea parte de la posible mezcla de artículos en el cinturón de policía de Kawahara, incluyendo su linterna, garrote, y las cartucheras para su arma de servicio, radio, garrote y gas pimienta. No se tomaron muestras del arma de repuesto de Kawahara, la cual se encontraba en su tobillo izquierdo. El video muestra que se empuja la pierna izquierda del pantalón de Kawahara durante la altercación, exhibiendo el arma de repuesto, indicando así que puede que haya sido tocada durante la lucha.

Proctor y Kawahara habían sido compañeros por aproximadamente dos semanas antes del incidente. Inmediatamente después del tiroteo, Kawahara les dijo a investigadores de la policía que no sabía por qué Proctor abrió fuego.

De acuerdo al memorándum, Kawahara no se dio cuenta de que su arma de repuesto estaba expuesta sino hasta siete meses después del tiroteo al ver el video durante un segundo interrogatorio. El video también muestra a Kawahara revisando su arma de servicio inmediatamente después del tiroteo, lo cual los fiscales dicen que va de acuerdo con el que esta haya sido tocada durante la lucha.

“Parecía como que yo ya no tenía control completo (del brazo derecho de Glenn)”, dijo Kawahara a los investigadores, según el memorándum. Les dijo a investigadores que no podía ver dónde estaba la mano izquierda de Glenn antes del tiroteo.

“Aún si Glenn no estaba tratando de agarrar ninguna de las armas de Kawahara, dada la lucha que estaba sucediendo, los movimientos de Glenn pudieron haber hecho que Proctor razonablemente temiera que él estaba tratando de agarrar un arma”, concluye el memorándum.

De acuerdo con la ley, “peligro aparente es suficiente para justificar el uso de fuerza mortal”, continúa el memorándum. “En este caso no es irrazonable el que Proctor temiera que Glenn, quién había demostrado ser combativo toda esa noche, estaba enojado y resistiendo arresto por parte de la policía, intentara desarmar a Kawahara. Aún si Proctor estaba equivocado, tal error no sería irrazonable” de acuerdo a la ley.

Pasaron aproximadamente 27 segundos entre el momento en que Kawahara primero tocó a Glenn y el primer disparo, de acuerdo a una nota al pie de página en el memorándum.

Testigos describen a Proctor y Kawahara como calmados cuando se acercaron a Glenn con lenguaje corporal no agresivo. Adicionalmente, testigos dijeron que parecía que los oficiales estaban tratando de calmar a Glenn antes de que comenzara la lucha.

“Las decisiones sobre presentar cargos deben estar basadas en la evidencia y la ley”, dijo la Fiscal de Distrito Lacey. “Cada sospechoso merece una revisión independiente de la evidencia para determinar si cargos criminales serán presentados. Esto no es diferente cuando se trata de oficiales de la policía”.

“Éticamente, fiscales no puede presentar cargos criminales en contra de una persona si no creen que un jurado hallaría a tal persona culpable de tal crimen”, dijo ella. “Esta doctrina fundamental de la ley penal requiere que consideremos la posible defensa del acusado en contra de tales cargos, tal como se hizo en este caso”.

“Más importante aún, nos protege a cada uno de nosotros en contra de cargos criminales presentados como resultado de presión política y no basados firmemente en la evidencia y la ley”, dijo la Fiscal de Distrito Lacey. “Por lo tanto, tomé esta decisión basada en lo que considero ser evidencia insuficiente en este caso para acusar al oficial Proctor de haber cometido un crimen”.

Ni ella ni sus fiscales tomaron en consideración las declaraciones a la prensa por parte del Jefe de Policía de Los Ángeles Charlie Beck, las decisiones de la Comisión de Policía o el juicio civil al evaluar la responsabilidad penal.

Los oficiales de la policía tienen los mismos derechos en contra de autoincriminación el cual tienen todas las personas investigadas por posibles crímenes cometidos. Sin embargo, oficiales de la policía están obligados como parte de su trabajo a proveer declaraciones en casos de tiroteos involucrando a oficiales. Estas declaraciones pueden ser utilizadas por el empleador para tomar decisiones administrativas, disciplinar o despedir al empleado, pero bajo la ley no se pueden utilizar para determinar si se deben presentar cargos penales en contra del oficial o para desacreditar el testimonio de un oficial durante un juicio.

En este caso, “los hallazgos administrativos estaban basados en lo que el Jefe Beck creyó ser discrepancias entre la declaración de Proctor y los videos de seguridad”, de acuerdo al memorándum. Fiscales, examinando la misma evidencia, llegaron a una conclusión diferente. “No está claro si el video, en realidad, contradice ninguna de las observaciones de Proctor”, declara el memorándum.

Fiscales revisaron las declaraciones obligadas de Proctor como parte de su investigación rigurosa de toda la evidencia. Concluyeron que las declaraciones de Proctor son consistentes con la evidencia en video, las declaraciones de testigos oculares, el análisis científico y las opiniones de expertos.

El 5 de mayo de 2015, a eso de las 11:27 p.m., Proctor y Kawahara respondieron a una llamada al 911 a las afueras de una cantina. Cuando llegaron, Glenn y tres más estaban de pie afuera, obstruyendo la acera. Los demás se fueron inmediatamente, pero Glenn no se fue. Glenn les gritó a los oficiales utilizando insultos raciales, y entonces obedeció las órdenes de los oficiales de que se fuera de esa área. Según la descripción de testigos, Glenn estaba borracho y esto fue confirmado por exámenes toxicológicos durante su autopsia.

Poco después, los oficiales vieron a Glenn peleando con un hombre. Ellos intervinieron y le ordenaron a Glenn que diera la vuelta para esposarlo. Glenn rehusó y comenzó una lucha. Los oficiales pusieron a Glenn en el suelo. Ambos estaban sobre Glenn cuando él empujó hacia arriba, tumbando a Proctor. En algún momento durante esta lucha, Proctor sostuvo una lesión en la rodilla que no permitió que pudiera trabajar por más de dos meses.

Con Proctor herido, Glenn había dominado a Kawahara y estaba hacienda que el oficial perdiera su balance. “En el video está claro que Proctor observó algo que él percibió como una amenaza”, declaró el memorándum. Proctor disparó dos veces, ambos tiros fueron declarados por el médico forense como “inmediatamente amenazantes a la vida”.

Después del tiroteo, Proctor prestó ayuda a Glenn por más de un minute hasta que llegaron más oficiales para sustituirlo.

El memorándum declara que “Glenn era impredecible, físicamente fuerte y estaba bajo la influencia de tanto alcohol como marihuana. Glenn se comportó de manera muy agresiva y resistente, levantando a ambos oficiales del suelo, forzando a Proctor de encima de su espalda, causando que Kawahara perdiera su balance y agarrando físicamente a Kawahara a pesar de que se le ordenó repetidas veces que pusiera sus manos en su espalda”. Por lo tanto, concluye el memorándum, “la evidencia es insuficiente para probar que las acciones de Proctor no estaban justificadas más allá de toda duda razonable”. , le dijo a detectives del Departamento del Sheriff del condado de Riverside, que había investigado tiroteos pasados para ver cómo lo habían hecho y los supuestos “errores” cometidos por agencias del orden.

Las autoridades se dieron cuenta del supuesto complot a mediados de febrero, poco después de la masacre en la secundaria de Parkland, Florida que cobró la vida de 17 personas.

El otro acusado en el caso es Jacob Ryan McBain, un residente de Norco que se enfocó en el colegio de esa ciudad y se asoció con Thomas para planear el ataque.

Thomas se encuentra detenido en Oregon esperando ser extraditado a California. Tiene cargos de conspirar para cometer asesinato.

McBain, de 27 años, enfrenta el mismo cargo, así como posesión de una arma de asalto, tres cargos de posesión de un arma de fuego a un exconvicto y hacer amenazas criminales.

También se encuentra tras las rejas con una fianza de $1 millón de dólares.

El Departamento del Sheriff del condado de Riverside supo del complot tras revisar amenazas hechas a través de redes sociales que los llevaron a la página de Facebook de McBain.

McBain y Thomas habían tenido una relación sentimental antes y así es como se unieron para realizar el ataque. McBain incluso le envió fotos de su rifle AR-15 (similar al utilizado en la masacre de Florida) y otras pistolas que tenía a través de las redes sociales.

Thomas planeaba cerrar su cuenta de Facebook, comprar un boleto de autobús a California y apagar su teléfono celular para que no pudiera ser rastreado mientras se unía a McBain, dicen las autoridades.

Una vez en el Colegio Norco se separarían para atacar diferentes partes del plantel y causar la mayor cantidad de víctimas.

Pero el 21 de febrero, las autoridades arrestaron a McBain en su casa de la cuadra 5000 de la Calle Trail y le decomisaron armas y munición.