Madre latina es impedida de volver a EEUU

La acusan de traficante de humanos por pasar a sus hijos menores de edad de manera indocumentada cuando emigró hace 29 años
Madre latina es impedida de volver a EEUU
María Alida Saldívar Guzmán junto a su hija menor Ruthy y su esposo Héctor Saldívar. (Foto suministrada)

Ruthy Saldivar cayó en una depresión cuando se enteró que a su mamá le habían negado la residencia en Ciudad Juárez, México y no podría regresar a los Estados Unidos.

“Mi mamá era mi glue (pegamento) y mi soporte. Si necesitaba hablar con alguien, ella estaba ahí. Al ya no estar, todo se quebró. Todos en mi familia estamos con mucho dolor. A veces no sabes con quien enojarte y te enojas con la que persona que no debes”, dice Ruthy de 18 años.

A su madre María Alida Saldívar Guzmán, las autoridades de migración le negaron la residencia en Ciudad Juárez el 2 de enero, y le impusieron un castigo para no reingresar al país por diez años al acusarla de tráfico de humano por haber entrado al país en 1989 con sus tres hijos menores de cuatro y dos años, y su bebé de nueve meses.

“Al principio, uno está como en negación. Yo veía que en mi trabajo a mucha gente le ha pasado que le deportan a los padres. Pero no piensas que te puede pasar a ti pero te pasa. Es muy doloroso cuando te preguntan, dónde está tu mamá”.

Ruthy estudia para enfermera y trabaja en una bodega. Sus padres María Alida Saldívar Guzmán y Héctor Saldívar Arriaga acudieron a la cita para la residencia de la madre al Consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez. Iban optimistas y llenos de esperanzas. Ella de Colima y él de Guadalajara, México inmigraron a Los Ángeles en los años 80’s.

“En el camino a la cita para la residencia, iba pensando que todo iba a salir bien. Trataba de estar tranquila”, recuerda María Alida Saldívar Guzmán de 58 años.

Por eso cuando el agente de migración le negó la residencia, el mundo se le derrumbó.

No esperaba que me la fueran a negar. Se me salieron las lágrimas cuando le di la noticia a mi esposo. No podía creer lo que me había pasado. Sentí mucho dolor y tristeza”, confiesa la madre en una entrevista telefónica con La Opinión.

Ella considera que haber aceptado que había entrado con sus tres hijos menores al país durante la entrevista, le afectó. “Me puse nerviosa pero dije la verdad. Nunca me hubiera atrevido a venir a Estados Unidos dejando a mis hijos en México”, precisa.

Alida Saldívar con su esposo Héctor y sus cinco hijos. (Foto suministrada).

De regreso a México

Un día después de que le negaron la residencia, el 3 de enero, Héctor Saldívar Arriaga despidió a su esposa quien abordó un avión rumbo a Guadalajara, México para reunirse con una hermana que allá radica.

Desilusionado, lo único que quería era llegar lo más rápido posible a Los Ángeles para ver qué podía hacer para que mi esposa regresara”, dice.

Pero no habían pasado ni dos horas después de haber llegado a Los Ángeles cuando fue hospitalizado. “En el hospital me dijeron que era un virus. Yo estaba muy estresado. Tenía muchos vómitos”.

Los Saldívar tienen cinco hijos. Los dos hijos menores nacieron en los Estados Unidos. Dos de los mayores están amparados con la Acción Diferida para los Llegados a la Infancia (DACA).

Cuando hace casi cuatro años Héctor Saldívar Arriaga obtuvo la ciudadanía estadounidense, de inmediato solicitó la residencia para su esposa. Antes de viajar a Ciudad Juárez consiguieron un perdón migratorio por haber permanecido indocumentada en el país.

“Desde que a mi esposa ya no pudo regresar a los Estados Unidos, han cambiado muchas cosas. Todo se vino abajo. Yo soy camionero, y el trabajo no ha estado bueno. Tenía pensado pagar las deudas. No solo no las pude pagar sino que se incrementaron. Hay que mandarle dinero a mi esposa y pagar abogados”, dice.

Explica que la separación ha tenido un impacto económico y moral en la familia. “La vida sin ella no es igual. Mi esposa me habla por teléfono temprano. Le oigo la voz quebrada. Extraña a su familia, a sus amistades y sus alumnos. Ella daba clases en una iglesia cristiana”, dice.

Y confiesa sentirse muy preocupado. “Su ausencia ha afectado hasta a nuestras mascotas. Cuando hablo con ella por teléfono pongo el speaker para que los perros y la gata la escuchen pero cuando oyen su voz se alteran, y se caen, no quieren comer bien”.

A María Alida Saldívar la extrañan mucho sus hijos y su esposo en Los Ángeles. (Foto suministrada).
A María Alida Saldívar la extrañan mucho sus hijos y su esposo en Los Ángeles. (Foto suministrada).

El impacto en los hijos

Desde Guadalajara, Alida Saldívar Guzmán dice que pide a Dios que le dé fortaleza. “Tengo altas y bajasHay ratos que me pongo triste, lloro porque es muy dura la separación pero trato de levantarme y hacerme la fuerte”, dice mientras añora el día en que pueda regresar al lado de su familia y a su casa en el este de Los Ángeles.

Su hijo mayor Héctor Saldívar de 32 años admite que no puede evitar ponerse emocional y sentir coraje por la injusticia de separar a una madre de su familia.  “Aunque las leyes de migración digan una cosa, no dejan de ser inhumanas”, expresa.

Y dice que como su mamá, él trata de ser fuerte y no perder la esperanza. “Trato de estar positivo en especial cuando ves que ya viene el cumpleaños de tu mamá y el Día de las Madres, o cuando miras a tu papá molesto por lo que está pasando”, dice.

“Trato de platicar con mis hermanos, verlos a los ojos cuando hablan para ver cómo están y echarles porras porque tenemos que seguir adelante”.

María Alida de 28 años, la hija mayor dice que la anima mucho escuchar que su mamá está bien cuando habla con ella por teléfono a Guadalajara. “Si la escucho bien, yo estoy bien. Mi mamá era la terapista de la familia, la que mantenía la paz, la que nos daba apoyo”, dice.

“Ha sido muy difícil la vida sin ella. Aunque no quería, tuve que asumir el papel de mamá por ser la hermana mayor. Pero por momentos me sentía enojada. No quería estar en la casa. Igual mis hermanos. Mi hermana menor cambió mucho, se volvió más fría, más alejada”, cuenta.

En lo financiero, dice que ha sido muy duro porque todos los hijos han tenido que aportar fondos para la defensa legal de la madre y enviarle dinero a México. “Yo trabajo tiempo completo pero a veces he tenido que llegar tarde a mis trabajo por las vueltas”, dice.

La familia Saldívar abrió una cuenta en el sitio GoFundMe para juntar fondos para la defensa legal de su madre:

Clasificación inhumana

Hector Saldívar hijo, lamenta que a su madre, las autoridades de migración la hayan clasificado como coyote o traficante de humanos por cruzar la frontera con sus tres hijos.

“La clasificación de coyotes para los padres que pasan con sus hijos es una ley que comenzó a aplicarse con más rigor a finales de la administración Obama pero que ha impactado sobre todo a las mamás que son la cabeza emocional y psicológica de las familias latinas”, comenta.

Saldívar dice que aunque a su madre le han impuesto un castigo para no regresar al país por 10 años, hasta 2028, ellos confían que con el apoyo de su abogada, y al conseguir los perdones, se pueda revertir la decisión para que su madre regrese con su familia en Los Ángeles.

Héctor Saldívar ha sufrido mucho la separación de su esposa María Alida Saldívar. (Foto suministrada).
Héctor Saldívar ha sufrido mucho la separación de su esposa María Alida Saldívar. (Foto suministrada).

Opinión legal

 La Opinión consultó con el abogado en migración Alex Gálvez sobre las posibilidad de que esta madre regrese a los Estados Unidos. “Con los dos perdones migratorios, uno por estar en el país por más de un año indocumentadamente; y otro por meter a sus propios hijos de forma indocumentada, ella podrá regresar al país”, precisó.

Aclaró que solo es cuestión de tiempo ya que un perdón fue previamente aprobado por migración y solo se trata de someter dos perdones más que exigen los mismos requisitos del que ya fue aprobado. “Aunque va a causar la separación de la familia por seis, ocho meses o poquito más, se va a probar y la madre podrá regresar”, observó.

Señaló que desafortunadamente la ley considera que pasar, asistir o ayudar a alguien a entrar al país es tráfico de humanos aunque sean sus propios hijos. “Que no lo hayan hecho por razones económicas no es  una excusa para que bajo la ley no sea considerado un coyote, pollero o traficante de humanos”, dijo.

 

Gálvez recomendó a los padres que han pasado con sus hijos o dieron consentimiento a un pollero o coyote para que los pasara indocumentadamente a los Estados Unidos y tienen cita para ir a Ciudad Juárez por su residencia, que se asesoren muy bien bien con un abogado de migración.

“Hay opciones que les pueden servir para evitar ser castigados como traficantes de humanos y permanecer en Ciudad Juárez o en México por más tiempo de lo necesario”, afirmó.