5 estrategias para calmar la ansiedad en los niños

Experta en investigaciones sobre el desarrollo infantil da a conocer algunas de las acciones clave para ayudar al menor a ganarle la batalla a esta emoción
5 estrategias para calmar la ansiedad en los niños
La actitud de no querer despegarse de la mano o pierna de papá o mamá cuando tiene que hacer una actividad solo, puede ser señal de que el menor está ansioso.
Foto: Shutterstock

Si notas que tu hijo(a) tiene a veces o regularmente un comportamiento de ansiedad, es importante que le enseñes desde temprana edad cómo controlarlo debido a que psicológicamente se sabe que éste empeora con el tiempo y puede llegar a hasta alterarle su sistema nervioso.

¿Cómo hacerlo? La Dra. Sanya Pelini, dedicada a efectuar investigaciones sobre el desarrollo y la educación de los niños en la Universidad Paris-Est Créteil, en Francia, ha identificado tras sus estudios estas cinco estrategias que ayudan en la importante tarea:

1. Está bien sentirse ansioso

Como los niños de corta edad rara vez son capaces de definir y expresar sus emociones, puede resultar difícil para los padres identificar la ansiedad en sus retoños ya que ésta se manifiesta de diferentes maneras. Sin embargo, de acuerdo con Pelini, existen algunas banderas rojas que facilitan la identificación.

Entre esas banderas están el llanto cada vez que tiene que ir a la escuela o justo antes de su clase de natación o de béisbol; manifestarse extremadamente pegajoso al cuerpo de papá o mamá cuando está a la expectativa de tener que realizar una actividad solo y no querer que los padres desaparezcan de su vista.

Como la ansiedad puede provoca dolores psicosomáticos, el menor  puede quejar de dolor de cabeza o estómago o llegar a vomitar. Igualmente, puede manifestar su ansiedad poniéndose de mal humor, haciendo un gran berrinche o mostrándose violento o agresivo.

Si alguna de las anteriores señales se manifiestan, el primer paso para ayudar al niño(a) a manejar la ansiedad es “enseñarle a identificar que está sintiendo y dejarle saber que es normal estar ansioso(a)”.

2. Identificar qué actividades los calman

“Hay actividades sensoriales, visuales, liberadoras de la tensión [como es el caso del trampolín] o de concentración de la atención que son eficaces para ayudar a calmar la ansiedad en los menores”, explica la experta.

En esta estrategia, el punto clave es estar seguros que el hijo o la hija comprenda que la ansiedad es una emoción normal que puede manejarse y que cuando éste(a) se sienta ansioso(a) debe realizar alguna de las actividades que lo calman.

3. No proteger ni menos sobre proteger

La sobre protección puede empeorar las cosas. Así que en lugar de proteger o sobre proteger al menor de situaciones que le provocan ansiedad, Pelini dice que hay que ayudarlo a enfrentar todo lo que desencadena su estado emocional.

“Con pequeños pasos se puede motivar al hijo a salir de su zona de confort hablando de las situaciones que provocan su ansiedad, repasando los peores escenarios posibles y haciendo una exprese varias ideas sobre las reacciones apropiadas a estos escenarios: ‘¿qué es lo peor que puede pasar?’, ‘¿qué crees que harías?’, ‘¿qué pasar si …? ‘,’¿qué puedes hacer si …?‘, son algunas de las pregunta a hacerle al menor para que el mismo se conteste y aprenda cómo calmarse”, dice Pelini.

Pisa con cuidado cuando empujes a tu hijo fuera de su zona de confort. No ayuda a un niño ansioso que necesita su presencia dejándola sola en una fiesta. Sin embargo, usted la tranquiliza al reducir gradualmente el tiempo que pasa con ella durante sus eventos sociales.

4. Controlar la propia ansiedad

Los estudios evidencian que los padres propensos a la ansiedad son más propensos a criar niños con trastornos relacionados con ésta. Es así que, de acuerdo con la experta, el mayor problema que enfrentan los padres con este tipo de disposición es usar estrategias ineficaces en el intento de proteger a su hijo de la ansiedad. Y para prevenir esto, los psicoterapeutas recomiendan que los padres sanen sus  traumas de infancia y lidien con sus miedos.

Otro punto importante es saber cuándo deberían alejarse de la vista del hijo cuando están ansiosos, ya que, los menores adoptan comportamientos de padres, al ser estos sus primeros educadores.

“Se debe recordar que la forma como un hijo reacciona ante las situaciones depende en gran medida de cómo los padres reaccionan ante éstas”, asegura Pelini. “Elegir ser más optimista sobre cómo se perciben los eventos de la vida diaria y no calificarlos siempre como situaciones peligrosas o irresolubles ayudará a disminuir la ansiedad en los hijos”.

5. Buscar ayuda

La ansiedad infantil, lamentablemente, puede ser señal de problemas más serios. Así que de notar que un hijo manifiesta este comportamiento, la experta recomienda buscar ayuda profesional si:

  • La ansiedad le causa angustia considerable al menor.
  • El niño(a) es retraído y se le dificulta estar cerca de otras personas.
  • La ansiedad le impide participar en eventos sociales o relacionados con la escuela.
  • El menor también muestra muchos problemas de comportamiento.
  • El niño(a) evita el contacto visual, incluso con miembros de la familia.
  • El papá, la mamá o ambos padres se sienten abrumados e incapaces de ayudar al menor a controlar y superar los problemas relacionados con la ansiedad, implementando en él las estrategias efectivas y apropiadas que se tienen de acuerdo con la edad.