Esas piedras biliares que enloquecen

Dietista registrada explica por qué se dan y cómo prevenir su desarrollo
Esas piedras biliares que enloquecen
Los cálculos o piedras biliares se manifiestan, entre otros síntomas, con gases y una hinchazón abdominal constante.
Foto: Shutterstock

El dolor en el costado derecho de su abdomen fue tan intenso, que se desmayó y, de ahí, lo único que recuerda fue haberse despertado en la camilla de una ambulancia que lo conducía hacia un hospital donde, después de varios exámenes, le dieron el diagnóstico: un cólico biliar, causado por un cálculo o piedra que estaba bloqueando el paso de la bilis por el conducto biliar que conecta la vesícula biliar y el hígado con el intestino delgado.

De esto han pasado varios años, pero Viviana Peña todavía recuerda el enloquecedor dolor que experimentó cada vez que se ve una larga y fea cicatriz horizontal que le quedó en el abdomen tras la cirugía que le hicieron para extraerle el cálculo que había desarrollado en la vesícula biliar (pequeño órgano en forma de pera, ubicado debajo del hígado).

“El dolor fue tan intenso que pensé que me iba a morir ese día”, rememora Peña, oriunda de Colombia y en la década de los 50. “Antes de la cirugía llevaba varios meses con gases e hinchazón abdominal, pero pensaba que se trataba de un asunto digestivo y no de un problema con la vesícula biliar”.

Se estima que los cálculos biliares afectan a 20 millones de personas al año tan sólo en Estados Unidos. También se sabe que son más comunes en las mujeres y en los hispanos y nativoamericanos; así como entre los mayores de 40 años y quienes sufren de obesidad o sobrepeso.

“Y aunque los cálculos biliares tienden a ser más comunes en adultos obesos, los niños con este problema también pueden desarrollarlos”, dice la la nutricionista registrada Silvia Delgado, educadora de Salud vinculada al centro médico de Kaiser Permanente, en Baldwin Park, California. “De hecho, un estudio de Kaiser Permanente de 2012 encontró que los niños y adolescentes con sobrepeso tenían el doble de probabilidades de tener cálculos biliares, en comparación con los que tenían un índice de masa corporal normal”.

Qué los causa

Los cálculos biliares se desarrollan cuando el colesterol y otras sustancias en la bilis (líquido que ayuda a la digestión), como el calcio carbonato o el bilirrubinto cálcico se endurecen o cristalizan.

“Varios estudios han demostrado que la obesidad es un factor de riesgo importante para desarrollar cálculos biliares y otros problemas de la vesícula biliar”, ahonda Delgado. “El riesgo es más alto en los obesos debido a la mayor secreción de colesterol en la bilis”.

Así lucen las piedras o cálculos biliares de tipo pigmentado, que se caracterizan por un color marrón oscuro y a veces con manchas negras. Estos se crean por el exceso de bilirrubina en la vesícula biliar. /Shutterstock

Una dieta alta en calorías y rica en carbohidratos, al igual que un estilo de vida sedentario, puede aumentar el riesgo de la obesidad y, por ende, no es raro que los estudios encuentren que a medida que se aumenta de peso también se incrementa el riesgo de desarrollar cálculos biliares sintomáticos.

“Igualmente demuestran que cuando se hacen dietas para bajar de peso excesivamente rápido [más de 3 libras por semana], esto puede promover el desarrollo de cálculos biliares o aumentar el riesgo de que los que se tienen de forma silenciosa se vuelvan sintomáticos”, detalla la experta.

Así que la manera saludable para bajar de peso y evitar incrementar el riesgo de desarrollar cálculos biliares “es efectuar cambios en los hábitos nutricionales de por vida que promuevan  la pérdida de peso a largo plazo”.

Cómo prevenirlos

La mejor manera de prevenirlos es seguir una dieta balanceada o sensata. Es decir, adoptar una dieta diaria rica en fibra, frutas y vegetales, legumbres, granos integrales y carnes magras y productos lácteos bajos en grasa. También es importante tomar mucha agua y evitar las bebidas azucaradas.

Consumir un porción modera de grasas monoinsaturadas, como lo es el aceite de oliva extra virgen, puede reducir también las posibilidades de desarrollar cálculos biliares”, señala Delgado.

Algunas investigaciones igualmente sugieren que “la ingesta de lecitina puede ayudar a prevenir cálculos biliares, al mantener bajos los niveles de colesterol. Esta sustancia orgánica se encuentra en el chocolate [sobre todo tipo negro] y otros alimentos como la soja, los huevos y la leche”.

Durante miles de años, los japoneses han bebido un té de cúrcuma (conocido también como ‘leche dorada’, de ‘leche de oro’ o ‘golden milk’), que consiste en una deliciosa infusión que se prepara cargada de curcumina, un potente antioxidante que mejora el metabolismo hepático, ayuda a la digestión y reduce la inflamación, evitando que se formen cálculos biliares.

“La cúrcuma es la fuente principal de la curcumina que puede ayudar a prevenir la formación de cálculos biliares de colesterol a través de su efecto hipocolesterolémico”, especifica la experta en nutrición.

Hacer ejercicio es otra de las medidas preventivas. “Un estudio realizado en hombres, profesionales mostró que al aumentar el ejercicio o la actividad física a 30 minutos de entrenamiento de tipo de resistencia cinco veces por semana, los participantes pudieron reducir el riesgo de desarrollar enfermedad de la vesícula sintomática”, concluye Delgado.

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