Con el lema de “Nunca más”, centenares de miles de manifestantes exigirán alto a las armas

Los estudiantes, convertidos en activistas, han prometido castigar con su voto a quienes no apoyen un control de las armas

WASHINGTON—Cansados de esperar una acción contundente de los adultos, decenas de miles de estudiantes convergerán mañana, sábado, en Washington y centenares de ciudades, para exigir un mayor control de las armas, si bien el Congreso dio su primer salvo con una ley presupuestaria que contiene medidas descafeinadas.

La “Marcha por Nuestras Vidas”, que sólo en Washington reunirá hasta medio millón de personas, es producto de la movilización de sobrevivientes de la masacre en la escuela secundaria “Marjory Stoneman Douglas” en Parkland (Florida) el pasado 14 de febrero, que se cobró la vida de 17 estudiantes.

La serie de actos de protestas, que ya suman 837 dentro y fuera de EEUU, según los organizadores,  se producirá un día después de que el presidente Donald Trump firmara una ley de gastos que incluye fondos para mejorar la seguridad escolar, fortalecer el sistema de revisión de antecedentes de compradores de armas, y financiar un estudio sobre la violencia derivada de las armas.

Pero la legislación omitió buena parte de las exigencias del movimiento estudiantil que, con el lema de “Nunca más”, pide medidas más contundentes. Ahora, los estudiantes aprovecharán la marcha para la inscripción de quienes planean votar por primera vez en noviembre.

 

Para los manifestantes, es inaceptable que EEUU tenga uno de los mayores niveles de violencia de armas, que además se cobra la vida de más de 33,000 personas al año,  y las escuelas ya no sean sitios seguros.

Unos 200 estudiantes de la secundaria “Marjory Stoneman Douglas” (MSD), y centenares más emprendieron viaje hacia Washington, por avión o en caravanas de autobuses, desde estados como Nueva York, Nueva Jersey, Massachusetts, Illinois, Nebraska, Arizona, y de toda el área de la capital estadounidense.

Las protestas en Washington y centenares de ciudades de costa a costa servirán no solo para rendir tributo a los 17 estudiantes masacrados en Florida sino también como un “llamado a la acción” para poner fin a la violencia de las armas.

El pasado 14 de marzo, centenares de miles de estudiantes en todo el país abandonaron las aulas con ese mismo objetivo. En Washington, algunos ya habían venido como turistas pero las masacres escolares los han convertido en activistas.

El próximo 20 de abril, habrá otra protesta nacional de ausentismo escolar para honrar a las víctimas de la masacre en la secundaria de Columbine (Colorado), exactamente en el 19 aniversario de ese tiroteo masivo, que dejó 12 muertos.

La movilización nacional de mañana cuenta con el respaldo financiero y político de numerosas celebridades, incluyendo Justin Timberland, Arianna Grande y Lin Manuel Miranda.

También tiene el apoyo de grupos cívicos como “Everytown for Gun Safety” y “Gifford Courage”,  que lideran la lucha por el control de las armas.

Al igual que en otras ocasiones, se prevé que los estudiantes canalicen su ira contra la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), que defiende a ultranza la Segunda Enmienda de la Constitución, que consagra la tenencia de las armas.

No es secreto que la NRA ha dado millonarias donaciones a campañas políticas, principalmente de republicanos –incluyendo la campaña del presidente Donald Trump- para frenar esfuerzos de restringir el acceso a las armas.

De las calles a las urnas

Si bien EEUU ha afrontado durante años una gran apatía electoral,  la incesante violencia de las armas ha galvanizado a un movimiento estudiantil compuesto también de jóvenes de la generación de los “Millenials”, que conforman un creciente bloque electoral en el país.

El grupo “Mi Familia Vota” dijo hoy en un comunicado que además de participar en las marchas, tendrá a voluntarios ayudando en la inscripción de votantes en Arizona, California, Colorado, Florida, Nevada, Texas, y Washington, D.C.

“Sabemos que la clave para que la seguridad nuestros hijos y familias sea una prioridad es elegir a representantes dispuestos a respaldar una reforma y tomar medidas que eviten más tiroteos trágicos”, dijo “Mi Familia Vota”, al exigir rendición de cuentas por la inacción de los líderes políticos.

Por su parte, el activista multimillonario demócrata y presidente de “NextGen America”, Tom Steyer, donó un millón de dólares para lanzar, junto a los grupos “Giffords Courage”  y “Everytown”,  una campaña de movilización del voto de los jóvenes, que arrancará el domingo próximo.

El grupo de Steyer ya tiene una fuerte presencia en numerosos recintos universitarios en todo el país, y el objetivo de la nueva campaña es empadronar a estudiantes de secundaria para que puedan acudir a las urnas el próximo 6 de noviembre.

La campaña de empadronamiento se centrará en distritos y estados con alto porcentaje de legisladores republicanos que han aceptado dinero de la NRA y han frenado medidas para restringir el acceso a las armas.

Los comicios de noviembre definirán el control de ambas cámaras del Congreso, y los estudiantes, convertidos en activistas, han prometido castigar con su voto a quienes no apoyen un control de las armas.

“Si este Congreso no actúa para proteger a nuestros niños, debemos elegir a uno que sí lo haga. Si los políticos que se han beneficiado con millones de dólares de la NRA no aprueban leyes para fortalecer la seguridad en nuestras escuelas y comunidades, los sacaremos con nuestro voto”, dijo Gabby Giffords, exlegisladora demócrata de Arizona y fundadora del grupo “Giffords Courage”.

Giffords sufrió graves heridas durante un tiroteo el 8 de enero de 2011 afuera de un supermercado en Tucson (Arizona. Aunque, contra todo pronóstico, hizo una impresionante recuperación, se retiró de la Cámara de Representantes en 2012 y ahora encabeza un movimiento en contra de las armas.

Giffords ha alentado a los estudiantes con sus demandas, como la prohibición de las armas de asalto, e incrementar de 18 a 21 la edad para la compra de éstas.

Pero esas medidas quedaron excluidas de la ley presupuestaria aprobada por el Congreso para evitar un cierre del gobierno esta medianoche.