La pareja inteligente sabe cómo evitar las peleas

Psicoterapeuta expone los puntos clave que ayudan a saber cuándo bajar el tono o ponerle un alto a una discusión
La pareja inteligente sabe cómo evitar las peleas
El saber retomar la discusión en un tiempo prudencial es también vital para evitar el rencor que mina la relación.
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Ser capaz de saber cuándo se debe bajar el tono de una discusión o ponerle un alto temporal para luego retomar el tema antes de que se trasforme en un conflicto, es una de las habilidades más difíciles y cruciales dentro de una relación de pareja.

Sin embargo el psicoterapeuta Kerry Lusignan, asegura en uno de sus tantos escritos para el Instituto Gottman (dedicado a realizar estudios y encontrar a través de ellos herramientas que ayuden a fortalecer a las parejas para que su relación perdure) que existen algunas prácticas básicas del ‘amor inteligente’ que apaciguan la marcha de una discusión conyugal que va a terminar en conflicto.

Saber cuándo parar en el momento cuando la discusión está en su punto de mayor calor, es todo un reto, pero no es algo imposible si se ponen en práctica estas tres recomendaciones básicas expuestas por el Dr. Lusignan:

1. Cuándo parar

Saber cuándo parar la discusión de forma inteligente, es decir proponiendo una pausa para airearse y luego retomar ese mismo día u otro el tema, es una de las cosas más difíciles para identificar. Pero el experto dice que esta es la forma más saludable en lugar de darse la media vuelta y dejar al cónyuge con la palabra en la boca.

El tiempo es la clave de todo. Esto significa que no se debe cerrar la conversación o discusión con la pareja prematuramente. En una relación saludable es importante quedarse allí, incluso cuando la pareja dice cosas con las que uno no está de acuerdo”, resalta el experto.

Y para prevenir el desespero o la ofuscación, que por lo general son los culpables del acaloramiento y la subida del tono de voz, la recomendación es aprender a escuchar al cónyuge “de manera no defensiva, encontrando la parte razonable de su queja y ofreciendo soluciones para ella”.

“Las señales no verbales, como asentir con la cabeza y mantener el contacto visual, son técnicas sanas que pueden aumentar significativamente la probabilidad de una conversación productiva”, explica el Dr. Lusignan.

En este punto, es importante reconocer que incluso siguiendo estas técnicas los argumentos de la discusión pueden salirse de control. Por esta razón, es que el psicoterapeuta asegura que lo más importante es saber reconocer cuándo es el momento de detener la conversación y darse la oportunidad de hacer una pausa para enfriarse y recuperarse del ofuscamiento.

El saber en qué momento hacer la pausa es una línea fina, dice Lusignan. Y para hacerla bien, ambos cónyuges deben ser capaces de tolerar simultáneamente que el conflicto baje de tono. Más aún, deben ser conscientes de lo beneficioso que es el detener una discusión en un momento cuando lo uno que se quiere es salir corriendo o gritar.

“Cuando uno se siente a punto de explotar, se debe respirar profundamente y dejarle saber a la pareja que se necesita de un descanso. Esto es lo más saludable”, recalca el experto.

2. El por qué

No es raro que al momento de solicitar un paro a la discusión para darse un descanso y luego retomarla, salte la pregunta de ¿por qué? por parte del cónyuge que se está quejando, ya que el solicitarlo en el punto más acalorado puede despertar en él o ella una cantidad de sentimientos, como el sentirse rechazado(a) o abandonado(a) o, contrariamente, súper vigilado(a) o autoprotegido(a).

Ambas mentalidades — dice Lusignan—pueden bloquear el deseo de parar para luego retomar la conversación y peor aún bloquear los sentimientos hacia la pareja y esto, en última instancia, hacer más daño que bien.

Por esta razón, es importante que durante el tiempo de espera para solicitar el cese temporal de la discusión no traer a la mente ningún pensamiento negativo sobre la pareja. En su lugar, se debe tratar de cultivar conscientemente la perspectiva de que más allá de la imagen y los puntos de vista de la pareja enojada se está ante la persona que se quiere.

Y para abstenerse de incitar a la pareja para seguir con la discusión o llenar el corazón del rencor que mina la relación, el experto recomienda ocupar la mente en algo que no tenga relación con nada de lo que ambos se acaban de decir. Como por ejemplo, darse un paseo, doblar la ropa, limpiar el jardín, o hacer cualquier cosa que saque de la mente el conflicto.

3. El cómo

Una vez que se ha decidido hacer una pausa y ésta se solicitó de manera sabia, el siguiente punto es saber cómo volver a retomar el tema.

El tiempo de espera no puede ser ni muy prolongado ni durar para siempre”, alerta el psicoterapeuta. “Si el paro de la discusión se convierte en un estancamiento de la comunicación o en un silencio prolongado puede ser perjudicial hasta el punto de llegar a erosionar la confianza en la relación”.

La recomendación es tomarse por lo menos veinte minutos de descanso, ya que tomará mucho tiempo para que fisiológicamente la mente y el cuerpo se calmen.