Preocupación y frustración empuja a familias latinas a marchar por las vidas de sus hijos

Demandan poner fin a la epidemia de tiroteos en las escuelas; y reconocen sentirse enojados de que no se haga nada
Preocupación y frustración empuja a familias latinas a marchar por las vidas de sus hijos
Muchos niños angelinos salieron a marchar junto con sus padres para demandar que pare la violencia por las armas. (Araceli Martínez/La Opinión)

Los hermanitos Luis y Rick Rojas convencieron a su padre José Rojas de llevarlos a la Marcha por Nuestras Vidas en el centro de Los Ángeles.

“Hemos venido porque queremos apoyar a todos los niños que han sufrido con las tragedias causadas por armas. ¡Ya no queremos más muertes en nuestras escuelas!”, dijo Luis de tan solo 12 años, estudiante de McKay Academy.

Este menor reconoce que le da un poco de miedo la violencia generada por las armas. “Pero sabemos que no necesitamos el miedo porque eso no nos ayuda”, afirmó con gran seguridad.

Los hermanitos Luis y Rick Rojas participaron en la Marcha por Nuestras Vidas en Los Ángeles. (Araceli Martinez/La Opinión).
Los hermanitos Luis y Rick Rojas participaron en la Marcha por Nuestras Vidas en Los Ángeles. (Araceli Martinez/La Opinión).

Su hermano menor, Rick de 8 años, dijo tras escuchar con atención a su hermano, que sí le da miedo que vaya a pasar un tiroteo en su escuela. “Pero cuando juego con mis amigos, me olvido de eso”, dejó en claro.

Los hermanos y su padre se levantaron a las 7:00 de la mañana para llegar a tiempo a la Marcha por Nuestras Vidas que puso de pie muy temprano este sábado a miles de angelinos quienes tomaron las calles para demandar que ni una  persona más muera como resultado de la violencia por las armas en escuelas, la comunidad, teatros, centros comerciales, centros nocturnos, conciertos y donde sea.

El profesor Michael Rodríguez salió a las calles para exigir alto a la violencia por las armas. (Araceli Martínez/La Opinión).
El profesor Michael Rodríguez salió a las calles para exigir alto a la violencia por las armas. (Araceli Martínez/La Opinión).

Ya no más

El tiroteo en la secundaria Marjorie Stoneman Douglas de Parkland, Florida el 17 de febrero pasado fue la gota que derramó el vaso y sacó a familias enteras para participar en marchas simultáneas por todo el país y exigir el fin de las masacres por armas.

Con carteles en mano, los hermanitos Rojas se unieron a la conmovedora y multitudinaria movilización que parecía un río humano por el centro angelino.

Al grito de ¡ni uno más! y ¡protejan a nuestros niños!, entre muchas otras demandas, los manifestantes salieron de la Plaza Pershing y tomaron las calles Broadway y Spring hasta llegar al edificio del Ayuntamiento de Los Ángeles.

José Rojas, el padre de los menores, afirmó que como a todos los papás le preocupa la violencia por las armas en el país.

“No nos queda más que seguir de tercos con las autoridades y congresistas. ¿Qué les podemos decir que no sepan?. Hay que seguir insistiendo, ser tercos, a ver si toman conciencia y hacen algo”, subrayó.

Apolonio Morales con su hijo Joaquin de 8 años durante la Marcha por Nuestras Vidas. (Araceli Martínez/La Opinión).
Apolonio Morales con su hijo Joaquin de 8 años durante la Marcha por Nuestras Vidas. (Araceli Martínez/La Opinión).

Alto a los tiroteos

Apolonio Morales, director político de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA) salió a marchar con su esposa y sus dos hijos pequeños.

Reconoció que él piensa mucho en la seguridad de sus hijos cuando los deja en la escuela. “Es tan fácil comprar un arma militar con la que se pueden matar más personas que con una pistola, y causar mucho daño y caos”, dijo preocupado.

Michael Rodríguez, un profesor sustituto en las áreas de Azuza y Covina, decidió participar en la manifestación porque dijo que ya es “suficiente y las políticas necesitan cambiar”.

Pero lo que más le preocupa, señaló, es que los congresistas, no quieran cambiar sus políticas sobre las armas. “¡Es ridículo! Prefieren proteger las armas que a los niños en las escuelas. ¡Es inaceptable!”, exclamó.

Gustavo Enciso teme por la seguridad de sus hijas gemelas Montserrat y Kimberly, estudiantes de la secundaria San Gabriel. (Araceli Martinez/La Opinión).
Gustavo Enciso teme por la seguridad de sus hijas gemelas Montserrat y Kimberly, estudiantes de la secundaria San Gabriel. (Araceli Martinez/La Opinión).

Gustavo Enciso, un trabajador de la construcción que vive con su familia en El Monte, llegó a la Marcha por Nuestras Vidas con sus hijas gemelas de 16 años para exigir más protección para los estudiantes.

Montserrat y Kimberly son estudiantes del grado 11 en la secundaria San Gabriel.

“Quisiera que las escuelas tengan más vigilancia”, reclamó Enciso, quien admitió sentirse inquieto desde que comenzaron a propagarse los tiroteos en las escuelas por todo el país. Al grado que decidió llevar él mismo a sus hijas a la escuela todos los días y e ir por ellas a la hora de la salida.

“Antes no íbamos en el camión de la escuela pero mi papá ya no se siente seguro”, dijo su hija Kimberly.

Esta joven estudiante confesó que sí se sienten preocupadas cuando van a clases.

“Este mes tuvimos dos alarmas por armas en la escuela. Muchos de mis compañeros no querían levantarse, salir afuera. Y es que te asustas, da mucho miedo”, reconoció.

Varias familias latinas se unieron para llegar juntas a la Marcha por Nuestras Vidas. (Araceli Martinez/La Opinión).
Varias familias latinas se unieron para llegar juntas a la Marcha por Nuestras Vidas. (Araceli Martinez/La Opinión).

Familias enteras se unen

Cuatro madres latinas amigas, acompañadas por sus hijos, se unieron para llegar juntas a la masiva movilización contra las armas.

“Venimos de Downey y Alhambra. Salimos a pelear por nuestros hijos para estar seguros que la violencia por las armas no continúe en nuestras escuelas”, dijo Norma Vásquez.

Esta madre de dos hijos de 17 y 11 años que la acompañaron a la marcha, aseguró que definitivamente está angustiada por los tiroteos en las aulas.

Otra de las madres de este grupo, Marisol Tapia, reconoció sentirse frustrada y enojada. “Realmente queremos cambios y la única manera de hacer que pasen y se aprueben leyes en el Congreso es con este tipo de movimientos”, consideró.

Muchos niños latinos marcharon por las calles de Los Ángeles al lado de sus padres. (Araceli Martínez/La Opinión).
Muchos niños latinos marcharon por las calles de Los Ángeles al lado de sus padres. (Araceli Martínez/La Opinión).

Tapia marchó al lado de sus hijos de 15 y 12 años.

“Estamos preocupados por su seguridad, su bienestar y su educación”, resaltó esta madre de familia.

Citlali de 18 años, quien está en el último año de la secundaria Animo Inglewood Charter High School, dijo que se siente muy enojada de que no se haga nada para controlar las armas y evitar el derrame de sangre en las escuelas. “Muchos niños están muriendo y a nadie le importa”, remarcó.

Y precisó: “no me siento segura en la escuela para nada. Nunca se sabe. ¡Da mucho miedo! Hemos comenzado simulacros y entrenamientos ante un posible tiroteo”.

La Marcha por Nuestras Vidas se destacó por la presencia de muchos niños que marcharon junto a sus padres. (Araceli Martínez/La Opinión).
La Marcha por Nuestras Vidas se destacó por la presencia de muchos niños que marcharon junto a sus padres. (Araceli Martínez/La Opinión).

A los congresistas y legisladores, les suplicó:

“¡Escúchenos! ¡hagan cambios! ¡Dejen de pensar en el dinero! ¡tengan corazón!”.

Gloria Bañuelos, una madre de dos hijas de 13 y 12 años, aceptó también sentirse frustada y con un sentimiento de miedo.

“Cada día puede pasar cualquier cosa. Solo nos queda rezar y pensar que nuestros hijos la van a hacer hasta el final del día y los vamos a ver por la tarde en la casa”, dijo.

Platicó que le alivia saber que en algunas escuelas están activamente enseñando a los alumnos qué hacer en caso de una tragedia.

Un grupo de simpatizantes del presidente Trump y quienes están a favor de las armas también se manifestaron durante la Marcha por Nuestras Vidas. (Araceli Martinez/La Opinión).
Un grupo de simpatizantes del presidente Trump y quienes están a favor de las armas también se manifestaron durante la Marcha por Nuestras Vidas. (Araceli Martinez/La Opinión).

Una minoría de manifestantes a favor de las armas y simpatizantes del presidente Trump se colocaron en la esquina de las calles Spring y Primera, al costado del Ayuntamiento de Los Ángeles, para con carteles a todo lo alto, mostrar su oposición a leyes que establezcan el control de armas.

La policía los mantuvo acordanos para evitar brotes de violencia con la mayoría que demandaban acabar con los tiroteos en las escuelas.