Deportación de una madre latina queda paralizada

Vivió meses de intenso estrés con miedo a ser separada de sus tres hijos, en especial de la más pequeña, que nació con labio leporino
Deportación de una madre latina queda paralizada
Mayra Cárdenas con su hija Brianna Betzabel Chang Cárdenas, quien nació con labio leporino y paladar hendido.

Mayra Cárdenas soltó un profundo suspiro de alivio durante su cita esta semana a las instalaciones del Servicio de Migración y Aduanas (ICE) cuando le dijeron que su deportación había sido detenida en tanto la Junta de Apelaciones de Inmigración decide su suerte.

“Ya puedo respirar mejor pero mi tormento sigue”, dice Cárdenas. El ICE le había dado hasta el 20 de marzo para abandonar el país de manera voluntaria. Pero el 21 de marzo le dieron la noticia que por ahora no la deportarán.

Su abogada en migración Denise Cabrera presentó en febrero ante la Junta de Apelaciones de Inmigración dos mociones de urgencia: una para reabrir su caso basado en que fue víctima de estafa  migratoria y otra para parar su deportación.

Por lo menos, detuvo lo que parecía inevitable, que deportaran a Mayra Cárdenas el 20 de marzo, que era el día que le habían puesto como fecha límite para salir del país.

Cárdenas vino de Guatemala a los Estados Unidos hace 25 años cuando tenía 13 años. Es madre de tres hijos pero su mayor preocupación es su hija Brianna Betzabel de ocho meses quien nació con labio leporino y paladar hendido. Sus dos hijos mayores tienen 15 y  16 años.

Mayra Cárdenas muestra el grillete de monitoreo electrónico que le ha puesto ICE. (Foto cortesía de Paulina Herrera).
Mayra Cárdenas lleva cinco meses con un grillete electrónico que le pusieron las autoridades de migración. (Fotos cortesía Paulina Herrera).

Ellos presentaron una solicitud humanitaria para que su madre se quedara en el país, y consiguieron que le dieran un permiso de permanencia por un año que se había venido prolongando. Pero a principios de este año, las autoridades de migración le dieron un ultimátum para salir del país el 20 de marzo.

“He vivido unos meses de completa agonía. Con mucha ansiedad y desesperación, sin poder dormir ni comer”, cuenta Cárdenas con la voz quebrada por el llanto.

“Mi mente estaba agobiada con pensamientos negativos y positivos que iba y venían. No hay palabras para describir cómo me sentía”, dice.

Sin piedad alguna

Su principal petición al ICE es que la dejen permanecer en el país por su hija ya que debido al labio leporino va a necesitar por años de atención y tratamientos médicos.

Si bien es cierto que la cirugía para corregir el labio hendido generalmente se realiza en los primeros meses de vida, muchos pequeños necesitarán procedimientos quirúrgicos adicionales a medida que crezcan, según indica el Centro para Control y Prevención de Enfermedades.

“La operación puede mejorar su respiración, audición y desarrollo del lenguage pero se pueden necesitar otro tipo de tratamientos como ortodoncia o terapia del habla”, señala la entidad médica.

“Pero a ellos no les importa. A mi me hacen ir cada semana a las oficinas de ICE en San Bernardino. El día que iban a operar a mi hija el 4 de marzo, les pedí permiso para no ir esa semana. Me lo negaron.  Me dijeron que si faltaba, me metería en problemas”,  recuerda.

Lo que hizo fue que el día de la operación, entregó a su hija en el hospital, y se fue corriendo a la cita de migración. “A punto de un colapso nervioso, esperé en sus oficinas por media hora o más para poder firmar. Tan pronto me desocuparon, corrí de nuevo rumbo al hospital para ver cómo había salido mi hija de la cirugía para corregir el labio leporino. Sentía que el corazón se me salía”, recuerda sollozando.

El peor día de su vida fue el 20 de marzo cuando se le vencía el plazo para salir del país. “Fue terrible. Pasé pensando que los del ICE iban a venir por mi en cualquier momento. No le abrí la puerta a nadie. Cada rato me asomaba por la ventana llena de miedo. No salí para nada. Estuve encerrada en la casa con mi hija”, dice.

Mayra Cárdenas con su abogada de migración Denise Cabrera y su bebé Briana. (fotos cortesía Paulina Herrera).

Al día siguiente tenía que presentarse a las oficinas del ICE. “Yo llevaba a mi hija conmigo. No tengo con quién dejarla. Conseguí raite con un amigo que me llevó en su carro. Al llegar, me dijeron que no me podían atender porque yo ya sabía que no se permitían niños. Les dije que no tenía con quién dejar a mi bebé”.

Nerviosa, se atrevió a preguntar si la iban a arrestar pero la empleada de ICE le dijo que no, que tenía noticias que darle pero que primero consiguiera con quien dejar a la niña.

“¿Pero no me van a arrestar? pregunté. No, me repitió. Salí y le pedí al señor que me había llevado que si podía cuidar a la niña. Mi hija se quedó llorando. Cuanto entré, me dijeron que se había parado mi deportación hasta que hubiera una respuesta de la corte a mi caso”.  La madre casi se desmaya de la emoción.

Cárdenas dice que se siente un poco mejor y ya puede respirar después de meses de incertidumbre. “¿Por cuánto tiempo voy a poder respirar de nuevo? Solo Dios sabe”, confía.

Pero le reconforta saber que su hija ya fue operada del labio leporino y aunque va a requerir cuidados especiales por mucho tiempo, tiene muy buenos especialistas que ven por ella.

Caso difícil

La abogada Cabrera de la firma de abogados de Eric Price dice que la decisión del juez puede tomarse entre seis meses hasta más de un año. “No va a ser fácil pero si se reabre el caso, tenemos oportunidad de ganar. La respuesta de los abogados de migración fue de oposición pero nosotros hemos apelado con el argumento de que fue víctima de una estafa cuando años atrás solicito asilo político”, dice.

Además, la defensora precisa que han solicitado un alivio migratorio para que Cárdenas permanezca en el país con base en la situación de salud de su hija de ocho meses, y más tarde pueda obtener su residencia.

“Esta madre no ha cometido ningún delito. Se le niega una oportunidad de estar con sus hijos por haber caído en manos de un notario que la engañó y no manejó bien su caso de asilo político”, dice la abogada.