Fue indocumentado; ahora salva cada día la vida de un estadounidense

Conoce la historia de Harold Fernández, que trabaja en un hospital de Nueva York
Fue indocumentado; ahora salva cada día la vida de un estadounidense
Harold Fernández tras una cirugía del corazón en NY.

SAN DIEGO.- El doctor Harold Fernández salva en promedio una vida al día en dos hospitales de Nueva York y a veces un poco más: 400 al año. Ciudadanos de todo tipo entre los que destaca gente que no tiene esperanza de vida, desahuciada, a quien ningún otro cirujano del corazón quiere atender por los riesgos, el nivel de complejidad, falta de expectativas o ganas.

“Para mi es un gusto’’, dice el médico de origen colombiano graduado en Harvard, la Universidad de New York y Princeton que inspiró el documental Undocumented, de la estadounidense Patricia Shih, que se presentó durante el 25 Festival de Cine Latino de San Diego.

Shih conoció a Fernández a través de su esposo, quien daba lecciones de música a la hija del médico. Así que un día se sorprendió cuando vio un artículo periodístico sobre la historia de él inspirada en un libro. “Lo llamé para felicitarlo y decirle que su historia era digna de un filme y que quería hacerlo yo. El aceptó aunque era la primera vez que yo hacía  una película (ella es guitarrista, cantante y compositora)’’, cuenta  en entrevista con este diario.

La habilidad para salvar corazones descompuestos que hoy tiene Fernández no sería una realidad en EEUU porque él era un indocumentado y estuvo a punto de perder su beca en la Universidad de Princeton, donde estudiaba biología molecular cuando recibió una carta del decano en la cual le pedía su Green Card.

“Hubiera sido muy fácil que me echaran porque yo perdería la beca y tendría que pagar mucho más como extranjero, pero hablé con Arcadio Díaz Quiñones, uno de mis profesores que antes había ayudado a abrir las puertas de la universidad a mujeres, judíos, afroamericanos… y él me abogó por mi: la universidad tomó el riesgo y yo pude concluir mis estudios’’.

Harold Fernández (izquierda) con sus abuelas en Colombia.
Harold Fernández (izquierda) con sus abuelas en Colombia.

Con ese precedente pasó a Harvard y MIT para estudiar medicina y de ahí a  la Universidad de Nueva York para especializarse en cirugía cardiotorácica y cumplir así su sueño de ayudar a las personas  tal y como le habían enseñado las abuelas en Colombia, quienes lo criaron durante una etapa importante de su infancia: cuando sus padres huyeron de Antioquia, el barrio más violento del país durante la época del narcotraficante Pablo Escobar.

“El doctor Fernández es un ejemplo de todo lo que contribuye la inmigración a EEUU a pesar de todo lo sufrieron para llegar aquí’’, detalla Shih, hija de un emigrante chino que vivió el racismo estadounidense en el siglo pasado, una de las razones por las que ella es tan crítica a las políticas de Donald Trump. 

“Mi padre fue el único emigrante de su familia en China, pero por parte de mi madre fueron nueve hermanos por lo cual somos hoy una familia de alrededor de 70 miembros, todos ellos exitosos (son profesionistas, profesores) y contribuyen a la sociedad  como el doctor Fernandez o la gene que trabaja en campos, en los restaurantes, en la construcción de edificios’’, advierte Shih.

“¿Quién va a hacer ese trabajo si los deportan? Los necesitamos… es  una locura lo que quieren hacer los republicanos de echar a esa gente que hace posible el Sueño Americano’’.

Patricia Shih, durante el Festivasl de Cine Latino, hace una parodia de uno de los discursos de Donald Trump.
Patricia Shih, durante el Festival de Cine Latino, hace una parodia de uno de los discursos de Donald Trump.

Fernández, quien hoy es ya un ciudadano estadounidense,  ha ayudado, por ejemplo, a que un hombre de la tercera edad alcanzara la ilusión de entregar a su hija en matrimonio al aceptar aperarlo cuando nadie quería hacerlo.

Fue en un acto de solidaridad y compasión que aprendió en Colombia antes de emigrar hacia EEUU junto con su hermano vía Bahamas para reunirse con sus padres que emigraron previamente.

El trayecto desde Medellín  fue muy dramático porque había una tormenta en el caribe y tuvieron que esperar sin comunicación hasta que el mar tuviera condiciones para cruzarlo en un bote. Cuando al fin pudieron zarpar a Miami — desde donde volarían a NY— los niños rezaron y, al llegar a su destino, se abrazaron a los padres, rieron y lloraron aunque la instrucción era no mostrar ninguna emoción.

“¡Simplemente estábamos agradecidos con la vida‘‘, dice Fernández para explicar cómo  empezó la historia de uno de los médicos más importantes de Nueva York. 

RECONOCIMIETO DEL ESTADO

Harold Fernández ha sido reconocido con dos “Asterix Domination“, un reconocimiento que otorga el departamento de salud publica de New York para los mejores cirujanos cardiovasculares del estado según las evaluaciones que realiza anualmente.

Actualmente trabaja para el sistema de hospitales de Northwell Health en New York en dos hospitales y es jefe de cirugía cardiotoracica en el hospital de Southside Hospital en Bayshore.